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La liberación ya está aquí – 7 de Noviembre 2016

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Para muchos, la necesidad de un apuntador es fundamental. Son como las velas: no se encienden solas, hay que encenderlas con otra llama; ellos no pueden iluminarse a sí mismos.

El apuntador que transmite la enseñanza no es requisito necesario para todo el que quiere seguir la senda, sin embargo la necesidad de un apuntador capaz de educar al ego es evidente para algunos discípulos, ya que los velos de la individualidad son muy espesos y el maestro instructorpuede ayudar a hacerlos desaparecer por completo. Todo dependerá del maestro y del discípulo.

La liberación ya está aquí, en este mismo instante, y en esta vida. La idea de liberarse en otra vida es más ignorancia. Si podemos ver y sentir a los demás como si fuéramos Uno, esa conexión nos transformará, empezaremos a ser libres del pasado y del futuro, de las cargas y de los proyectos.

Generalmente, los recuerdos están cargados de angustia, sufrimiento y enojo; si podemos ser libres de esos pesos que están complicando las interrelaciones en la vida, comenzamos a escribir un nuevo libreto de esta película que hasta ahora había sido trágica, no necesitaremos esperar una próxima vida, y seremos aquí y ahora todo lo felices que necesitamos, queremos y merecemos ser.

El maestro que instruye no es necesario para todo aquél que sigue la senda, como ya dije, aunque sí lo es para quien es de mente más desordenada y de carácter irregular. Quien goza de buen entendimiento y verifica sus emociones no lo precisa de forma imprescindible, aunque ser guiado es lo más conveniente. En este caso, la asociación con un sabio impulsa a la realización, y es importante relacionarse con él por medio de preguntas y respuestas.

Siempre habrá dudas que surgen de la mente; es preciso eliminar todas la dudas con la orientación del maestro, o buscar otros medios, ya sea por la reflexión, la meditación o la investigación analítica. R.Malak

Liberación – 24 de Julio 2016

24 julio

El estudio adecuado indica que no hay nada que estudiar; el camino es que no hay ningún camino. Como no hay nada que estudiar nada hay a qué apegarse, y como no existe ningún camino no hay nada que seguir. Es un error pretender alcanzar Eso. Nosotros somos siempre libres y ya está la realización. La realización de sí mismo es conocer o vivenciar lo Divino que somos. Para que haya mente es necesario que haya conciencia.

En algún momento de la vida nos convertimos en fuego que nos consume tras la búsqueda. Luego aparece el encuentro entre el discípulo y el apuntador. Puede que este encuentro sólo sea de un momento, pero ese momento es la eternidad. Este apuntador no es necesariamente físico, es la misma esencia divina que nos ha invadido provocando que sobrevenga un anhelo que sólo será satisfecho por lo indescriptible.

La gente que estudia la senda se esfuerza con motivación. Se sigue la senda durante siglos, e incluso hasta nuestros días. Esta senda no apunta a la ganancia o a la pérdida, a la juventud o a la vejez, a la luminosidad o a la oscuridad, a la forma o al nombre, va más allá de la dualidad.

Insistir en denominarlo el camino conduce a la confusión, afirmar que se puede aprender a base de métodos ya es un error. Si los antiguos apuntadores describían a quienes buscaban la trascendencia fue por no tener otra opción.

La comprensión es repentina y sin embargo la liberación es gradual. Liberarse de la esclavitud del concepto del ego es un anhelo. Al momento que nos empezamos a alejar del ego y pretendemos liberarnos, más fuerte se vuelve la obsesión hacia él. Se requiere saber que no hay una existencia independiente, tan solo una aparente expresión independiente y que ésta es el yo soy. R.Malak

Paz en época de angustia

Liberación al descorrer las cortinas de la confusión

Ya no recuerdo cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que escribí un artículo. Este año han pasado muchas cosas de impacto para mí. Se casaron mis dos hijos y se murió mi mamá, desde Junio hasta Agosto… sin treguas.

Mi mamá venía mal desde hacía casi dos años, mal ella y puso mal a toda la familia, una etapa de estrés y sufrimiento. Ella era el pilar, y la estructura se quedó de pronto sin bases para los siete hijos y los 13 nietos. Verla decaer, volverse dependiente y sufrir nos puso en apuros de todo tipo, y sobre todo emocionales. Estos son los hechos en crudo.

Han pasado dos meses y medio de su fallecimiento, y todos hemos podido relajarnos y mirar desde otra perspectiva, la del alivio porque ella descansó. En esta situación de alivio aparecieron las cosas bellas, agradables, opciones liberadoras para cada una de sus hijas. Cosas que estaban siempre presentes pero inadvertidas. Cuando durante la etapa de convulsiones, médicos y enfermeras, decenas de pastillas diarias, sordera con tinnitus, alucinaciones, depresiones, pérdida de sentido absoluto, gastos, peleas, discusiones, colas para comprar un suero en Venezuela, escasez, y una lista interminable de condiciones presionantes para todos, tanto para los que estaban cerca de ella en Caracas, como para los demás allende los mares, las posibilidades de ver lo hermoso se escabullían entre las sensaciones de angustia. Ahora aparece la música y el tiempo ligero para observar un eclipse de luna para mi hermana ME, la posibilidad de cambiar de rumbo de vida y notar unas guacamayas que se paran en la ventana de la casa de mi hermana MC, fines de semana frescos frente al mar para mi hermana C, y así, opciones de disfrute sumadas a oportunidades de crecimiento económico, reencuentros y perdón.

