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Disipar la ignorancia

Disipar la ignorancia

La falta de conocimiento

15 febrero 2015

El problema más complicado de la enseñanza sobre lo no dual apunta a la ignorancia (del latín ignorantía), es la falta de conocimiento, ya sea porque no se conoce o porque no se comprende. Cuando la persona no sabe algo no puede cambiarlo ni modificarlo.

Se usan diversos modos para superar esta cuestión: religiosos, filosóficos, corporales, psicológicos, emocionales, etc. Después de todo, nuestro apuntar está relacionado con la Conciencia, y cualquier programa que se use para provocar la claridad, el despertar, la iluminación, el entendimiento, la elevación o como queramos entender la felicidad, ya sea desde el cuerpo, desde la mente o desde el corazón, es bienvenido.

Por eso la invitación a despejar, clarificar o eliminar la ignorancia del modo que sea, es para que aparezca el entendimiento de lo que confunde. Como paso adicional a estas indicaciones, es bueno conocer los motores que hacen que funcione la conciencia centralizada. Ellos son: el original, -que está establecido genéticamente desde que nacemos-, el programador -que ejecuta lo que, sin saber o sabiendo, escribimos en el día a día, y el de dirección -que aparenta ser el que comanda nuestra vida cotidiana siendo que está estructurado por el Ego-. R.Malak

Hablar de la Realidad

16 febrero 2015

De la Realidad no se puede hablar, es imposible, porque su investigación está fuera del tiempo y del espacio. Lo que sí podemos es conocer la inteligencia que construye las imágenes de expresión y sus instrumentos de manifestación, por la conexión eterna e infinita a través de la sabiduría que compartimos.

En este juego de la vida el motor más importante tiene una entrada de escritura pero no tiene modos de corrección, solo de reemplazo. Su función más importante es dar y recibir, y sucede mediante la palabra o la acción. Con eso recibiremos lo que programemos: si es odio será odio, si es engaño será engaño, si es amor será amor, teniendo presente que el motor de ejecución no permite las instrucciones en negativo. Por ejemplo, si dices: no haré esto o aquello, simplemente estás escribiendo como orden: haré esto o aquello. R.Malak.

Lo Real perdura

17 febrero 2015

La Realidad es eterna e infinita, intentar explicarla o señalarla es imposible. Ella sostiene todo lo existente y le da forma, es constante, evidente, indivisible; lo conocido es un reflejo o imagen de lo que Es. Todo lo observado cambia, muta o desaparece; lo Real perdura, construye y da sentido a todo lo observado. Lo detectamos via la conciencia manifestada, que tiene la cualidad de suponer independencia por el proceso egoico que ordena, además construye la memoria y proyecta un aparente futuro. La cualidad de observación alimenta el sueño de independencia. La ilusión o sueño termina al comprender lo Real y quedar sumergido en plenitud intensa, no separada. R.Malak.

Que se presente la inteligencia

18 febrero 2015

Para que se presente la inteligencia es fundamental quitar las obstrucciones que impiden que emane desde la conciencia. El primer punto es poner en duda la información que tenemos acumulada; segundo, cuando el error es evidente estar abierto a cambiar de opinión; y tercero, estar dispuesto a reconocer que hay una sabiduría desconocida que emana del corazón, es la Realidad constante, idéntica y evidente a sí misma, es el auténtico yo, pura conciencia no dividida. Cuando se observa con plenitud la vida funciona como un bumerang, nos devuelve lo que lanzamos con decisión. Una vez que ha logrado establecer, no especule más. Lo que haya de pasar pasará, lo que haya de suceder sucederá, no le dé más vuelta al asunto, el calendario tiene todos los días. R.Malak

