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Felicidad Completa, Elección e Ilusión, La Búsqueda del Bien… y mucho más.

Ilusión - R.Malak

La Felicidad Completa

15 marzo 2015

La mayoría de las veces da la impresión de que somos libres de escoger cómo queremos vivir, que tenemos la voluntad de hacer ciertas elecciones. Sin embargo, hay algo en lo que no tenemos gestión, sin duda, y esto es sobre la muerte del cuerpo, lo cual es inevitable, y que llega a todos lo queramos o no. Cuando digo que podemos escoger cómo vivir y que hay elecciones que sí podemos hacer, me refiero específicamente a cómo usar este intervalo de conciencia que tenemos el privilegio de vivir.

Muchos sólo tienen que luchar por su salud, moverse detrás de la eliminación del dolor y eliminar el sufrimiento. Es natural, dado que la buena salud permite estabilidad en la vida, aunque solo consista en fortalecer las paredes del edificio que habitamos. Otros persiguen la riqueza, y la avaricia y el amor por las posesiones materiales constituyen el único fin de su existencia.

Ahora, ¿cuál debería ser nuestro fin en la vida como meta escogida, o cuál sería nuestra elección principal? La respuesta que aparece es alcanzar la felicidad perfecta y completa, cosa que por eones los estudiosos han planteado como lo único digno de alcanzar.

La cuestión se convierte en una paradoja dado que la única felicidad perfecta que puede existir, que cubre todos los aspectos tanto del cuerpo y de la mente como de lo esencial, nunca ha dejado de estar en nosotros. La perfecta felicidad es un atributo del Ser, de lo que Somos, no es algo nuevo, es eterno y permanente, si no fuera así no sería felicidad completa, sería un producto que aparece y desaparece. Lo que somos es Sí mismo, que existe consciente y pleno, y saberlo es nuestra única razón de existir. R.Malak

Conciencia de Existir

16 marzo 2015

El conocimiento es el conocimiento, no tiene nada que ver con las personas y sus experiencias. Es importante comprender de qué estamos hechos y cómo están formadas las cosas. Cada uno de nosotros está consciente de que existe, este conocimiento es el punto de partida para todo lo que consideramos que existe. Un camino requiere esfuerzo, tienes que caminar. Y para caminar tienes que ser un hacedor, un caminante. Ya tenemos el comienzo, es el conocimiento en el hacer. Independientemente de la forma en que lleguemos a él, las cosas existen para nosotros, incluso es evidente que existimos para nosotros mismos.

La realidad es no-dual, es siempre existente. El mundo de naturaleza externa y dual apunta al universo que me rodea y que aparentemente se encuentra fuera de mí. Este está bajo el dominio del ego. Si el ego desaparece la dualidad se integra a lo no dual.

Las cosas tienen un lugar y un tiempo, giran alrededor de nosotros. Decimos que una cosa está allí solo porque no es nosotros mismos o no parece estar dentro de nosotros. Decimos que algo está en el pasado porque está fuera de nuestra percepción inmediata y no forma parte de la comprensión actual.

Es coherente decir que la conciencia es lo que le da sentido a todo, aunque no tiene forma y ninguna cosa la representa. Nada existe que podamos señalar o separar y decir “esto es la conciencia”. La conciencia no da cuenta de sí misma como si fuera una sustancia individual o como si tuviera una naturaleza específica limitada.

Solo estamos conscientes del yo y de lo que llamamos cuerpo, lo cual crea un sentido de separación y de identidad. El yo nace y su historia le da sentido a la identidad construyendo esta mirada dualista, constructora de la desarmonía, del apego al deber ser, del sufrimiento y del conflicto. Conveniente es conocer lo real de Sí mismo que es lo que le da sentido a la vida plena. R.Malak.

Elección

17 marzo 2015

Todos somos la realidad viviente, somos vacío, la nada infinita. El yo es la historia, la acumulación de información que ha sido escrita en el día a día. Todo esto es la no dualidad y la dualidad. Como identidad no podemos evitar elegir, al igual que todo en la naturaleza. Las elecciones son una necesidad de la propia centralización de la conciencia, y no quiero decir con esto que la identidad tenga libre albedrío (palabra que a muchos causará escozor). Ajustados a nuestro lado positivo nos hacemos más saludables y armónicos, y es seguro que la vida será más plácida y sin conflictos, o nos inclinamos al lado negativo y nos colocamos en contra de la corriente de la vida, experimentando conflictos y sufrimientos. Influidos por las emociones, por los instintos e impulsos almacenados genéticamente y por las fuerzas de la naturaleza, comprobamos que no podemos aislarnos, y cualquier esfuerzo por dejarlos de lado es provisorio, y en la medida que reaccionamos a ellos verificamos que estos impulsos responden a la naturaleza de Ser.

