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28 de Marzo 2014 – Libre Albedrío (3)

Destino

Potencialidad

“No pretendas acallar lo invisible, el transportador ya está trabajando, el aparente destino ha sido fijado, hay algunos que se han dormido en la ruta, pero reina el murmullo de salida. Las estrellas son como luces que marcan desde el azul de los cielos, no se puede acallar lo invisible, llenando al vulgo de maravillas.”

Creamos o no en nuestra individualidad y libre albedrío, más pronto o más tarde nos daremos cuenta que, como personas, representamos un papel en esta historia, que reaccionamos y respondemos desde un sistema de creencias condicionadas. Lo esencial no interfiere en modo alguno con nuestro aparente sentido de libertad; uno piensa meramente en la decisión futura como si se resolviera una decisión presente, de hecho lo que se muestra es que en algunas ocasiones hay una coincidencia de la expresión esencial y el libre albedrío.

Por tanto, la aparente libertad de la voluntad individual es la libertad para hacer lo que la persona pueda hacer o pueda contenerse de hacer. Todo lo que uno hace es lo que uno quiere hacer bajo características que ya han estado en el almacén de la memoria tanto genética como de ideas. Cuando aparenta ser forzado a ejecutar algo o cuando se da la acción de ejecutar lo que uno no quiere, es sólo una aparente contradicción con lo que quería la persona, ya que todas esas contradicciones fueron establecidas a sí mismo con las semillas implantadas en épocas pasadas. Esas semillas pasaron a ser el “destino” de la persona, lo que él hará de sí mismo bajo ciertas situaciones. No está escondido para él, sino más bien se muestra con claridad en la medida en que se conoce a sí mismo y comprende su naturaleza.

Sostener que ambos postulados – libre albedrío o destino – son ciertos por si mismos es alejarse de la realidad. Se puede suponer que los personajes están en este sueño, este viejísimo sueño, que más que un sueño es una visión de lo esencial que está construida de manera lenta. Por un lado va describiendo el destino individual y el colectivo en la marcha de la humanidad y por otro lado va presentando lo que los mismos personajes pueden ejecutar con sus potencialidades hacia la senda de la expresión como unión universal. Para mí no habría evolución sino más bien un movimiento permanente en espiral, sin que se pueda detener el mirar desde Sí mismo.

El aparente libre albedrío es una libertad para hacer, ejecutar o descartar lo a uno le puede ocurrir bajo ciertas condiciones en las que uno nace. Estas condiciones del nacimiento consisten en el programa de vida señalado, su entorno y el resto del mundo, definido como un conjunto de situaciones que podrían ocurrir o que podríamos llegar a cambiar virando el rumbo específico, todo siguiendo los lineamientos ya plantados.

Como un resumen diré que cada vez que la conciencia se presenta como un personaje lo hace cumpliendo tres postulados: el primero, que hay un almacén de deudas o huellas acumuladas en nacimientos anteriores. El segundo, que en este intervalo presente le han tocado una serie de acciones que deben cumplirse, podemos llamarlo determinismo y es lo que más se asemejaría al destino. Y el tercero, que hay acumulaciones que se van dejando en esta vida, y que si no alcanzan a compensarse se trasladan a otra etapa. Todo esto tiene validez mientras se imaginen que como personas estamos separados del Sí mismo.

El personaje de esta historia y de los miles de millones de historias, ni existen ni no existen, por ello la existencia que se asume como personaje cotidiano o persona común y la no existencia que se asume como un sabio o expresión de la plenitud, son solo ideas con que juegan los que recién caminan en la senda. Un realizado no manifiesta apego de ningún tipo, su corazón está abierto y amplio como el cielo, para comprender y contener con dulzura y aprecio a los que tienen el privilegio de compartir compresión. R.Malak

17 de Marzo 2014 – Receptáculo y contenido.

No dualidad. Manifestación de la conciencia

Sí mismo como conciencia pura es tanto el contenido como el contenedor

 

El mundo objetivo no es la naturaleza real, la conciencia centralizada solo ilumina lo que percibe, no puede decirse que sea algo existente ya que son apariencias fenoménicas de la infinita conciencia. Algunos curanderos, mediante esfuerzos y sacrificios inmensos, adquieren algunos poderes que podrían ser llamados milagrosos y quizás podrían hacer mucho bien en cuanto a ayudar a las gentes y a inspirar fe, sin embargo esto no los convierte en perfectos, esta vía no es a la realidad sino un enriquecimiento de lo falso, de lo equivocado y conduce a la confusión.

La conciencia infinita no se termina, la construcción de lo objetivo tampoco termina, solo es inestable, no permanece y es la fuente del sufrimiento que aparece cuando la realidad de la conciencia no se comprende. La confusión se presenta al mostrar la conciencia dos aspectos en forma permanente: creación y destrucción, hay que entender esta cuestión y allí sobreviene la comprensión.

Todos los esfuerzos conducen a más esfuerzo; todo lo que se construye debe ser mantenido, todo lo que se consigue debe ser protegido contra la pérdida. El conocimiento no es suficiente; el conocedor debe ser conocido, cuando no se conoce de sí mismo no puede haber integridad.

Sí mismo como conciencia pura es tanto el contenido como el contenedor, la montaña como el valle, el ropaje como el modelo, el árbol y la hierba, la pradera, el bosque, lo animado y lo inanimado, es todo, absolutamente todo. Sí mismo es lo que es y lo que no es, es existencia y destrucción. Nada hay que no sea conciencia.