La gran pregunta del buscador espiritual es: ¿cómo sería posible mantener la paz, que se siente en la época de ligereza, durante la época de presión?

Si nos fijamos bien, cuando hay ligereza no es porque algo se ha añadido, sino por el contrario, algo se ha soltado. Para estar en paz no hay que agregar nada. En cambio cuando se está en angustia, hay pensamientos, sensaciones y emociones que generan dicha angustia. La mayoría de las personas creen que no hay forma de evitar el que una situación dispare una idea, a continuación explote una sensación y por último desencadene una emoción. Por ello se le atribuye a las situaciones la razón de la angustia. Y suponemos que para no sentir la opresión en un momento determinado, hay que eliminar la causa, es decir, el hecho o situación que lo provocó. Esto nos vuelve dependientes del acontecer, y sólo en épocas de benevolencia sentimos paz, con su consecuente alegría.

De nuevo con la pregunta, ¿cómo sentir paz constante, pase lo que pase? ¿Cómo ser capaces de ver lo bello cuando ocurre algo que oprime? Indudablemente lo grato no está presente cuando se siente malestar. Placer y malestar son pares opuestos que excluyen a uno del otro. En cambio, observar lo bello no tiene nada que ver con el placer, tocar en el piano una pieza bella como el Ave María no depende sino de tocar con el corazón, con el alma al descubierto. Lo bello arrebata a pesar de cualquier circunstancia paralela. Pero es posible no detectarlo si mantenemos la atención puesta en el miedo, en la protección egocéntrica, en los pensamientos que una y otra vez aparecen contándonos una triste historia sobre nosotros mismos. Para escuchar y ver lo bello, la atención debe pasar por alto los pensamientos destructivos… simplemente no darles alimento.

En el fondo de todo, el sostén del existir es pleno y confiable, amable y poderoso, residir en ello es paz y es alegría natural. Cada vez que soltamos las riendas del miedo y el control de las circunstancias, nos estamos entregando a lo natural de ser. Esto es para mí real, no algo que necesite creer, ni un pensamiento “positivo” para reemplazar a los negativos. El sostén del existir es mi propio ser, es lo que descubrí tras buscar quién era yo realmente.

No tengo una receta mágica para ofrecerle a quien esté en angustia, no tengo los 10 pasos a seguir para liberarse del sufrimiento. No hay píldora ni oración milagrosa. Lo que sí sé es que hasta que no se descubra que nuestras ideas no nos definen, que el acontecer es como las escenas de una película, que así como empieza termina, y que no soy sino el espectador inafectado del flujo de sensaciones, percepciones, sentimientos, emociones y pensamientos, no salimos de la dependencia del acontecer.

Lo bello, la paz de corazón, el sentimiento de júbilo, la plenitud, no dependen de las cosas que pasan. Son expresiones espontáneas de ser. Y son nuestras ideas encapsuladas las que velan nuestra percepción, haciendo creer que ese fino velo es más verdadero que el trasfondo de existencia plena que se está dando momento a momento con todo… con sus placeres, sus dolores, sus alegrías, encuentros, soledades, éxitos, fracasos… todo es como una película sobre una pantalla, como olas moviéndose en el mar, como nubes pasando por el cielo. Con la mirada amplia y sin estructuras, la conciencia liberada de las ideas, la atención despierta y la observación sin juicios, la paz se destaca por sobre toda perturbación y la alegría sonajera vibra más fuerte que la tristeza pasajera. Tener ojos para ver, oídos para escuchar, tacto para sentir… y respiraremos los aromas de la armonía. Reconocer los velos del ego, y descorrer las cortinas para ver el paisaje completo, en plenitud… pero sabiendo desde dónde se sostiene. Desde el Ser.

Maria Luisa

¿Quién forma paisaje?

“Regiones agrestes, duras y violentas, donde lo esencial esparció greda, volcanes y cerros, como si fueran retazos. Dio forma a las montañas y a sus valles, playas intensas que son bañadas por el océano generoso.

Observo las lluvias y las inclemencias del tiempo detrás del crepúsculo que revienta senderos. La conciencia esencial crea infinitos universos cuando se contrae para expresarse, y la mente da cuenta cuando hay reflejo de su maravilla. De igual modo construye infinitos mundos que aparecen en un dormir y despertar, armar y terminar, destruir para construir, aniquilar para luego crear.

