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Felicidad Completa, Elección e Ilusión, La Búsqueda del Bien… y mucho más.

Ilusión - R.Malak

La Felicidad Completa

15 marzo 2015

La mayoría de las veces da la impresión de que somos libres de escoger cómo queremos vivir, que tenemos la voluntad de hacer ciertas elecciones. Sin embargo, hay algo en lo que no tenemos gestión, sin duda, y esto es sobre la muerte del cuerpo, lo cual es inevitable, y que llega a todos lo queramos o no. Cuando digo que podemos escoger cómo vivir y que hay elecciones que sí podemos hacer, me refiero específicamente a cómo usar este intervalo de conciencia que tenemos el privilegio de vivir.

Muchos sólo tienen que luchar por su salud, moverse detrás de la eliminación del dolor y eliminar el sufrimiento. Es natural, dado que la buena salud permite estabilidad en la vida, aunque solo consista en fortalecer las paredes del edificio que habitamos. Otros persiguen la riqueza, y la avaricia y el amor por las posesiones materiales constituyen el único fin de su existencia.

Ahora, ¿cuál debería ser nuestro fin en la vida como meta escogida, o cuál sería nuestra elección principal? La respuesta que aparece es alcanzar la felicidad perfecta y completa, cosa que por eones los estudiosos han planteado como lo único digno de alcanzar.

La cuestión se convierte en una paradoja dado que la única felicidad perfecta que puede existir, que cubre todos los aspectos tanto del cuerpo y de la mente como de lo esencial, nunca ha dejado de estar en nosotros. La perfecta felicidad es un atributo del Ser, de lo que Somos, no es algo nuevo, es eterno y permanente, si no fuera así no sería felicidad completa, sería un producto que aparece y desaparece. Lo que somos es Sí mismo, que existe consciente y pleno, y saberlo es nuestra única razón de existir. R.Malak

Conciencia de Existir

16 marzo 2015

El conocimiento es el conocimiento, no tiene nada que ver con las personas y sus experiencias. Es importante comprender de qué estamos hechos y cómo están formadas las cosas. Cada uno de nosotros está consciente de que existe, este conocimiento es el punto de partida para todo lo que consideramos que existe. Un camino requiere esfuerzo, tienes que caminar. Y para caminar tienes que ser un hacedor, un caminante. Ya tenemos el comienzo, es el conocimiento en el hacer. Independientemente de la forma en que lleguemos a él, las cosas existen para nosotros, incluso es evidente que existimos para nosotros mismos.

La realidad es no-dual, es siempre existente. El mundo de naturaleza externa y dual apunta al universo que me rodea y que aparentemente se encuentra fuera de mí. Este está bajo el dominio del ego. Si el ego desaparece la dualidad se integra a lo no dual.

Las cosas tienen un lugar y un tiempo, giran alrededor de nosotros. Decimos que una cosa está allí solo porque no es nosotros mismos o no parece estar dentro de nosotros. Decimos que algo está en el pasado porque está fuera de nuestra percepción inmediata y no forma parte de la comprensión actual.

Es coherente decir que la conciencia es lo que le da sentido a todo, aunque no tiene forma y ninguna cosa la representa. Nada existe que podamos señalar o separar y decir “esto es la conciencia”. La conciencia no da cuenta de sí misma como si fuera una sustancia individual o como si tuviera una naturaleza específica limitada.

Solo estamos conscientes del yo y de lo que llamamos cuerpo, lo cual crea un sentido de separación y de identidad. El yo nace y su historia le da sentido a la identidad construyendo esta mirada dualista, constructora de la desarmonía, del apego al deber ser, del sufrimiento y del conflicto. Conveniente es conocer lo real de Sí mismo que es lo que le da sentido a la vida plena. R.Malak.

