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Ser es la base existencial – 26 de Junio 2016

26 junio

La base de la existencia es el Ser, Sí mismo, que se despliega como conciencia, y forma el mundo cuando funciona como mente. La mente conceptualiza y genera el mundo de las separaciones y la dualidad. La primera separación es el yo- sujeto que experimenta los objetos. Sí mismo, siendo la esencia de la existencia, aparece mentalmente separado debido a los conceptos, siendo el primer concepto: yo.

De ese error sobreviene todo sufrimiento. La mente, como producto de la conciencia, una vez emanada, nunca permanece inactiva, siempre quiere estar ocupada. La naturaleza de la mente es el movimiento sobre el trasfondo de la conciencia. Cuando el movimiento, que es lo impermanente, cesa, la mente regresa a su fuente, a lo permanente, o sea, a la conciencia esencial de Sí mismo.

La imaginación agranda los problemas que se enfrentan, y sobreviene ocasionalmente el desaliento, sobre todo si durante un tiempo nos hemos permitido silenciar a Sí mismo, impidiendo restablecer la armonía.

Nunca está de más repetir una y otra vez lo que somos, es práctico. Dicho de otro modo, en el presente activo aplicamos nuestra compresión a la vida diaria, para manejarla en todos sus aspectos. De ese modo reconocemos el vínculo que une lo externo con el reino real, y asumimos las formas e impresiones que se reciben y se manifiestan.

El aprendiz aprovecha los momentos difíciles para aplicar lo que ha comprendido, aunque algunas veces puede que se deje vencer por los problemas, cuando intenta ser actor y espectador al mismo tiempo, y acaba por dejarse arrastrar por la corriente cambiante de una existencia cotidiana, olvidándose de su búsqueda vital. Embargado de angustia, se rinde a las demandas del ego y se convierte en esclavo de lo manifiesto.

Los fenómenos psíquicos se dan como emanación al surgir de la conciencia esencial. Las sensaciones, las percepciones, la imaginación, las formas, los colores, los movimientos, las dimensiones, los olores, la memoria, los conceptos, los juicios, los raciocinios, y todas estas actividades, constituyen la funcionalidad intelectual y sensorial. La verdad de Sí mismo es mucho más inmensa de lo que la mente pueda comprender, ya que la mente está contenida en la realidad de conciencia como limitaciones que dimensionan lo infinito. R.Malak

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Date cuenta de cómo surge el pensamiento de ser, la sensación de ser. Esto sucede en Si mismo y genera ilusión.

siento que yo soy

Después de unos intercambios por mail, esto nos escribió M:

M: Hola, muchas gracias. No logro entender la explicación. Les hago unas preguntas a ver si puedo comprenderlo y les digo que es lo que interpreto.

Cuando dicen:

“Esto que comentas no es teórico, sino que te has dado cuenta, ¿cierto? Siendo esto así, ¿quién eres tú?”

Lo que interpreto es que aparecen sensaciones, pensamientos, imágenes. Pero también existe la sensación de que estoy “yo” y lo demás, o sea, yo observando el pensamiento, yo observando la emoción, yo observando la imagen.

Pero a la vez, tengo la intriga, de que esa sensación de “yo” también surge de igual forma que los pensamientos, sensaciones y demás percepciones. Por eso me siento muy confundido y me lleva a pensar: “quien esta confundido?”, interpretando que lo que soy no puede estar confundido, ni estresado, ni buscando, ni deseando, ni sintiendo, si no que lo que sucede es que hay confusión, hay estrés, hay deseos y hay una sensación de “yo” junto a ellos. Me explico bien? Es algo que no termino de comprender y me trae mucha confusión.

Cuando dicen:

“Sólo date cuenta de cómo surge el pensamiento de ser, la sensación de ser. Esto sucede en Si mismo y genera ilusión.”

¿Puede ser que es a eso a lo que se refieren?

¿Podrian explicarme mejor los conceptos de “continente de conciencia”, “concepciones conscientes” y “Si mismo”?

Con respecto a la pregunta:

“¿de qué tiempo y de qué yo hablas?”.

No sabria responder, la verdad que estoy muy confundido.

Les agradezco mucho, abrazos

ML: Hola M.

Veo que es conveniente hacer algunas aclaraciones teóricas para que tengamos un lenguaje en común. Te daré las bases ontológicas que usamos para lenguajear con los consultantes. Si después de leerlo siguen las dudas, puedes replantearlas teniendo en cuenta estos principios.