Emanar desde la Conciencia

19 febrero 2015

Las imágenes son una ayuda, por ejemplo: la verdad o el Sí Mismo es como el cielo, pura, sin mancha, es la totalidad. La identidad es nada y somos esa misma Nada que se describe en las tradiciones y a la que algunos le dicen Dios, otros la mencionan como el Tao. Estas imágenes ayudan a comprender, nos entregan argumentos para nuestro entendimiento, y aclaran el por qué de las cosas. Detectar los quiebres en los argumentos es una cualidad de la mente, la que, cuando funciona bien, es como una corriente que fluye sin obstrucciones, y nos ayuda a definir las cosas equivocadas o mal planteadas, cosas que la cultura actual ha colocado como verdaderas, siendo evidente que hay errores. La mente adecuada baja de la montaña de la conciencia y va bañando las diferentes dimensiones y planos, hasta que nuestro error, por torpeza supersticiosa, la estanca en juicios equivocados o en estructuras no funcionales, desconociendo que la principal cualidad es emanar desde la conciencia. R.Malak

Desapegarse del ego

20 febrero 2014.

Las exigencias del ego por perpetuarse nos devoran a diario, tanto en las orillas como en las plenitudes. Con una mirada más tranquila aparece el desapego, que, avivando la llama interior de este fuego resplandeciente, y de manera silenciosa, eleva nuestra comprensión de la conciencia, comprensión que finalmente nos libera de las ataduras condicionantes.

Siendo compasivo con las doctrinas espirituales, observo que por lo general intentan alejarnos de las cosas demandantes que nos rodean – las que nos deslumbran con su aparente belleza – y estimulan el desapego impulsándonos a la búsqueda. Estas doctrinas nos llaman a ver hacia adentro, hacia el mundo de las ideas morales, o a dirigir nuestra mente y nuestras emociones hacia la búsqueda de lo que llaman cosas serias. Ese modo doctrinario lamentablemente no orienta en estos tiempos hacia un desapego auténtico y profundo, sino más bien a un desapego formal y moral; no cumple la meta de ver al mundo como es.

El desapego de un ego demandante, obsesivo y acumulador, nos conducirá  a la acción justa; la acción justa construirá el puente interior hacia el ser real, o mejor dicho, romperá la barrera inventada de una vida dirigida a la acumulación de cosas. La acción es una prueba de seriedad. La mayoría no es consciente de su cuerpo como tal, no es consciente de sus sensaciones, sentimientos y pensamientos. Encontrar el centro que está más allá de la conciencia cotidiana acontece sin esfuerzo, produciendo una abertura en la mente, a través de la cual nos inundamos de luz. La abertura no es la luz, es sólo una abertura, o dicho de un modo más preciso, provoca la transparencia de la mente, lo que no es dogmático. El dogma está sólo para que se lo trascienda en la revelación misma que se provoca con lo que podría llamar la experiencia intuitiva, aunque el termino experiencia es cuestionable. R.Malak

Conocimientos y definiciones teóricas

21 febrero 2015

Las distintas filosofías, las religiones y las corrientes de pensamiento, aparentan estar en contraposición unas con otras, pero sus modos para descubrir la verdad no son diferentes, y en su mayoría están atrapadas en definiciones teóricas. Sus descripciones construyen maneras rígidas que los acercan a la ilusión, dado que todos los conocimientos están basados en las definiciones de la mente. Son un círculo vicioso, de una manera algunos las construyen y de otra manera otros las destruyen. Al no beber de la fuente original se observa que son solo modos del discurrir de la mente, así, logran ponerle nombre a lo Real diciendo que es lo Absoluto, lo Sagrado o la Iluminación. Con la mente, sumergidos en el sueño de la separación, observamos el funcionamiento en el tiempo dando sentido al espacio, esto construye los anteojos conceptuales. Esta ilusión se crea por sí misma moviendo las aguas de la mente y se destruye cuando deja de moverse. R.Malak

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15 de marzo 2014 – Ignorancia y Sabiduría, expresiones del ego

Ilusión del yo

Ilusión del yo

La tradición de los antiguos sabios nos dice que lo que somos es pura conciencia. La búsqueda de esta verdad se transforma en una epopeya en la vida de algunas personas, se enfrentan a la cuestión que la generalidad afirma, que uno es una individualidad independiente, una unidad separada, por tanto para salir de este aparente error o aceptar esta cuestionable verdad escondida y extraña, es preciso reconocer, como un paso inicial, que lo que realmente somos es conciencia, y no tan solo eso, sino que somos la única realidad de conciencia.