Elección

17 marzo 2015

Todos somos la realidad viviente, somos vacío, la nada infinita. El yo es la historia, la acumulación de información que ha sido escrita en el día a día. Todo esto es la no dualidad y la dualidad. Como identidad no podemos evitar elegir, al igual que todo en la naturaleza. Las elecciones son una necesidad de la propia centralización de la conciencia, y no quiero decir con esto que la identidad tenga libre albedrío (palabra que a muchos causará escozor). Ajustados a nuestro lado positivo nos hacemos más saludables y armónicos, y es seguro que la vida será más plácida y sin conflictos, o nos inclinamos al lado negativo y nos colocamos en contra de la corriente de la vida, experimentando conflictos y sufrimientos. Influidos por las emociones, por los instintos e impulsos almacenados genéticamente y por las fuerzas de la naturaleza, comprobamos que no podemos aislarnos, y cualquier esfuerzo por dejarlos de lado es provisorio, y en la medida que reaccionamos a ellos verificamos que estos impulsos responden a la naturaleza de Ser.

Las elecciones son parte de lo esencial, al igual que el respirar, beber y comer integran la respuesta a la naturaleza física. Escogemos lo que agrada a nuestra naturaleza y no podemos evitar proceder de ese modo. Como resumen, verificamos que la voluntad no es libre, y lo que escogemos ha sido porque hemos sido obligados por nuestra naturaleza. Saber de esto es fundamental, reconocer que hay elecciones que nos producen sufrimiento y dolor, y otras que nos provocan armonía y plenitud. R.Malak

Son nuestras preferencias las que causan los conflictos en la vida

18 marzo 2015

En el texto de ayer mencionaba la aparente libertad cuando hablaba de la necesidad de elección. En cuanto a eso, lo óptimo sería elegir lo que se encuentra en armonía con la naturaleza, o sea, en conformidad con los impulsos más elevados. Sería una elección que nos acerca más a las influencias esenciales de nuestra conciencia. Mientras más próximos a esos impulsos y a nuestra naturaleza esencial, estaremos más cerca de lo que se conoce como lo absoluto, lo esencial, lo pleno. Esto facilitará que lo que somos en esta vida se mueva con una auto disciplina que se describe como felicidad, la cual emana de lo simple. Es lo que se muestra cuando se está en plenitud, es lo que contiene la esencia de todas las cosas y es ilimitada.

Cuando hay conflictos al no darse cuenta de esto es porque la mente, lo racional, intenta dirigir el camino en la vida por intereses principalmente egoístas. Por otro lado, no podemos desconocer que la substancia física, el cuerpo, siendo aparentemente la parte más elemental, es la que presenta mayores conflictos cuando se ignoran sus necesidades.

Son nuestras preferencias las que causan los conflictos en la vida, cuando no se toman en cuenta las influencias más fuertes de la conciencia, o, por ejemplo, se ignoran las urgencias del cuerpo dejando en primer lugar las manifestaciones racionales de la mente. Todo ello permite que el ego crezca hasta niveles en los que se pierde el sentido de la vida, sumergiendo la conciencia centralizada en el sufrimiento y en la falta de orientación que provoca la angustia de vivir enajenado, o sea, ajeno a Sí mismo. R.Malak

La búsqueda del bien gratifica, y es relativa a cada persona.

19 marzo 2015

Puedo decir que no hay personas cuyas acciones sean desinteresadas totalmente, ni siquiera aquellas que hacen grandes obras de bien. Las personas caritativas, o las que sirven a los demás, lo hacen porque les proporciona satisfacción en su interior.

Existen muchos que se deleitan siguiendo sus impulsos hacia el servicio, incluso más allá de sus medios, abarcado con este a muchas personas y animales. Ocuparse de esas cosas y acciones les entrega satisfacción, incluyéndolas como parte de sí mismo.

Puedo decir que las personas buscan el bien. Se debe a que estas acciones gratifican su naturaleza plena, de lo contrario no lo buscarían. El enfoque en relación al bien puede ser distinto entre unas personas y otras. Cada uno se esfuerza con sinceridad para buscar lo que considera adecuado.

Algunos suponen que el bien está definido como una obligación Divina. Las preguntas que inevitablemente aparecen son: ¿Por qué debería buscar el bien? ¿Por qué debo ser bueno? ¿De qué fuente procede ese impulso? ¿Si lo Divino es creador de todas las cosas, de dónde procede el mal? Y muchas más.

