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Maestro Espiritual – 20 de Octubre 2016

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20 octubre 2016
Los maestros espirituales que regularmente se mencionan en textos sagrados son personas que, por sus vivencias y quizás también por sus estudios de filosofía o religión, y por su dedicación y pensamiento, se pueden considerar como maestros. Ellos, mística y espiritualmente, han tenido una experiencia que hace que los consideremos de ese modo. Su conexión con lo absoluto, Divino, está presente y manifiestan una unidad con la Realidad.

Como resultado de tal manifestación muestran iluminación en lo que expresan y contienen en Sí mismo una percepción clara sobre las personas, lo Divino, la naturaleza y el Todo. Desenvuelven facultades y talentos que para otros están muy adormecidos. Generalmente estos maestros trascienden los diversos aspectos de caracteres, idiomas y razas, incluso pueden presentar en formas diferentes su orientación, aunque si revisamos profundamente lo que señalan, en su esencia no ha cambiado a lo largo de miles de años.

Cuando la gente oye decir que los Maestros transmiten la comprensión de la Realidad, imaginan que hay algo que alcanzar o comprender aparte de la Realidad y, en consecuencia, emplean la mente para buscar el conocimiento, sin entender que la Conciencia y el objeto de su búsqueda son uno y lo mismo. Los hombres y mujeres de sabiduría y amor que vinieron antes que nosotros, se enderezaron a sí mismos, a menudo, a un tremendo costo, y dejaron indicaciones.

Ellos son como cometas o estrellas fugaces, brillantes, pero no hacen la noche menos oscura. Sabemos de ellos por lo que ha quedado escrito, no tenemos mayores antecedentes. Para saber con certeza de su obra, para comprenderlos, debemos transformarnos en uno de ellos, recorrer su misma ruta, hacia el interior. Al sumergirnos en el interior el cuerpo no presenta ningún problema. La racionalidad no puede emplearse para buscar la Conciencia, pues entonces pasarán muchos años, y el día del éxito no habrá aún aparecido. R.Malak

Apuntador – 17 de Octubre 2016

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17 octubre 2016
Actuar como apuntador es un arte para hacer o enseñar alguna cosa, en lo que generalmente hay involucrados constancia y esfuerzo. No lo considero un don o algo que se hereda sino que se debe más bien a la capacidad de algunos para alcanzar la perfección en una actividad.

Lo que complica el apuntar es la ansiedad causada por el peso de todo lo que es superfluo, el peso de la comida, la bebida, el sueño, la charla banal. Todo esto, al igual que la gravedad de la tierra, nos empuja hacia abajo. Intentar apuntar adecuadamente es liberarse a sí mismo del peso y del esfuerzo permanente por conseguir un objetivo.

En relación a lo espiritual, se considera un apuntador al que con su práctica nos muestra que no es tan sólo cuerpo, mente y emoción, de ese modo nos revela la capacidad de mirar que somos algo más que individuos y es capaz de mostrar la inteligencia esencial que compartimos. Se reconoce a un apuntador porque presenta esa habilidad y su compañía nos causa plenitud y tranquilidad, pareciendo que todo es posible. Otra forma en que podemos juzgar las cualidades del apuntador es que se muestra como una persona que presenta claridad en los frutos de su trabajo, al comparar éste con el trabajo que otros realicen en campos similares.

El apuntador que señalo vive el presente activo y, al igual que los demás, reconoce el flujo de los pensamientos y toda la estructura presente, solo que va filtrando lo que se ve paso a paso. Observa sin juicio dado que la inteligencia esencial se ha hecho cargo del acontecer. Parece que, al igual que todos, presenta ataduras, deseos, posesiones, amor por la familia y los hijos, lo cual no puede evitar al moverse en lo cotidiano. R.Malak

Maestría – 19 de Junio 2016

19 junio

Si digo que soy testigo estoy en la mente. Pero no soy la mente, miro a través de ella, la utilizo, atestiguo la comprensión. No importa si estoy dormido o estoy despierto, las cosas están ahí, el mundo está ahí, y presencio el mundo y todo lo que ocurre, sin ser del mundo.