Ser-Conciencia

El Ser, que es Si mismo -lo absolutamente esencial- se mueve, y dicho movimiento es Conciencia.

Ser- Conciencia- Plenitud

La Conciencia se despliega plena, como un infinito continente que alberga todo. A esta cualidad la llamamos conciencia como continente. Como un anfiteatro donde sucede la manifestación.

Cada cosa, cada pensamiento, cada sensación o emoción, la concepción del tiempo (lo que pasó, lo que pasará), la concepción del espacio (aquí, allá), están contenidos en la conciencia. A esto lo llamamos contenidos de conciencia o contenidos conscientes.

Los contenidos conscientes surgen y se ordenan, creando una cohesión entre ellos, una secuencia, y para esto se requiere del espacio y del tiempo.

La función consciente que hace esta organización es la mente.

La mente es una función de la conciencia que crea el espacio y el tiempo, generando medidas en lo que en esencia es infinito y eterno.

El primer contenido que se ordena para que se manifieste el yo aquí y las cosas ahí, es el pensamiento “yo soy”, que viene acompañando a la sensación “yo soy”. Así acontece la apariencia más fuerte en el anfiteatro del continente de conciencia: Yo soy el observador separado de las cosas.

La aparición del mundo, el cuerpo y el yo, es simultánea en la conciencia.

Por tanto, toda la experiencia de manifestarse como el sujeto que conoce los objetos, tiene su raíz en la idea de “yo”. Y al mecanismo o función que hace esto lo llamamos mente.

La conciencia como continente alberga entonces al sujeto (idea de yo soy separado) debido al ordenamiento de contenidos conscientes, y al resultado de esto lo llamamos conciencia centralizada.

La conciencia centralizada como yo soy alguien separado de lo demás, yo tengo carencias, deseos, ambiciones y necesidad de felicidad, construye el ego.

Aquí seguimos a la disposición.

Un abrazo,

R.Malak y Maria Luisa

Nacer no significa Ser

No recuerdo haber nacido

La imagen no es yo. (Foto tomada de la web)

No recuerdo haber nacido. Si pudiera recordarlo sería por haber tenido esa experiencia: nacer, y eso significaría que antes de nacer no era consciente de ser. Nacer no significa ser. ¿Qué sería yo entonces para poder saber que no soy, que no he nacido o que no existo? ¿Quién puede mencionar haber sido consciente de ser inconsciente? ¿Quién puede dar o ha dado alguna vez un testimonio de haber sido inconsciente?

Es solo en referencia a que somos conscientes de cuerpos inertes, durmiendo, desmayados, en estado de anestesia, etc., que decimos que alguien está inconsciente. El punto es, que no hay personas conscientes, la conciencia no se localiza en la persona, sino que la persona toma forma en la conciencia. En mí, como conciencia, toma forma esta apariencia de persona.

Podemos pensar que en algún momento no somos conscientes. Pensar es algo que ocurre en la conciencia, no hay otro lugar. Pensar es algo, una acción mental, que solo es posible en la presencia de la conciencia. Pensar no nos lleva a saber lo que hay más allá del pensamiento. Como mucho, pensar puede dar un trazo de ello, puede hacer que destelle un resplandor de comprensión donde el pensamiento, como consecuencia, queda congelado, dejando la evidencia de la pura conciencia. Pero pensar no resuelve ningún tema referido a la conciencia. Solo siendo conciencia puedo conocer o saber cualquier cosa que surja en mí. Solo como conciencia puedo ser consciente de ser. Y por mi propia experiencia, no puedo remitirme a absolutamente ningún instante en que no haya sido consciente, puesto que para ello tendría que haber estado consciente de ese instante. Nadie puede hacer esto, y jamás ha habido un testimonio de ello.

Por esto, si hubiera tal cosa como “antes de nacer”, solo podría saber de ello debido a la conciencia. Por ende, la conciencia es básica e imprescindible para que haya cualquier referencia, del tipo que sea, y que se pueda convertir en un recuerdo. La conciencia es esencial.

Lo que soy es infinito y eterno, es conciencia que no puede haber nacido y por tanto no puede morir, pues no hay espacio donde la conciencia se pueda disolver. El espacio es lo que aparece ante y como la conciencia, es pura conciencia.