Si el bien es positivo, y si lo Divino es creador de este y de todo lo demás, la maldad, al atentar contra la naturaleza esencial no puede tener ningún contenido positivo, por tanto el mal es una condición negativa, o sea, es la ausencia de bien, y por ello no puede ser real ya que se basa en la ausencia.

No somos todos iguales, el enfoque de cada persona tiene que ver con la parte de su naturaleza que predomina: unos son físicos, otros intelectuales, otros artistas, otros espirituales. Cada uno experimenta el bien conforme a su naturaleza, lo que puede ser diverso y variado, incluso con mezclas, entregando las respectivas “recompensas” según las clasificaciones del Ego. R.Malak

Sin comprensión la persona está sumergida en la ignorancia aunque esté saturada de información.

20 marzo 2015.

Hay expresiones que mencionan que la naturaleza es una ilusión, que todo es un juego de lo divino. Manifiestan que todas las formas son relativas, fluidas, y que lo siempre cambiante es armado como una obra teatral. El mundo como una ilusión que varía continuamente, y lo divino que pasa a ser una obra rítmica y dinámica.

 Por otro lado, sabemos que existen canales de percepción como la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído, que están adecuados para recibir las señales que vienen del mundo. Además están las diversas facultades de la mente, que funcionan interpretando lo que esos canales recogen y asimilan. Este funcionamiento va más allá del simple discernimiento, le da significado a esas cosas que surgen en la mente, las clasifica y permite comprenderlas debidamente. Todo el conocimiento y la información recogidos son agregados importantes. No podemos dejar de lado el hecho de que sin comprensión la persona está sumergida en la ignorancia aunque esté saturada de información. Llamo comprensión a la aplicación de lo que conocemos para entenderlo. Dicho de otro modo, los conocimientos pueden ser inútiles si no se han digerido y asimilado. Se dice que entender algo es un poder. Generalmente se entienden las ideas ordenadas, rotuladas y clasificadas, que pueden ser usadas para armar un sentido. El entendimiento es, por tanto, conocer la naturaleza y el propósito de lo percibido, y la sabiduría es saber cuándo y cómo hacer uso de lo que entendemos.

 Siguiendo la expresión del inicio: la fuerza dinámica de este mundo, que muchos llaman “ilusión”, es causativa y pura acción. En el principio activo de esta “obra”, “la acción total del universo”, todo está dinámicamente conectado con todo. La causalidad pasa a ser la fuerza de la creación con la cual todas las formas obtienen su vida como manifestación de la conciencia. R.Malak.

La vida es vivir, todo su propósito consiste en la utilización de sus potencialidades.

21 marzo 2015

Se habrán dado cuenta que, generalmente, lo más sencillo es a veces lo más complicado de obtener. Cuando intentamos detener los intereses de la mente para dedicarnos a algún propósito que hemos fijado, la mente, como si fuera un instrumento ajeno a nosotros, se opone al control y a la dirección.

La vida es vivir, todo su propósito consiste en la utilización de sus potencialidades, no tiene otro más que mostrarse como un medio a través del cual se puede alcanzar algo que generalmente ha sido ya visualizado. Reprimir nuestras funciones naturales, detenerlas o negarlas, es frenar el propósito de la vida misma. Colocarse en contra de los impulsos esenciales es colocarse en contra de los propósitos e impulsos ya señalados como pautas en nuestro libreto de vida. Esto estaría en contradicción con lo esencial de la vida. Nuestra naturaleza – mente, cuerpo y emoción – debe producir algún bien, está allí para el servicio de Sí mismo, y el mayor error es no desplegar esos poderes con los que la naturaleza nos ha dotado. Así como comer y dormir son esenciales para la salud, también el pensar y elaborar planes y modos con el ejercicio de la mente es fundamental. Si no hacemos esto estamos negando nuestra naturaleza. Hacer uso de las facultades es primordial, así como hallar quién es el creador de los pensamientos. Esta es la verdadera realización. R.Malak

