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Revelación – 5 de Agosto 2016

5 agosto

Metas, destinos, objetivos, cosas espirituales por conocer, son del mundo cotidiano, de la ilusión. Comprender que no somos cuerpo-mente-emoción implica salir de la prisión virtual en que estamos infundidos, atrapados en la dualidad sujeto-objeto.

El “Yo” no es real, su existencia está formada por cuerpo-mente-emoción, una combinación construida desde Sí mismo para movernos en este espacio tiempo. Este “yo” ocasionalmente se afirma en el cuerpo o en la identidad egoica construyendo ilusión. Pierde sentido negar la cualidad corporal dadas las necesidades demandantes que requiere el cuerpo físico. Muchas de esas rutinas de comportamiento fueron implantadas subliminalmente en nuestra interioridad cuando éramos niños, y lo sabremos cuando verifiquemos si esas semillas las creamos voluntariamente o si fuimos víctimas de esas construcciones.

Con nuestra comprensión, ya sea profunda o superficial, reconoceremos estas pequeñas rutinas y mini programas, que transformados en semillas o burbujas, llegan a los distintos niveles de nuestro accionar para luego subir, no como sugerencias, sino como órdenes e instrucciones que inevitablemente deben ser cumplidas.

Cuando entendemos las características de nuestro cuerpo y reconocemos este ego que es cambiante, este, como un muñeco de sal, se diluye en en el mar océano de la comprensión, quedando solo Sí mismo, que es lo verdadero, como presenciador de la conciencia. La naturaleza no-dual de Sí mismo no cambia, se reconoce como el testigo de los pensamientos y de las emociones cada vez que estas aparecen. Al comprender nada queda oculto, al instante se revela nuestra auténtica naturaleza y sobreviene la felicidad.

Para la mayoría es difícil comprender nuestra naturaleza Esencial porque ella está por sobre la conciencia centralizada donde generalmente nos encontramos. Entender la observación sin juicio se complica para el común de las personas. El “yo soy”, que es la base de Ser, se ve invadido por la constante charla mental, un flujo de ideas que parece nunca terminar, y a eso le sumamos las emociones y deseos, con lo que completamos una imagen del yo. R.Malak

Reflejo – 1 de Agosto 2016

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El Ser es no nacido y por tanto no depende del tiempo, es permanente. Por otro lado, su expresión se presenta con la sensación primaria de ser yo, de ser una entidad separada que se apega a sí misma, queriendo perpetuarse. Pero esta sensación no es eterna ya que es una proyección.

Podemos reconocer dos movimientos en la manifestación: uno es el movimiento centrífugo, hacia afuera, que va hacia el mundo fenoménico. Afuera le llamo a los conceptos e ideas, o a los fenómenos capturados por los sentidos, todos ellos constructores del espacio y el tiempo. El otro es un movimiento centrípeto, hacia adentro, que se dirige hacia la esencia de Sí mismo, la cual no cambia. Es el aparente volver a la fuente, aparente ya que nunca hemos salido de allí.

Los procesos mentales dependen de las construcciones implantadas, y si la atención está vuelta hacia ellos o a lo fenoménico no hay oportunidad de ir a la base que resuelve la comprensión profunda de todo. Estos dos movimientos simultáneos de energía ocurren en el umbral de la sensación primaria de existencia y son propios de la vida misma.

Al observar las impresiones de la memoria la mente le da sentido al tiempo. Los recuerdos, las dudas, son olas intermitentes que van presentándose ante la observación, en cambio, lo constante, lo que no cambia es lo real, Sí mismo en absoluto silencio y simplicidad, eternamente presente. Por medio del pensar se supone que se necesitan miles de creencias, palabras o conceptos para poder comprender Ello. Pero la comprensión esencial no es un logro especial, es la verificación más inmediata y precisa de todas.