La mente si, la mente surge, se sostiene y se disuelve en la conciencia. La mente, como pensar, saber cosas, recordar, proyectar, calcular, separar, disgregar, juntar, medir, y todas las acciones que crean, modifican o destruyen objetos de los que soy consciente, ya sean subjetivos -tales como pensamientos, sensaciones o sentimientos-,  u objetivos –tales como universo, mundo, gente, cosas- es un funcionamiento en la conciencia. El funcionamiento mental no es permanente, no es eterno, y no es infinito. El funcionamiento mental crea la imagen de mí que llamo yo. Esta imagen, mi persona, no es permanente. Mi persona es una ideación de ser este cuerpo, limitada por el cuerpo. Es la consecuencia de haberme identificado con la forma que he tomado dentro de los límites finitos del tiempo y el espacio.

En la infinitud y eternidad de la conciencia que soy, asumo una forma, pero asumirla no significa que sea esta forma. Esta forma, la forma mortal de esta persona, es algo que ha nacido en mi conciencia en algún instante, que puedo recordar, quizás, de cuando tenía dos o tres años. Antes de eso no hay recuerdos, y si los hubiera, seguirían siendo experiencias recolectadas por la función mental, que solo puede existir en presencia de la conciencia. Sin conciencia no podría haber mente, sin mente sigue habiendo conciencia.

Maria Luisa

 

Conciencia de Ser – charla

Charla de R.Malak y Maria Luisa en el centro Tentación Natural en Santiago de Chile, el 24 de Noviembre de 2013, sobre las bases de la no dualidad como una introducción a la investigación sobre la Conciencia de Ser, una introducción apta para el público asistente.

 

Ser manifestado

Ser Existiendo

Ser manifestado

Ser manifestado, Ser existiendo

 

Cuando amanece cada día nadie se pregunta: ¿Quién soy? Nos despertamos y recogemos, a través de la memoria, los recuerdos y los proyectos almacenados. Nos damos cuenta por medio de la funcionalidad de la conciencia – la que denominamos mente – de esta estructura egoica que se mueve y despierta, y que es llamada por cada uno “Yo”. La clasificamos como persona que hace construcciones con la ayuda de todos los sentidos y de todas las sensaciones, que ejecuta los proyectos, planifica o posterga, y que despliega todas las atribuciones de la identidad.

Una gran mayoría ignora que lo natural de cada uno es Esencia pura, la cual no es detectada debido a que está envuelta por pensamientos, por ideas, sensaciones, sentimientos y emociones, las cuales, como si fuera un cocktail, se entremezclan confundiendo y enturbiando la mirada original.

Muchos dicen que el yo es una ilusión, que se vive en esta fantasía aislado tanto de Si mismo como de su entorno, y que este “yo” supone que tiene poder de decisión y ejercicio de libre voluntad. Para ellos este “yo” es una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno, provocándole, gran parte del tiempo, más sufrimiento que placer. Atrapado en esta identidad, equivocadamente la llama Si mismo, cuando lo cierto es que es un ego construido por apegos y estructuras implantadas desde la niñez. La confusión consiste en suponer que sus percepciones le pertenecen o que son expresiones de su comprensión. Ignora que se expresa como conciencia manifestada o centralizada, la cual, como si fuera un contenido en un tablero de juego, se mueve en la conciencia que actúa como un anfiteatro o continente y que la ilusión ha puesto a disposición de los contenidos para mostrarse como tiempo-espacio.

No digo propiamente que este mundo como lo vemos no exista, sino que más bien no es como suponemos, más bien es todo un espejismo ideológico, el cual existe pero no es real, es impermanente, es fruto de la actividad egoica, es una expresión del yo centrado que se mueve para proteger al instrumento de manifestación.

Como trasfondo de la ilusión está lo Esencial, que es pura comprensión expresándose detrás de todo acto de conciencia, o mejor dicho, como impulsos que animan al universo entero. Así, la conciencia se presenta como energía en su manifestación tiempo-espacio.

Cuando nos reconocemos desde la conciencia, ajenos a las ideologías, libres de pensamientos, lo que se muestra es como puro silencio, no como un producto o contenido silencioso, sino un trasfondo de silencio. Un sagrado silencio que se reconoce como Sí mismo, natural, propio, familiar, lleno de bienaventuranza o felicidad, que nos pertenece a todos y a cada uno, nos sigue como la respiración, sin tener que hacer absolutamente nada. Es Ser manifestado, Ser existiendo. R.Malak