RECUPERAR EL EQUILIBRIO – VOLVER AL ORIGEN

Como un baile de disfracesMuchas personas descubren en algún momento que la vida no tiene sentido, y por desconocer el trasfondo real de su existencia desesperan y sufren. Por eso, para mí, lo que tiene sentido ahora es hablar de estas cosas que hablo, por empatía, ya que considero que no es suficiente buscar la medicina temporal de las creencias, ni comprarse ideas sobre la fe. Eso, según lo veo, es como pretender sanar una herida grave y profunda con agua hervida. Es necesario ir a la raíz del asunto, a la causa original del desconocimiento, o, como algunos lo llaman, la ignorancia de Sí mismo. Está escrito por sabios de todos los tiempos que el sentido esencial se conoce al conocerse a Sí mismo.

La Vida se expresa, se manifiesta sin que se pueda evitar. Es manifestación de Conciencia sin propósito. La Vida es el movimiento de la Conciencia, pero pocos reconocen esto.  Por mi parte es un hecho que me reconozco, a mí, Sí mismo que soy. Me reconozco sabiendo que soy, que existo y que todas las cosas existen y dejan de existir ante mí, la Conciencia. Aun así, sufro o disfruto la vida en base a las exigencias de mi identidad, muchas veces sumergiendo lo más brillante de la comprensión para quedar opacada temporalmente por las tendencias latentes. Una y otra vez veo cómo se produce esto, y me hace comprender lo que nos pasa a todos.

Necesitamos, para recuperar el equilibrio de la comprensión, y, para deshacernos de la aparente ignorancia, conocer los pensamientos y el movimiento que los va destacando, la mente, ya que son los pensamientos los que nos perturban cuando hay crisis. La mente es una función de la Conciencia que ordena los pensamientos, las burbujas de pensamientos. Unos se destacan sobre los otros, se disminuyen, se muestran, se esconden, retroceden, explotan, desaparecen. Son como latidos con distintas pulsaciones. No son ajenos a mí, pero los conozco. No pueden estar en ningún lugar distinto de mí, pero los observo. Como si me desdoblara, la Conciencia se centraliza y me hago yo que observo eso. El latido permanente de la Vida entra en juego con el latido intermitente de los pensamientos. Donde en esencia no hay dos, parece haber dos conjuntos de latidos, a veces sincronizados, a veces no. Pero uno es permanente y real, el otro es intermitente, transitorio, cambiante, por tanto no es absolutamente real. Sin embargo existe, pues se manifiesta y lo conozco.

Cuando hay sincronía entre el pensar y la Vida, hay amor, hay perfección, hay belleza, claridad. La mente está en su fuente, la Conciencia. Y sigue funcionando desde ahí diciendo nombres tales como: amor, perfección, belleza, claridad, unidad, armonía, paz. Desde ahí, la función es impecable.

¿Qué es lo que rompe esta sincronía? ¿Cómo sucede el sufrimiento?

Cuando la mente pretende independizarse de su fuente, es como olvidar la realidad de ser. Construye persona, construye pasado y futuro, como si fueran míos y me definieran. Construye ego, un yo con historia, un yo vulnerable, carente, necesitado, que busca completarse, mejorarse, ser apreciado. Un yo separado de millones de otros yo, ustedes.

Sufrimiento es ego, es cuando el yo que observa se separa de lo percibido, se independiza de lo percibido y a la vez, de su propio origen. Ego es un yo ilusorio, por eso cuando lo busco no puedo encontrarlo, puesto que no puede haber dos yo.

Es cuando me adormezco a mi verdadera naturaleza, y me envisto de una personalidad buscando reconocimiento, mérito, proyección, que esta ilusión hace presa de mí. Al perseguir creencias o pensamientos ideales, muchas veces se entra en conflicto con la pulsación de Vida que está aconteciendo naturalmente. Se produce una lucha desgastante por insistir en la construcción de una artificialidad. Y solemos no darnos cuenta de esto, porque el ego ciega y obstruye la claridad con la cristalización de la mente, que deja de fluir tratando de mantener las ideas fijas sobre el deber ser y la consecución de nuestros deseos. Se niega el acontecer, se rechaza, y se procede a poner la atención en un pasado en apariencia mejor o un futuro ideal.