Cada expresión de Ser, como persona, tiene dos cualidades. Una de ellas es el reflejo de la otra, es aparente y es la que se muestra como persona, apegada al tiempo y al espacio, variable y cambiante. La otra es lo real, Sí mismo. El reflejo es lo no real, lo aparente o ego, que tiende a crecer y a diferenciarse. Lo real es Sí mismo, lo Esencial y común a todos los seres, que no cambia ni se transforma. R.Malak

 

Dos Reflejos En El Espacio Consciente

Dos reflejos en el espacio consciente

Hace mucho tiempo que no hablaba con mi amiga, esta amiga con la que compartí tantas cosas en la niñez, en la adolescencia y en la edad adulta. Algo nos había separado, no sólo la distancia enorme entre los lugares donde vivimos, sino algo más: las ideas. Entre nosotras, además de un fuerte sentimiento mutuo, había mucha confianza, mucha entrega, nos contábamos de todo… hasta que empecé a viajar a India. Esto nos distanció. Ella no coincidía con ciertas maneras de ver que empezaban a desplegarse en mi y así, la puerta quedó medio cerrada.

Escribir No Recuerdo Haber Nacido ha significado un mágico cierre a muchas cosas que tenía pendientes. Al plasmar con honestidad todos mis recuerdos, las cosas que viví y cómo las viví, varias relaciones personales han sanado después de que familiares y amigos lo han leído. Es como que la manera, en que desde hace unos años, tuve para mencionar la comprensión que estaba teniendo, en lugar de acercar, alejaba. La compresión y la realización de la realidad no dual es tan radical, y a la vez tan inexplicable, que rompe con las estructuras con que se acostumbra entrever la vida. En cambio, la manera como me expreso en ese libro es más cercana, y las personas van conociendo y entendiendo mejor mi identidad.

Lo más impactante para mi del resultado de esto, ha sido que a la par de ir sabiendo de mi identidad, los lectores se han sentido estimulados hacia investigar sus ideas preestablecidas sobre cosas fundamentales como ser, existir, qué significa vivir, qué efectos produce el permitir que el ego rija nuestras vidas, y sobre todo, abrirse hacia la percepción de ser más allá de lo cotidiano y lo cegador de nuestras vidas condicionadas.

De modo que mi amiga, después de leer el libro completo, empezó a revisarlo de nuevo, ahora si, con miras a percibir la comprensión que se entreluce en sus páginas. Me escribió lo siguiente, y yo le contesté. 

– Estoy releyendo tu libro. Es decir, estoy leyendo de nuevo unas partes que subrayé. Hay un párrafo que me dejo así como atrapada. Dices en el: “En ese tiempo, este espacio consciente en que yo no sabía realmente quien era yo, se iban abriendo las vivencias para ir reflejando todo lo que fuera necesario para revelar mi verdadero rostro. Dios es la imagen más inmensa que se muestra como el que todo lo sabe, lo curioso es que no sabe de sí mismo mientras va señalando recorridos a veces inesperados por el camino de la vida, la vida de sus propios reflejos.” Me dio un vuelco en el corazón, pero casi que no me atrevo a pensar para no perderlo… explica. 

– Amiga queridísima, qué intenso. Yo tampoco quisiera pensar, porque esto que digo aquí tiene su señal, es un símil. Uso algunos símiles para dejar que se vaya vislumbrando una intuición que de pronto y sin pedirlo, muestra una cara inesperada de la realidad. Todos sabemos muy en lo profundo de esta realidad, sólo que se ve generalmente oscurecida por las ideas, la mayoría de las cuales nos han sido implantadas.

En cuanto a ese trozo que destacaste, empiezo por revisar algunas cosas. Habla de “el espacio consciente”. Te lo pongo así: me doy cuenta de las cosas, de las ideas, de lo que siento, de lo que percibo, y el “tiempo y el lugar”, por así decir, en el que me doy cuenta, es espacio consciente. Ese espacio, tiempo, conciencia donde se refleja todo, es Dios en observación. El punto es que si Dios es omnisciencia, podríamos preguntarnos cómo es que al mirar a través de estos ojos no sabía de Sí mismo. Lo que pasa es que en esa época, Dios era en mi lo que había alcanzado a comprender, era el Dios de mi comprensión, el Dios de mi corazón, por eso, para conocer profundamente lo Esencial, necesitaba descorrer los velos de mi confusión, y por ello tuve que pasar por varios caminos de vida que me mostraron acerca de tales confusiones.