Las elecciones son parte de lo esencial, al igual que el respirar, beber y comer integran la respuesta a la naturaleza física. Escogemos lo que agrada a nuestra naturaleza y no podemos evitar proceder de ese modo. Como resumen, verificamos que la voluntad no es libre, y lo que escogemos ha sido porque hemos sido obligados por nuestra naturaleza. Saber de esto es fundamental, reconocer que hay elecciones que nos producen sufrimiento y dolor, y otras que nos provocan armonía y plenitud. R.Malak

Son nuestras preferencias las que causan los conflictos en la vida

18 marzo 2015

En el texto de ayer mencionaba la aparente libertad cuando hablaba de la necesidad de elección. En cuanto a eso, lo óptimo sería elegir lo que se encuentra en armonía con la naturaleza, o sea, en conformidad con los impulsos más elevados. Sería una elección que nos acerca más a las influencias esenciales de nuestra conciencia. Mientras más próximos a esos impulsos y a nuestra naturaleza esencial, estaremos más cerca de lo que se conoce como lo absoluto, lo esencial, lo pleno. Esto facilitará que lo que somos en esta vida se mueva con una auto disciplina que se describe como felicidad, la cual emana de lo simple. Es lo que se muestra cuando se está en plenitud, es lo que contiene la esencia de todas las cosas y es ilimitada.

Cuando hay conflictos al no darse cuenta de esto es porque la mente, lo racional, intenta dirigir el camino en la vida por intereses principalmente egoístas. Por otro lado, no podemos desconocer que la substancia física, el cuerpo, siendo aparentemente la parte más elemental, es la que presenta mayores conflictos cuando se ignoran sus necesidades.

Son nuestras preferencias las que causan los conflictos en la vida, cuando no se toman en cuenta las influencias más fuertes de la conciencia, o, por ejemplo, se ignoran las urgencias del cuerpo dejando en primer lugar las manifestaciones racionales de la mente. Todo ello permite que el ego crezca hasta niveles en los que se pierde el sentido de la vida, sumergiendo la conciencia centralizada en el sufrimiento y en la falta de orientación que provoca la angustia de vivir enajenado, o sea, ajeno a Sí mismo. R.Malak

La búsqueda del bien gratifica, y es relativa a cada persona.

19 marzo 2015

Puedo decir que no hay personas cuyas acciones sean desinteresadas totalmente, ni siquiera aquellas que hacen grandes obras de bien. Las personas caritativas, o las que sirven a los demás, lo hacen porque les proporciona satisfacción en su interior.

Existen muchos que se deleitan siguiendo sus impulsos hacia el servicio, incluso más allá de sus medios, abarcado con este a muchas personas y animales. Ocuparse de esas cosas y acciones les entrega satisfacción, incluyéndolas como parte de sí mismo.

Puedo decir que las personas buscan el bien. Se debe a que estas acciones gratifican su naturaleza plena, de lo contrario no lo buscarían. El enfoque en relación al bien puede ser distinto entre unas personas y otras. Cada uno se esfuerza con sinceridad para buscar lo que considera adecuado.

Algunos suponen que el bien está definido como una obligación Divina. Las preguntas que inevitablemente aparecen son: ¿Por qué debería buscar el bien? ¿Por qué debo ser bueno? ¿De qué fuente procede ese impulso? ¿Si lo Divino es creador de todas las cosas, de dónde procede el mal? Y muchas más.

Si el bien es positivo, y si lo Divino es creador de este y de todo lo demás, la maldad, al atentar contra la naturaleza esencial no puede tener ningún contenido positivo, por tanto el mal es una condición negativa, o sea, es la ausencia de bien, y por ello no puede ser real ya que se basa en la ausencia.