Esta ilusión, el sufrimiento, puede presentarse en algunos casos como una alarma que me llama la atención, me despierta del ensueño de ser una soñadora, y entonces la ilusión se desvanece, el yo separado desaparece, el ego se sumerge, las dudas se disipan, los miedos se apartan, la oscuridad deja de existir, porque la he alumbrado con la visión aguda, clara, reposada, de la atención plena, la observación sin juicios. Es como recuperar un carruaje descarriado, como volver al equilibrio, como despertar de un desmayo. Es como retomar el norte. Es Vida en presente activo.

No hay donde ir, pero tampoco hay donde quedarse. Todo viene y se va, pero yo permanezco. Tanto el dolor como el placer vienen y se van, ambos, dos extremos de experiencia en el fluir de la vida.

El cuerpo, la mente, las emociones, son como motores ya diseñados y condicionados a existir de una manera determinada. Aparecen los pensamientos, se sienten emociones, se hacen cosas que responden de forma automática ante algunos estímulos. Desde la fuente, en observación sin juicio, soy presenciación de todo este movimiento, Conciencia que conoce y observa los automatismos, Conciencia, en realidad inafectada, que sostiene este movimiento. Desde la claridad, con la comprensión inmediata de esta situación, de esta realidad constante, el movimiento automático tiende a armonizarse, la respiración se calma, el cuerpo se va relajando, las emociones se apaciguan y el entendimiento va surgiendo limpiamente. La mente se va recogiendo de este modo, de nuevo, en su origen, la Conciencia.

La Vida no tiene un sentido conceptual en sí misma, porque es el despliegue de mi propio movimiento, un despliegue libre, como arcoíris de luz convertida en miles de colores. Una expresión suavemente fluida de mí, de Ser que es Conciencia, y se muestra en plenitud sin ninguna atadura. Sin embargo, la mente, mi función para manifestarme, mi función para experimentar y poder descubrir la variedad de colores que me conforman potencialmente, procesa datos, información. Procesa las tendencias latentes, los pensamientos. Y arma un posible sentido de vida, un propósito, una dirección que tiene comienzo y tiene final. Mi función, la mente, me da un disfraz temporal, me idea un papel que jugar, un personaje para vivir los episodios del juego de la vida. La realidad de Ser Conciencia es plenitud y perfección, sin embargo la ilusión de ser la persona solo muestra un reflejo de la totalidad, tan solo una selección de aspectos. Si lo olvido, sufro… o juego a sufrir.

Es necesario discernir entre lo que es real y lo que es ilusión, notando aquello que permanece y aquello que es transitorio. Es necesario que la mente funcione desde su origen, y ahí aparece todo el sentido, la dirección necesaria, un funcionamiento impecable que no necesita creerse el cuento del yo – identidad, sino que sólo lo usa, como quien asiste a un baile de disfraces… y lo goza.

Maria Luisa

Blanco y Negro

“Alejado del tiempo en un cielo silencioso. La gente cotidiana cuida el valle, mientras la mirada de la noche hace que dormiten las flores, enrojeciendo las sonrisas. La soledad mágica y antigua me acompaña en este instante, y los pensamientos, como visitantes, marcan el cielo.

Los ramajes ideológicos, como glaciares, se apartan, porque les he quitado la atención y me he desapegado de la nube de temores. El presente activo es plenitud, que, como canto de la mañana, inunda el corazón”. R.Malak

Blanco y Negro

La mente, como expresión de la conciencia, permanece, aunque sus enfoques pueden manifestarse de distintos modos. Cuando la mente mira a lo fenoménico, entre lo externo, cuyas expresiones pueden ser egoicas y mundanas, toma la forma de los objetos con que se rodea. De igual modo, cuando se vuelve hacia el interior, se funde con la conciencia de donde procede.

Suponer que cruzamos una etapa oscura en la humanidad es un error. Lo armónico y lo destructivo de la sociedad han estado permanentemente a la vista. Por un lado está el cinismo con que se observan las cosas, y por otro lado están los que muestran un gran esfuerzo por comunicar y hacer presente lo constructivo de la humanidad.