Generalmente las personas pretenden un acercamiento a la verdad recurriendo al intelecto, a los sentidos o a la emoción, por tanto, si es así, están interpretando la verdad. De esa manera la verdad se percibe como una realidad interpretada (mi realidad, tu realidad, la realidad de ellos, etc.), pero no es la verdad misma.

Se espera que nada cambie en un mundo donde todo es cambiante, y eso construye sufrimiento. Nada es para siempre en este mundo; todo lo que pertenece a este mundo es provisorio. La naturaleza de las cosas es impermanente en lo fenoménico. En cambio, lo esencial es todo permanente, todo Verdad.

Para intentar acceder a la verdad usamos nuestra interpretación y filtramos las vibraciones de percepción, siendo sólo capaces de aceptar la realidad que nos permite nuestra estructura.

El funcionamiento de nuestra mente nos permite, por medio de nuestro pasado (memoria), traducir esta verdad a una realidad que nos sea inteligible. Cuando el Ser se vuelve a la parte (al ego), establece métodos de comportamiento, establece sistemas, establece normas, de ese modo queda atrapado en la fragmentación y se mueve en el espacio-tiempo, abandona lo atemporal para dar paso a la división.

El instructor o apuntador sugiere una serie de modos tendientes a evidenciar la verdad, lo que da un sentido de comprensión. El no usa la lógica que generalmente usamos, sino que usa distintos modos de romper la estructura y liberarnos de los moldes de pensamiento. Así aparece la comprensión y la claridad, dejando que las funciones mentales se destinen exclusivamente a lo operativo y funcional, y lo trascendente se revela bajo la luz de la inteligencia de la conciencia esencial.

Lo que expone el maestro instructor no se relaciona con el saber de las cosas prácticas de la vida, ni con el conocimiento de las cosas del mundo fenoménico, sino que trata de lo profundo del conocimiento espiritual que resuelve los enigmas de la existencia. R.Malak

Senda, camino o ruta

“Todo aparenta ser polvo, todo vendrá y también se irá. Alejamiento de espacios y palabras. ¡Cuánta belleza pura pasará, pavimentando la ruta de estrellas! El agua no será la misma, ni el canto su aspecto diluido, ya hablarán otras formas con voz de plenitud. Flores y aves buscarán el sol.

Todo aparenta ser polvo, así se ha dispuesto. El amor sigue fluyendo como antigua miel con sabor a pétalos. Seguirá llenando los espacios, desbordando de alegorías místicas. El amor no deja de expresarse en forma ahíta y profunda”. R.Malak

Maestro y discípulo

Imagen de la película Ágora

Dicen que el maestro aparece cuando el estudiante está listo, pero lo cierto es que la comprensión ocurre en su debido momento. Esto sucede, se encuentre uno en condiciones o no. Suponer que la vida discrimina en este sentido es un asunto subjetivo. Ahora, si uno encuentra un maestro, felicitaciones -suena “la fortuna” para el aparente privilegiado-. Si, por otro lado, el maestro se contacta con uno, las posibilidades de desplegarse serán mucho mayores. Y si no sucede ninguno de estos casos deberemos proceder en solitario a buscar en nuestro interior, considerando con fuerza: ¿Quién le enseño al primero?

La senda es solo una idea, una metáfora, una manera de explicar lo que ocurre. Ciertamente es una figura de lenguaje. Es como un niño que gatea, habrá un instante en el que dejará de hacerlo, y esto será cuando aprenda a caminar. De igual modo habrá un momento en el que tendrás que darte cuenta. Sin embargo, hay dos aspectos importantes en la búsqueda: responsabilidad y desapego. Responsabilidad al tomar las enseñanzas en serio, y desapego para no alimentar más al ego, evitando el engrandecimiento personal que genera más separación de modos muy sutiles que suelen pasar inadvertidos.

Siempre es mejor practicar guiados por un buen instructor o apuntador, pero hay algunos que tienen condiciones profundas que influyen en el proceso, sea que han practicado bien durante mucho tiempo o han sido serios en su estudios personales, y ellos harán progresos rápidos tanto si tienen un maestro como si no lo tienen. Entenderán la doctrina de la tradición y no abandonarán la ruta. Es un hecho que hay quienes despliegan la comprensión sin la guía de un maestro, aunque esto no es lo más común.