No somos todos iguales, el enfoque de cada persona tiene que ver con la parte de su naturaleza que predomina: unos son físicos, otros intelectuales, otros artistas, otros espirituales. Cada uno experimenta el bien conforme a su naturaleza, lo que puede ser diverso y variado, incluso con mezclas, entregando las respectivas “recompensas” según las clasificaciones del Ego. R.Malak

Sin comprensión la persona está sumergida en la ignorancia aunque esté saturada de información.

20 marzo 2015.

Hay expresiones que mencionan que la naturaleza es una ilusión, que todo es un juego de lo divino. Manifiestan que todas las formas son relativas, fluidas, y que lo siempre cambiante es armado como una obra teatral. El mundo como una ilusión que varía continuamente, y lo divino que pasa a ser una obra rítmica y dinámica.

 Por otro lado, sabemos que existen canales de percepción como la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído, que están adecuados para recibir las señales que vienen del mundo. Además están las diversas facultades de la mente, que funcionan interpretando lo que esos canales recogen y asimilan. Este funcionamiento va más allá del simple discernimiento, le da significado a esas cosas que surgen en la mente, las clasifica y permite comprenderlas debidamente. Todo el conocimiento y la información recogidos son agregados importantes. No podemos dejar de lado el hecho de que sin comprensión la persona está sumergida en la ignorancia aunque esté saturada de información. Llamo comprensión a la aplicación de lo que conocemos para entenderlo. Dicho de otro modo, los conocimientos pueden ser inútiles si no se han digerido y asimilado. Se dice que entender algo es un poder. Generalmente se entienden las ideas ordenadas, rotuladas y clasificadas, que pueden ser usadas para armar un sentido. El entendimiento es, por tanto, conocer la naturaleza y el propósito de lo percibido, y la sabiduría es saber cuándo y cómo hacer uso de lo que entendemos.

 Siguiendo la expresión del inicio: la fuerza dinámica de este mundo, que muchos llaman “ilusión”, es causativa y pura acción. En el principio activo de esta “obra”, “la acción total del universo”, todo está dinámicamente conectado con todo. La causalidad pasa a ser la fuerza de la creación con la cual todas las formas obtienen su vida como manifestación de la conciencia. R.Malak.

La vida es vivir, todo su propósito consiste en la utilización de sus potencialidades.

21 marzo 2015

Se habrán dado cuenta que, generalmente, lo más sencillo es a veces lo más complicado de obtener. Cuando intentamos detener los intereses de la mente para dedicarnos a algún propósito que hemos fijado, la mente, como si fuera un instrumento ajeno a nosotros, se opone al control y a la dirección.

La vida es vivir, todo su propósito consiste en la utilización de sus potencialidades, no tiene otro más que mostrarse como un medio a través del cual se puede alcanzar algo que generalmente ha sido ya visualizado. Reprimir nuestras funciones naturales, detenerlas o negarlas, es frenar el propósito de la vida misma. Colocarse en contra de los impulsos esenciales es colocarse en contra de los propósitos e impulsos ya señalados como pautas en nuestro libreto de vida. Esto estaría en contradicción con lo esencial de la vida. Nuestra naturaleza – mente, cuerpo y emoción – debe producir algún bien, está allí para el servicio de Sí mismo, y el mayor error es no desplegar esos poderes con los que la naturaleza nos ha dotado. Así como comer y dormir son esenciales para la salud, también el pensar y elaborar planes y modos con el ejercicio de la mente es fundamental. Si no hacemos esto estamos negando nuestra naturaleza. Hacer uso de las facultades es primordial, así como hallar quién es el creador de los pensamientos. Esta es la verdadera realización. R.Malak

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ELECCIÓN

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ELECCIÓN

Muchas emociones… podría decir que en el ambiente… también decir que el ambiente está en la conciencia y esta es pertenencia solo del Ser… uno sin segundo… Esta última afirmación, porque este es un blog dedicado a reflexiones acerca de la no dualidad… y quiero contar acerca de mi experiencia del proceso electoral recién vivido en Venezuela.

Estoy en Caracas. Aun cuando llevo muchos años sin interesarme en los asuntos de la política, esta es una ocasión en la que no puedo obviar lo importante que es la situación para mi familia y amigos venezolanos, los que siguen viviendo en Venezuela y los que viven en otros países también. El sabor de un Momento esperado por todos los venezolanos.

Mas todo pasa…. como una corriente de aire, como un río, como olas en el mar.