Esta conciencia es una conciencia que no necesariamente está relacionada con los objetos, sino más bien es la conciencia la que le da sentido a los pensamientos, a las emociones y a las acciones. Se presenta como un anfiteatro donde todo se despliega con una aparente realidad, coherente e independiente. Esta conciencia ilumina, en ella aparece y desaparece todo.

Pasamos a ser presenciadores, o sea, se puede decir que somos testigos del modo como nos asomamos a lo exterior, para posteriormente quedar fascinados con el mundo cotidiano, un mundo que es demandante, exigente y absorbente. Este “yo” que nos da coherencia y ubicación espacial no se presenta como un sueño más dentro de la multiplicidad de sueños que tenemos a diario. Este “yo” no significa que no exista, solo significa que el “yo” es una ilusión, es el “yo” construido, alimentado por la memoria, mantenido por la apariencia y reafirmado por la mente como un producto de la ignorancia. No estoy apuntando al yo funcional, ya que para nadie es un misterio que el yo funcional es necesario. La teoría de eliminar el yo, o buscar la ausencia del yo ha producido una enorme cantidad de errores en los estudiosos de los temas espirituales. En esta oportunidad no estoy promoviendo que nos coloquemos con una sonrisa suave como foto de pasaporte, y que estemos sin reflejar deseos o sin expresar necesidades, o ubicarnos como inalcanzables, sino que nos demos cuenta de todas las ideas estructuradas que construyen la identidad.

Aquí es oportuno decir que hay otro modo de ver y de verse de una manera susurrante, silenciosa, aparentemente pasiva, como expresión real de conciencia, este modo auténtico de pronto nos invade de comprensión.

¿Por qué, a pesar de que estamos fascinados al ver desde lo real, caemos de nuevo en la ignorancia? La respuesta es “la mente”. La funcionalidad de la mente está diseñada para construir un ego virtual que coordina los pensamientos, las emociones y las acciones bajo un centro, de allí que elabora un ego o “yo” y persigue mantener la unidad centralizada en perfecto estado, funcional y dinámica, para moverse en este espacio-tiempo. La comprensión de saber que este yo no existe, o entender que esto es una ilusión, o comprender que es una creación fenoménica, no puede aparecer porque la mente es la misma funcionalidad de la conciencia que está diseñada para mantener la unidad en coherencia.

El conocimiento e ignorancia de esta cuestión, ambos, son lo mismo, son conceptos que se acumulan en la memoria y ellos alimentan el ego, que es la energía que alimenta al yo. El conocimiento es el combustible que hace funcionar a la mente, por tanto retroalimenta al mismo yo o ego. Cuando se abandona la idea de yo o ego, para adquirir la idea de “no ego”, se puede impulsar a la persona a librarse de los instintos necesarios y primarios, y a los impulsos y a los vínculos con los demás, lo que podría conducir a una vida sin entusiasmo (enthusiasmus, latín: “en Dios”), una llama que se apaga, o una llama que se autoconsume, qué paradoja.

Es cosa de entender que el ego, o “yo”, es el vehículo funcional para la comprensión de lo fenoménico. Somos la realidad absoluta, o la conciencia pura, pero no lo sabemos. Hacer desaparecer el “yo” equivale a comprender el “yo”, saber cómo se forma. Cuando desaparece el “yo”, somos eso que Es, realizado que vive en el silencio, que usa el lenguaje como quien usa una escobilla para sacarse el polvo de la identidad. R.Malak