La negación nos libera de la tiranía de las cosas y de sus clasificaciones. Lo real es armonizador de la vida en libertad y la garantía del equilibrio último y perfecto. Por tanto en ello me disuelvo, y me reafirmo en expresión cotidiana”. R.Malak

creación

La vida diaria es acción en la diversidad. El modo como se expresa la unidad de la existencia es la realidad, y su comprensión es liberación. Malentender la diversidad como si fueran elementos separados en lucha y adversidad, es producto de la construcción de pensamientos, y cuando esto se hace para provecho propio, acumula presión y termina por explotar, confundiendo.

En nuestra imaginación nos hemos divorciado de lo real, encerrándonos en una nube de deseos y temores, de imágenes y pensamientos, de ideas y conceptos personales. Los sueños están superpuestos al mundo cotidiano, se construyen e influencian, provocando el olvido de Sí mismo. La liberación consiste en romper las trabas conceptuales que separan la manifestación, limitándola.

La liberación es el estado absoluto, como expresión de Sí mismo, en el que se comprende la unidad de la conciencia que todo lo impregna. Esta comprensión es la libertad, con ella hay liberación de la confusa idea de parecer encontrarse en prisión, idea que surge debido a la ignorancia causada por el poder de la ilusión.

Cuando la creencia equivocada es eliminada por el conocimiento de Sí mismo, en ese mismo instante se comprende todo, y cae la ilusión que se presentaba como deseos que permanentemente generaban olas de pensamientos y ocultaban nuestra verdadera naturaleza. R.Malak

 

Río de la Vida

“Nacen advertencias en el corazón. El cielo dividiré por la mitad y recogeré las nubes oscuras. Allí  enviaré  bálsamo de avena como mensajes de dulzura. ¡Observaré cómo el mundo se despliega!

Es una delicia. Navegaré por los instantes, sigiloso, con la promesa de esmeralda que repica en mi interior. Ahora nada señalo, solo veo el aire libre que se mueve a través de las hojas, mostrando con suavidad lo indescriptible. Amanezco allí donde respiran las hojas, y construiré armaduras de luz destruyendo el olvido”. R.Malak 

interrelaciones

La red de la vida muestra interdependencias complejas entre los individuos. Estas dependencias a veces son duraderas y vinculantes, otras veces son fugaces y, por ello, relativamente independientes dentro de la cadena de eventos. La incertidumbre y la indeterminación abundan en la época que nos ha tocado vivir, formando parte de la manera como, por lo general, se asume el quehacer. Es bueno aprender a fluir sobre las olas provocadas por los movimientos siempre cambiantes del río de la vida.

Nuestro mundo está estructurado por la mente, la que, debido a su propia naturaleza, construye formas con los pensamientos. Por eso, bien podemos decir que la identidad está armada por lo que se piensa. El modo de salir de allí, para disfrutar una vida sin anteojeras, es la observación sin juicio. Obviamente, puedes seguir viendo la vida como siempre,  pero debes saber que te estás engañando al no detectar que dentro de la mente hay un juego de herramientas que construyen procesos que forman “el ego”, nombre dado a la tendencia de autosepararse de sí mismo.

Algunos plantean: “estoy convencido de algo, por tanto debe ser verdadero”. Sin embargo, es obvio que ninguna filosofía o religión, por muy completa que sea, por muy libre de contradicciones internas que sea, y por muy emocionalmente atractiva que sea, aporta pruebas absolutas de la verdad que promulga. De pronto son solo trajes que se ponen las personas y que varían con los tiempos y las circunstancias, las cuales siguen la moda del pensamiento, del gurú, de la doctrina o de la corriente religiosa que estén vigentes.

La causa principal de la ilusión son ciertos deseos presentes en nosotros. Los deseos generan olas de pensamientos, y muchos de estos velan la verdadera naturaleza interior. En sí, los deseos no son equivocados, ellos apuntan a cumplir los requerimientos de la fuerza de la vida. Los que ocultan nuestra naturaleza auténtica, que es dichosa, inmortal y eterna, son los deseos inapropiadamente egoicos, dado que nublan el conocimiento de la realidad absoluta que está presente en todos. Por ejemplo, los deseos de autodefinirse, destacar y separarse. Con el pensamiento se arma un lenguaje basado en conceptos de separación y clasificación. Así aparece la palabra “persona”, para designar el vestido temporal con que sí mismo se ha cubierto, dando validez a la idea de ser un ente con capacidad de razonar y que posee conciencia de sí mismo, con una identidad única, y a quien legalmente le corresponde tener derechos y cumplir con obligaciones.

La comprensión de la realidad no es una acción en sí, ni una sumatoria de ellas, solo se alcanza con autoconocimiento. El conocimiento de sí mismo es inmediato y directo, es la experiencia intuitiva, es la unidad de la existencia. Evidencia la realidad, y tomar conciencia de esta evidencia es la realización. Con esto se botan las obstrucciones que delimitan la concepción de la existencia separada. El que comprende la unidad de la conciencia que todo lo impregna, se asoma, pleno, a la liberación del estado de ilusión que estaba presente, y a la comprensión de la libertad que de hecho existe, deshaciéndose de la noción errónea de la esclavitud. R.Malak