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Realización Profunda – 23 de Octubre 2016

23oct

23 octubre 2016
Tener preparación interior implica mantener una actitud desapegada y calma. Esto en referencia a las experiencias que puedan surgir durante cualquier tipo de práctica espiritual que se lleve a cabo. Al comienzo se necesita darnos cuenta dónde nos encontramos en esta espiral de lo cotidiano, empezar desde allí e intentar salir del bosque de errores, despertar y salir de la estructura que nos hace trabajar por ilusiones.

Los antiguos pasaron por la misma senda que ahora cruzamos. Los conceptos usados para esta preparación interior se emplean como símbolos destinados a señalar hacia el encuentro interior con Sí mismo. Es una especial sabiduría entregada, que no viene de ninguna universidad ni tiene que ver con la cultura o la intelectualidad, aunque algunos maestros actualmente pueden tener títulos universitarios, demostrando sabiduría que se ve, no solo en sus palabras y en sus libros, sino también en sus vidas.

Se precisa utilizar el aspecto de la conciencia esencial que nos permite hacernos conscientes de nosotros mismos, es decir, de aquella realidad de la cual, como individuos, formamos parte, sin huir del pasado ni proyectarnos en el futuro, en el presente activo, suavemente, indirectamente, no a través de los contenidos de la vida sino siendo conscientes del que los contiene.

El que se inicia en esta senda es conducido a modos de percepción que le hacen trascender la comprensión que estaba limitada por los conocimientos adquiridos y a un saber que está muy por encima de la razón, y también muy por encima de la filosofía. Uso el término filosofía para designar algo que sólo pertenece a la razón, la interpretación y los sistemas de pensamiento o a las elucubraciones ideológicas.

La vía para llegar a conocerse a sí mismo no es tan solo a conocer el organismo llamado persona (mente-cuerpo-emoción), sino que apunta a la realización profunda de uno mismo. Es esa la preparación a la que nos impulsa el apuntador. R.Malak

Infinitud – 19 de Agosto 2016

19-agosto

El pez de la verdad se mantiene vivo en el mar océano indescriptible. La verdad hay que digerirla en el momento, se descompone si se deja para la mente. La verdad no permite análisis en este plano, se reconoce la verdad transformándote en la verdad.

Al realizar se sabe que no eres la imagen, realizas que eres infinito, que la verdad es una sola y que no puedes buscar lo que eres. Es como si a un águila la hubiéramos alimentado en la tierra con granos. El águila que come maíz y granos alimentándose en el suelo, mientras no abra las alas y sienta el viento, el viento en ella, no sabrá su verdad, que puede volar alto y lejos. No se convertirá en un águila cuando lo sepa ya que siempre ha sido águila, simplemente lo ignoraba.

En diversas tradiciones practican la meditación como modo de buscar la verdad. Se refieren especialmente a observar la experiencia de sentir sin elaborar descripciones. Comienzan observando la respiración, las emociones, los pensamientos, sin emitir opiniones acerca de lo que observan. Tienen éxito con este modo porque muestra una mirada exterior de su experiencia. Esa manera de verse desde afuera les permite observar su propio comportamiento describiendo el proceder de su manera de actuar.

Se dice que la verdad es aquello que está de acuerdo con los hechos o la realidad, siendo buscada por la ciencia, por la filosofía y la religión. Todos dicen estar de acuerdo con la verdad, pero no es así, la mayoría no cumple las promesas. Así aparecen las guerras y las diferencias entre la gente y los pueblos. Los archivos de los sistemas judiciales de todo el mundo muestran promesas no cumplidas en la mayoría de los casos por encubrimiento de la verdad. La verdad se define como un estado o carácter de ser sincero en relación al Ser, al conocimiento y a la palabra; en relación a la conformidad, al hecho o la realidad. R.Malak

Obstáculos para la realización – 11 de Agosto 2016

11 agosto

La tendencia común es buscar el bienestar que supuestamente brindan los objetos mundanos, ya sea para gratificación propia o de parientes cercanos, de la pareja o de los hijos. Por tanto, el esfuerzo va tras la adquisición de bienes, propiedades, etc. Así mismo se acumulan conocidos y amigos como los propios intereses, los propios anhelos y deseos, privilegiando, por sobre una sana y armónica vida, el tener y el hacer.
En este mundo cotidiano la vida espiritual no está considerada, salvo cuando se enfrentan a situaciones de conflicto que los impulsan a girar preguntándose por el sentido de las cosas profundas.

Muchos congelan esas sensaciones en lo profundo del corazón, perdiendo la conexión con su fuente. La mayoría viven atrapados en el mecanismo construido por su estructura egoica, teniendo ojos solo para los problemas armados por los pensamientos. De ese modo, las exigencias de la vida se absorben en el conflicto de vivir vueltos hacia lo exterior. Debido a las urgencias que implanta la vida moderna, lo que notamos, por lo general, es que la persona se comporta o actúa conforme a exigencias exteriores que son ideales de la sociedad, y no a lo que realmente es en esencia, o sea, hay una negación a ser lo que uno es para ser solo imágenes superfluas.