Generalmente respondemos al sistema educativo que se nos ha implantado a través de un currículo oculto de acuerdo a la inclinación del gobierno de turno. La cuestión del costo-beneficio marca toda actividad, quedando sumergidos los intentos de gobernantes bien intencionados por cambiar el enfoque y recoger lo constructivo y conveniente para todos.

La avaricia constante de una parte de la sociedad impulsa el consumo, sumergiendo a toda mirada distinta que intente comunicar. Aun así hay miles de miles de jóvenes, y otros no tanto, que estudian e intentan valientemente construir una profesión que les permita, además de ganarse el sustento, cambiar a la sociedad imperante. Muchos consideran que su aspiración de cambio es utópica, pero es una energía que no está equivocada.

Por otro lado, los medios de comunicación se mueven en función del éxito de sus programaciones, y no consiguen mantener los programas llamados educativos o constructivos, sino que dan preferencia a los temas que son de consumo fácil, por las posiciones que destacan las formas de globalización.

La seguridad, la tranquilidad, está dentro de uno mismo, no fuera. Los intentos de buscar afuera solo siembran inseguridad, como una permanente contradicción. Como óptimo, aparece la contemplación de nuestra identidad, de las creencias, apegos, hábitos y costumbres, que identifican cómo fuimos construidos. Esta búsqueda individual delicada de quién soy, no aparece como un aprendizaje, sino como una vivencia personal e íntima.

Me parece conveniente buscar dentro de sí mismos para que los conflictos se identifiquen, y se tenga un claro vislumbre de la vida plena, que la sentirá quien se conozca a sí mismo, y, cumpliendo la promesa antigua, tendrá toda la sabiduría del universo. Aparece como una investigación que despliega lo que eres: aquello que no puedes escuchar o ver, tu esencia, la conciencia.

La búsqueda de la sabiduría muestra que somos la conciencia que ha sido testigo del nacimiento en este intervalo centralizado. Nos hacemos conscientes de esta oscuridad cegadora, o sea, de esta luz que no refleja nada, solo hay luz, inteligencia consciente, que se expresa a sí misma a través de las infinitas manifestaciones o imágenes. La luz de lo esencial es un fuego que todo lo consume. Esta luz da inicio a todas las expresiones, haciendo desaparecer las sombras, destruyendo las distorsiones, sin principio ni final. R.Malak

9 de Marzo 2014 – Sonríe

Abundancia

Origen de la abundancia más allá de “costo-beneficio”

Aunque uno no quiera reconocerlo se observa que en este continente de conciencia todo opera por medio de un intercambio dinámico. Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de energía cooperativa, y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos mantendremos la abundancia de la plenitud circulando en nuestra vida. El que está en armonía con esto sabe que las normas conductuales están relacionadas con los criterios individuales o de grupos y no con hechos objetivos, es así que lo que es bueno para un grupo no lo es necesariamente para otros. Esto se debe comprender primero intelectualmente, de allí vivenciarse y después viene la comprensión interna. Nada es estático. Nuestro cuerpo está en intercambio dinámico y constante con todos los cuerpos, nuestra mente mantiene una interacción dinámica con la conciencia, la energía que parece pertenecerme es una expresión de la energía de la totalidad. El movimiento de la vida es fluido como una corriente continua, y no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia.

La lógica, como la mayoría cree, no es siempre el instrumento para observar la realidad en forma certera y auténtica, es probable que quien la usa pueda vivir y progresar, pero no comprenderá lo que ocurre; el sentido de la vida viene, a veces, de mirar más allá de la razón, mirar con el corazón y no con la premisa de costo – beneficio. Cuando se da la experiencia externa de luz significa la transformación de los deseos que nos atan en libertad emancipadora. La experiencia interna de la Luz es la transformación del caminar en la tierra. No importa cuán fugaz sea tu sonrisa, tu sonrisa es el verdadero comienzo de tu luz y sabiduría. Esta armoniosa interacción de los elementos y las fuerzas de la vida opera a través de la ley de dar. Puesto que nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un constante y dinámico intercambio, frenar la circulación de la energía es como frenar el flujo sanguíneo.