También hablo de los reflejos de Dios. Esto significa que lo esencial se expresa de diversos e infinitos modos, como todas y cada una de las personas, los animales, las plantas, hasta las amibas. Es como que la Luz de conciencia de lo divino se concentra en un espejito de esos que tenían las bolas de espejos que había en las discotecas de nuestra juventud. Hace tanto que no voy a una discoteca que no se sí todavía las usan  Si seguimos con el símil de Dios viendo su rostro, equivaldría a ver infinitos rostros reflejados en esos espejitos, los reflejos de su luz. Bueno, eso es lo que se me ocurre respecto a ese párrafo.  

– Entiendo a través de lo que dices, que Dios no tiene consciencia de sí mismo. “Dios es la imagen más inmensa que se muestra como el que todo lo sabe, lo curioso es que no sabe de sí mismo mientras va señalando recorridos a veces inesperados por el camino de la vida, la vida de sus propios reflejos”  ¿Ve a través de nuestros ojos? ¿Qué ve? ¿se ve a sí mismo? ¿Qué pasa según lo que piensas, con las emociones, con los sentimientos, con las sensaciones?

– Dios no es un sujeto, he mencionado a Dios porque está en el contexto de lo que iba desplegando en el libro. Lo prefiero llamar Si mismo, o lo Esencial. En el contexto de lo que iba desplegando en el libro, menciono a Dios para referirme a lo esencial, a lo que permite la existencia, al Ser Conciencia. No me refiero a algo o alguien, ni a un sujeto o algo objetivable. Lo que pasa es que con el pensamiento, se tiende a conceptualizar a Eso, que es indescriptible. Por eso, porque no es un sujeto, no tiene sentido suponer que tenga conciencia de si mismo como Dios, o como alguien o algo. Insisto en que esa referencia es un símil.

Ahora, como lo veo es así. Ser se mueve, y su movimiento es Conciencia. Es muy difícil hablar de lo indescriptible. Por eso, para hablar de ello, es que se usa la Ontología, como herramienta de conceptos para apuntar a lo que no se puede definir, lo indescriptible de Ser. Este Ser que al moverse es conciencia, y ocurre el primer destello de saber de si mismo, por lo que esta conciencia genera una función, la mente, con la que sucede la centralización del yo, de la identidad, y así, se da la conciencia de sentimientos, de emociones, de percepciones sensoriales y de pensamientos, así como conciencia de cómo la inteligencia esencial va mostrando infinitas opciones de expresión.

Quién soy yo es la base de toda la búsqueda. Quien soy y qué es este mundo en que me muevo. Entonces, relato como desde el bebe ML, ese cuerpecito que comienza a tomar nota del mundo, se empieza a formar un sentido de existir, en la medida que van sucediendo las cosas de su vida.

La educación, la cultura, el medio ambiente, la sociedad, van marcando pautas que nos condicionan, van marcando condicionamientos en cada identidad. Unos se asoman al mundo por medio de las emociones, como por ejemplo los artistas, otros por la razón, otros, como los atletas, por medio del cuerpo. Es luz reflejándose en múltiples e infinitos espejos. Luz que pasa a través de las ventanas de la identidad, las diversas identidades. Y según se han formado estas identidades, filtran su comprensión y percepción de la vida debido a las estructuras condicionadas. 

Mi amiga y yo nos hemos vuelto a hermanar, a confiar, y se va formando un nexo renovado, pleno de una intensa investigación espiritual. Como dos reflejos nos hemos encontrado en el infinito espacio de conciencia.