Pondré un ejemplo: una ola en el mar océano no es distinta del mar, todos pueden detectarlo. Es posible medirla, sé que es una ola y la diferencio del mar por su nombre y por su forma, solo que mi diferenciación está en la mente, diciendo: “es una forma de mar llamada ola”, pero no puedo separarla del mar. La ola es mar, y cuando llega a la playa se desvanece.

No es una ilusión, existió en su espacio-tiempo. De igual manera, todo el mundo, el universo, es una forma particular de la realidad. Todos somos múltiples expresiones. Somos, como identidad, solo olas de este mar océano infinito, atrapados en estas ligaduras del tiempo, espacio y causalidad, que son obstáculos para comprender a Sí mismo. R.Malak

Realización – 10 de Julio 2016

10 julio

La realización, según la tradición, es un saber espiritual que muestra la conciencia de lo absoluto, conduciendo a la liberación de la ignorancia, sin distinción entre lo superior o realidad última y la conciencia centralizada o persona.

Mientras exista conciencia centralizada estamos intermitentemente pensando, incluso cuando creemos que no ponemos atención al pensar. Cuando uno piensa que no está pensando, eso es pensar también. Los estudiosos mencionan ciertas prácticas para alcanzar el punto donde no hay más fluctuación, distracción o confusión, y dicen que se alcanza un estado de ecuanimidad (calma de la mente o del temperamento). A mi juicio esos métodos no son necesarios aunque podrían servir ocasionalmente.

En mi caso, si estoy atento en estado de vigilia, me oriento a lo bello, me abro a lo placentero, entro de lleno en una dimensión de gozo. Al condicionarme a lo armónico me despliego como una fuerza centrífuga que apunta hacia afuera. Eso se logra cuando se ha abierto la fuerza interior que funciona en forma centrípeta hacia adentro, hacia lo esencial.

Hay instructores que hablan de domesticar la mente. ¿Para qué?, cuando la conciencia de Ser es auto evidente, está allí, “Yo Soy”, la observación sin juicio lo muestra. Con ella se está más allá del observador y de lo observado, y la mente no necesita estar trabada, tampoco se mueve detrás del logro y los deseos. El instrumento por medio del cual se muestra lo esencial está plácido y los movimientos de la mente que se desplaza a través de los periodos de tiempo: pasado, futuro y presente, y que afectaban con las situaciones cotidianas, ya no son preponderantes. La pureza de Sí mismo permanece intocada.

En la observación sin juicio no hay apego a la ilusión de lo fenoménico aunque creamos que el individuo existe en forma separada. Esto provoca sentido de vida en la compresión. La realización es constatar que sobreviene una constante inteligencia que no tiene pertenencia. R.Malak

Reconocimiento de Ser – 4 de Julio 2016

4 julio

Algunas personas suponen aún hoy que el cielo está localizado arriba, a miles de kilómetros de distancia de la tierra, y que lo Divino se encontraría en ese cielo. No falta quienes suponen que Lo Esencial, como lo absoluto, se ubica allí, incluso algunos hacen referencias a que hay un espíritu santo.

Es preciso saber que la comprensión no es un estado, ni un lugar. Esta comprensión no es cristalizarse en conceptos, sino que es un proceso dinámico que fluye desde y hacia el océano de lo indescriptible sin detenerse jamás. Es comunicación de la individualidad aparente con lo íntimo, verdadero y profundo. Es aunarse, sucediendo simultáneamente un entonamiento del cuerpo, de nuestras emociones y de la mente.

Encuentro que todas las cosas contienen tanto lo conveniente como lo inconveniente, la plenitud y la agresión. Incluso, las cosas no animadas -como las piedras, la tierra, la madera y diversos elementos-, o las animadas -como las personas, los animales, y todo tipo de organismos-, todas ellas contienen la potencialidad de lo divino o conciencia que les permite expresarse. Todas son expresiones del continente de conciencia, la comunicación reflexiva de intercambio de procesos conceptuales que ocurren en nuestra divinidad. La observación sin juicio, como un proceso aparentemente pasivo, pasa a ser el modo de escuchar lo que brota de Sí mismo, que luego se muestra como un proceso activo.

Este aprender a conocer al Ser no tiene opuesto en el tradicional hacer de lo cotidiano, está más allá de lo positivo y lo negativo. No está relacionado con nada que pertenezca a la mente. La mente la podría definir como el movimiento del Ser hacia la periferia.

“Conócete a ti mismo”, decían los filósofos griegos, una frase ancla que se pierde en el tiempo conocido. El Ser no puede ser definido, se siente de un modo directo. Es lo cercano y trasciende a la comprensión cotidiana. Si nos ponemos a disposición de Sí mismo acontece la comunicación de reconocimiento en el Ser y se produce un gozo de plena dicha. R.Malak