Nos hacemos promesas, proponiendo actos a futuro y muchas veces con un apego intenso, como si la vida dependiera de ello. ¿Cómo poder prometer algo? ¿Cómo cumplir una promesa cuando la corriente del movimiento, de los hechos, es incontrolable?

Nada hay fuera de la conciencia. Todos sus contenidos están ahí… pero no siempre distinguibles. Toda posibilidad de experiencia, sensaciones, emociones, interpretaciones, ideas, definiciones. Algo de fino hay en la atención que ilumina ciertos contenidos conscientes por sobre otros. ¿Qué tan desapegada puede estar esta (la atención) como para poder observar ampliamente todas las posibilidades?

En la amplitud total desaparece el vínculo personal, se diluye la idea separadora, se acaban las preferencias… entonces, ¿cómo elegir?

Me observo metiendo el meñique en tinta indeleble, y queda el sello de haber elegido. He “cumplido”. La familia queda contenta, los amigos no critican, hay evidencia de la acción solidaria y por sobre todo ello se ha llevado a cabo el rol que corresponde, lo que toca.

Aquí en Venezuela hubo un movimiento intenso en pro de generar un cambio político después de muchos años de permanencia de un mismo gobernante. La intención de cambiar estaba allí, en el aire, pero también, junto a ella, estaba la intención de mantener la situación tal cual. Cuando alguien se pronuncia a favor de una intención, supone o espera que tiene la fuerza suficiente para su logro.  ¿Dónde está la amplitud abarcadora que mira la perspectiva completa? Si esto fuera personal y común todos seríamos videntes. Si fuéramos videntes, ¿habría acción con intención? Por otro lado, ¿es posible desligarse de la fuerza de la ola que empuja a que el personaje cumpla con sus roles? El drama personal, es decir, la historia, continúa. Entonces, ¿de qué podemos desprendernos en verdad?

Tres días después de las elecciones, tras haber visto como cada cual asumió la derrota o el triunfo según sus preferencias, pasamos un día delicioso entre familia. Cuando vengo a Venezuela y visito a mi familia, disfruto el contacto completamente, en redondo. Ayer fue un día así, distendido, asumido. Ya no había expectativa, todo había pasado… y por el momento, por el instante, no pasa nada… aquí estamos, conversando, jugando, comentando, mi mamá pintando, mis hijos mostrándome vídeos en su notepad, mi sobrina contando cómo se desenvolvió perfectamente en su rol de cocinera del comando de campaña, mi papá haciendo comentarios políticos transformados a la luz de un resultado visible, sin vuelta atrás (por ahora). Todo pasa y no pasa nada. La vida, a la luz del personaje que encarnamos, es una gama enriquecida de colores, preferencias, experiencias. Sabor de vida. Todo esto acompañado con sabor de pabellón criollo como almuerzo.

La expresión del desapego no estaba presente mientras se hacía la cola para votar. La expectativa en el aire era una vivencia inevitable…. Haya o no haya idea de ser, el nerviosismo, el entusiasmo, el temor, son sensaciones palpables entre la multitud… inevitables.

La preciosa Conciencia omni – abarcante que soy, que somos todos en esencia, está siempre, siempre, eternamente y más allá del tiempo… en el presente activo y continuo, como el mar que sostiene todos los movimientos de sus corrientes, las olas, los procesos y manifestaciones. En plena conciencia del continente de conciencia como Ser real, las diferenciaciones se diluyen, las preferencias, el sentido individual y separado, la expectativa de futuro, lo que pasó y lo que pasará no se distinguen… la perfección está siempre presente. Cuando la conciencia se centraliza como “yo”, queda la obligación inevitable de saborear las diferencias, las preferencias, y apreciar toda la gama de expresiones, porque así es como es… así se manifiesta la conciencia… Y también está la posibilidad del gusto del sabor profundo, intuito, el sabor de ser que sostiene todo esto. Apreciaciones que parecen contradictorias, y sin embargo son simultáneas. Porque esto es lo que hay que comprender: la Conciencia como continente es infinita y sostiene todo, es permanente… en cambio la conciencia centralizada, el yo y sus circunstancias, es la vivencia de la manifestación que ocurre como contenido de conciencia; es cambiante, intermitente y no permanece con una sola definición. Y eso que soy es ambas, sin embargo es no dual porque la esencia es conciencia y nada más, por eso, uno sin segundo.

Maria Luisa