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Sentir paz o sentir agitación son como olas en el mar de la conciencia.

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Pregunta: Hola Maria Luisa, una pregunta, ¿la relajación y paz que uno puede sentir, cuando por ejemplo medita y calma la mente, o cuando te dan un masaje relajante o escuchas atentamente una canción que te gusta, es igual o tiene algo o nada que ver con sentir la paz de la “presencia” o la paz inherente a la verdadera naturaleza?

En esos momentos de relajación es fácil sentir armonía con la vida y como no vienen ideas, no hay un ego en ese momento, solo hay disfrute de esa paz …

R: ¿De dónde sacas este concepto: “la paz inherente a la verdadera naturaleza”?

La falsa naturaleza no existe. Cuando alguna vez apuntamos a la “verdadera naturaleza” es para que reconozcamos que hay una identificación que nos lleva a suponer que nuestra naturaleza es impermanente. Y esta identificación, al generar el sentido de carencia y peligro, produce miedo y dudas. La identificación es la base del yo que se ha sustentado en la separación. Ahora llamemos a la naturaleza verdadera Sí mismo, para descartar esta falsa noción.

Todos los movimientos mentales se dan en la conciencia, así como cualquier agitación o tranquilidad física y emocional. Todo lo que se siente está contenido en Sí mismo, aquí, ahora, siempre. Si pretendes encontrar un estado perfecto, y con ello suponer que estás en la verdadera naturaleza de Sí mismo, te estás engañando. No hay nada que hacer para estar en ello. Sentir a Sí mismo es una premisa engañosa, porque no es un objeto que se pueda sentir, sino que es Lo que siente. El ojo no puede verse a sí mismo.

Sentir paz o sentir agitación son como olas en el mar de la conciencia.

La paz es ausencia de conflicto, puede ser una sensación placentera donde momentáneamente no hay miedo ni dudas, o una tranquilidad a pesar de lo que suceda. Sin embargo un estado de paz es adecuado para investigar quién está sintiendo esta paz. Lo importante es la comprensión de que todo lo que acontece es pasajero, pero Sí mismo permanece y sostiene todo. La paz viene y se va… lo que la percibe permanece. Esta investigación igual se puede llevar a cabo en plena actividad, y si no quieres llamarlo investigación, puedes llamarlo simplemente este ver. Este ver agitación o ver paz es permanente.

Si esperas que haya paz para poder identificar tu naturaleza permanente, significaría que la realización es causal, es decir, que algo sucede para provocarla. No es así. Cambiemos la palabra paz por la palabra plenitud, significando la ausencia de carencias. Puedes reconocer la plenitud como fondo cuando los conflictos se diluyen o puedes reconocer la plenitud como fondo ante cualquier actividad. Se pueden producir atisbos, pero estos atisbos vienen y se van. Para que las dudas se vayan para siempre hay que darse cuenta de que la plenitud de Sí mismo es permanente, siempre ha sido y siempre será.

La paz es adecuada para escuchar estas señales porque no hay distracciones, espero que se haya aclarado que un estado de paz, por sí mismo, no es lo real. Todos los estados son cambiantes, impermanentes. No hay ningún estado que se pueda decir que refleja especialmente la realidad de Sí mismo.

Hay un símil tradicional que ilustra esto: En un estanque de agua se refleja a luna. Si el agua está turbia, si está sucia o agitada, la luna se refleja mal o distorsionada. Si el agua está quieta y cristalina la luna se refleja muy bien. Esta luna reflejada representa las señales de la enseñanza, pero para asimilar completamente lo señalado hay que levantar la mirada hacia la luna y dejar de ver el estanque. También puedes imaginar que el estanque representa el cuerpo, la mente, la emoción… y la luna representa a Sí mismo.

Maria Luisa (14 de junio 2016)