Por ello en el dar y recibir se mantiene la riqueza, la abundancia, la prosperidad o cualquier cosa que deseamos en la vida, circulando permanentemente. Es la oportunidad para ver el lado práctico de las enseñanzas sin dejar de lado su profundidad. Nosotros conocemos el mundo exterior de sensaciones y de acciones, pero de nuestro mundo interior de pensamientos y sentimientos sabemos muy poco, el propósito principal de la enseñanzas es hacerse consciente y familiarizado con nuestra vida interior y su propósito último es alcanzar la fuente de la vida y de la conciencia, de ello se deduce además la utilidad de la verdad, de la bondad, de la armonía, de la belleza, ellas son su propia meta en sí misma.

En toda semilla está la promesa de miles de bosques. Pero la semilla no debe ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil. A través de la acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación material: Plenitud que se expresa como yo soy Eso. R.Malak

3 de marzo 2014 – Modo Natural

Ilusión

Pintandose a si mismo desde la imagen

Las personas, por lo general, se encuentran apegadas a sus maneras psicológicas, a su cuerpo físico, a la estructura ambiental, social o cultural. Esta tendencia los lleva a estar constantemente preparados para proteger y acorazar la identidad. Es obvio que ello ocurra de esta manera, se entiende por las condiciones que impone la sociedad, e incluso por la búsqueda constante de gratificaciones, las cuales nos impulsan a alejarnos del dolor, ya sea real o inventado,  y  con ello intentar dejar lejos la infelicidad.

Para muchos el mundo es lógico, racional y dual. El proceso racional ordena y muestra cómo se percibe la existencia, vuelta siempre hacia la búsqueda de la compensación del costo-beneficio. Para otros el mundo es solo emocional y de colores, sonidos y belleza artística. Y para los más, centran su vivir en las acciones y el movimiento hacia los logros y la competitividad; para ellos los proyectos por hacer son fuertes, poderosos y atractivos. Todo es una cuestión de enfoque, la mente puede estar enfocada en la carencia o enfocada en servir de canal. La mente de la mayoría de las personas está vuelta hacia afuera, hacia lo exterior; la mente del realizado está vuelta hacia la realidad, es como la luz del día: cuando el sol brilla, la luz de la vela apenas se ve. La persona cotidiana no es consciente de su interior, es consciente de sus sensaciones, sentimientos y pensamientos.

La realización del Sí mismo es como un agujero en el papel, está en el papel y sin embargo no es papel; es un estado en la conciencia y sin embargo está más allá de la conciencia; es la abertura en la mente a través de la cual se inunda de la luz de la comprensión que siempre ha estado disponible. Ver la vida con ojos nuevos solo puede ser posible si la mente regresa a la conciencia, la fuente de la cual procede. Para ello tiene que provocar, dicho de una manera entendible, una introspección intuitiva, en contraste con la forma racional, lógica e intelectual. Esta comprensión se presenta como un resplandor, y significa apreciar la vida desde lo esencial, la que antiguamente se percibía dentro de la confusión de la mente dualista.

Aparece la alegría, que es una expresión de la no obstrucción, aparece como la dicha que emana desde Si mismo, aunque aparezca estar centrada en torno a algo específico. Realmente es permanente  y discurre a través de todo, se expresa como la aspiración en forma de dicha. Este deleite aparece como gloria expresándose en una vida de paz que llena el corazón.

Con esto que digo podría dar la impresión de que se requiere una disciplina para ver lo real, para ver lo esencial de las cosas. La mayoría podría pensar que la manera lógica – de acuerdo a la opción fenoménica, o sea, por comparación – es una manera equivocada de ver. No es así, lo que estoy mencionando es que hay un modo más real, más auténtico, más integral, más natural, y ello ocurre, o comienza a presentarse, cuando se plantea la opción de dejar de lado el modo acostumbrado dualista. Si eres coherente solamente con tu emanación, sabrás del amor y la felicidad, será tu único nombre, adentro, afuera, abajo y arriba; en todo. R.Malak.