También sucede que hay personas que necesitan practicar con muchos maestros antes de llegar a comprender completamente. Ocasionalmente, los practicantes se engañan a sí mismos pensando que una experiencia transitoria es la realización. Esto puede truncar su práctica. Es bueno tener un método y entender cuál es el objetivo de la práctica. Además es aconsejable dedicarle un período de tiempo diario.

Sabemos que hay otros que estudian en escuelas espirituales o corrientes religiosas, y en muchos casos se sienten especiales y evolucionados, suponiendo, quizás, que lo Divino los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución, o que la información que van a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas como ellos, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso. Esa presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que los hace pensar que son privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

En el universo existe solo lo Esencial y es lo mismo para todos. Inventamos diferentes maneras de rendir culto, creamos dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todo es Si Mismo. En ese sentido somos iguales, nadie está más adelante ni más atrás, nadie vale más ni menos. Cualquier interpretación y clasificación, como ser especial, corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo Real. R.Malak

 

19 de Marzo 2014 – Viento

Presenciación sin medidas

La esencia se mueve donde sopla el viento

“La esencia se mueve donde sopla el viento, suavemente con gran ingenuidad. Desde fuera de la rutina, por impulsos recojo desde el pasto el rocío, beso el viento de la mañana y la flor me regala su perfume. En el sueño hay consuelo o angustia o fortaleza por la vida, escuchando en el aire una canción siento un tono y veo un color. Me pertenece la vida, como yo pertenezco a lo esencial. Nada ignoro ni paso por alto, veo con los ojos de sí mismo. El tiempo no tiene lugar en mí, como tampoco lo tiene el espacio, la presenciación se da sin medidas”.

La madurez de corazón y de mente es fundamental, se observa en los buscadores que son pocos y entre esos pocos, aquellos que están listos son más escasos. Algunos privilegian la expresión de los poderes y las virtudes mostrando signos de superficialidad, quizás esas cosas sean útiles para movernos en el mundo. Lo fundamental  es conocerse a si mismo, así como saber lo que puede hacer y lo que no puede, conocer las propias capacidades, investigarse a sí mismo. Los altibajos en este conocimiento son inevitables, sin embargo, el buscador serio avanzará laboriosamente a pesar de todo detrás de la luz, porque la luz es para todos y está siempre aquí.

Ocasionalmente el buscador que recién volvió la mirada hacia su interior teme perder eso que ha encontrado, “la comprensión”. Muchos desconocen que la comprensión es siempre repentina pero la liberación de la confusión es gradual, no todos pueden sentirse liberados de la esclavitud del concepto del ego. Cuando los dedicados profundamente empiezan a alejarse del ego y a escaparse, se observa que esa tarea se vuelve fuerte, como una obsesión – eso refleja que algunos instructores no han sido precisos y cuidadosos – a veces se aíslan de sus compañeros de la ruta por temor, mostrándose fríos y secos.

Lo real es distinto a lo que piensan algunas personas. Es la conciencia lo que se manifiesta como lo conocido, del mismo modo que los objetos soñados sólo aparecen en la mente del que sueña. La conciencia esencial construye el mundo como una ilusión. La ilusión también es conciencia pura aunque se manifiesta como el mundo conocido.

Luego de que el Ser es realizado, la mente se ve como la no-realidad que verdaderamente es. Debido a que la Realización de si mismo debe ser experimentada en un cuerpo físico, a veces esta cuestión es confusa. Debo decir que la realización no es del yo,  porque la realización no es un estado; es conocer, comprender, entender, experimentar que somos el sí mismo. Esto no se concibe debido a la confusión por estar profundamente identificados con el cuerpo, por esta identidad que aparece en el nacimiento y termina en la muerte. El ego formado por la mente se mueve entre el placer y el sufrimiento. Tal como se dice, el conocimiento acumulado no certifica el incomparable saber del Ser, que va más allá de la dualidad y se sostiene en el Sí mismo. R.Malak