La búsqueda del reconocimiento al valor y la verdad de los descubrimientos, puede desembocar en una batalla en contra de la intolerancia científica e ideológica. En más de una oportunidad el que la promovía se exponía a ser llevado a la hoguera. Científicamente no hay una norma de conducta que tenga validez absoluta. La justicia absoluta configura una perfección suprema y no es cercana a lo humano. La diversidad de intereses humanos tarde o temprano provoca conflictos de intereses, para lo cual se plantean dos soluciones posibles: satisfacer a uno a costa del otro, o el equilibrio entre ambos. Si se entiende el valor supremo por la paz social, el equilibrio podría ser la solución justa.

Por otro lado hay doctrinas que mencionan que los méritos y deméritos son iguales, como moneda de cambio, si los méritos sobrepasan a los deméritos, las personas irían al cielo y después renacen aquí. Y si sucede lo contrario, van al infierno o un destino similar para después renacer aquí. Así, hay muchas doctrinas confusas o intencionadamente enredadas para entender lo que es simple y natural. Si tengo la sensación de estar haciendo debo experimentar el resultado de mis actos, bien sean buenos o malos, constructivos o destructivos. A mi entender uno no puede borrar un acto con otro, cuando el sentimiento de estar haciendo las cosas se pierde ya no existe la necesidad del mérito o del demérito. Para el que se mueve desde sí mismo el Karma, el destino, o como quiera que se llame, pierde totalmente el sentido.

La armonía externa viene de la armonía interna. Si la mente está clarificada la iluminación viene de su interior, automáticamente su expresión ocurrirá en la vida cotidiana como compasión y paz. Primero viene la comprensión interna; luego viene la manifestación de esa comprensión interna en la vida externa.

La creación y la destrucción sólo son dos aspectos de la manifestación de la conciencia que es al mismo tiempo el provocador y el receptor de todo lo que ocurre en cualquier momento. Por tanto, nadie hace ni experimenta nada pues desde si mismo eres el único receptáculo y contenido de lo que bebes en cada instante. R.Malak

14 de Marzo 2014 – ¿Destino?

Destino y karma

Las acciones se van ejecutando como un tren de datos, haciendo que ellas generen consecuencias y sintiéndose la persona como el poseedor de la acción. A este tren de datos y de acciones le llamamos destino.

En muchas religiones se habla del destino como resultado del karma. Mencionan que habría un movimiento de compensación en el cual cada persona experimenta las consecuencias de sus acciones; las buenas acciones aportarán buenos resultados y las malas acciones resultarán inevitablemente en dificultades y conflictos con el agregado de sufrimiento para el que las ejecuta. Se afirma incluso que las consecuencias podrían ser experimentadas en la vida futura. Por tanto, según esta teoría habría un almacén de deudas pendientes de nacimientos anteriores, o dicho de otra manera, en la vida presente habría cierto  karma que debe agotarse y otro que se acumula trasladándose a vidas futuras. De acuerdo a mi comprensión todo el destino (o karma) es solo aplicable si uno imagina que está separado de  lo esencial. La mayoría de las personas no saben qué es lo que son, se sienten unidades independientes ignorando que son consciencia; a lo más creen que la consciencia es algo que les sucede, o una cualidad que poseen.

Es cierto que la persona (mente – cuerpo – emoción) construye un yo virtual ordenador de la acción que ha sido programada y guardada en la memoria y es el que lleva a cabo la acción de momento a momento. Las acciones se van ejecutando como un tren de datos, haciendo que ellas generen consecuencias y sintiéndose la persona como el poseedor de la acción. A este tren de datos y de acciones le llamamos destino. Cuando damos cuenta de una enseñanza, esta puede clarificar el modo como funciona la mente. Al saber lo más posible de lo indescriptible se puede reconocer cómo bordear la plenitud, porque este saber da cuenta de que somos Ser o lo Absoluto.

Cuando el accionar se ejecuta sin que haya participación del yo virtual sentimos que la acción es correcta y está de acuerdo al movimiento de la vida, en vez de reconocerse como karma se le llama dharma, o sea, el movimiento carece de yo como dueño del accionar.

Existen muchísimas palabras para expresar la comprensión de lo Real, unas más precisas y otras muy confusas, una de ellas es la Felicidad, otra es Iluminación de la conciencia, Despertar interno, Samadhi (recogimiento en que la persona siente que alcanza la unidad con Si mismo),  o a través del Satori, o por medio de la Beatitud, o del  éxtasis, o por medio de técnicas expresadas por las corrientes Taoístas, o por medio de una “conciencia acrecentada” que daría cuenta de una persona espiritual. Diferentes corrientes, diferentes métodos, diferentes tradiciones para expresar lo mismo.

Sí mismo toca a la materia y resulta la conciencia, impregnada de memoria y de expectativa, aparece el karma o dharma. La experiencia como vivencia no complica, la experiencia teñida de deseo y temor exige equilibrio. De esta manera estos sufrimientos los construye la persona y está dentro de la persona ponerles un fin. Lo Divino expone a la persona, poniéndola frente a los resultados de sus acciones y pidiendo que el equilibrio sea restaurado. El karma, o accionar egoico, es la ley que trabaja por la rectitud hacia el dharma, acción en plenitud. R.Malak

 

Destino (vídeo)