El arte de inspirar – 13 de Noviembre 2016

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Al buscar al maestro preciso se corren muchos riesgos y hay tendencia a la desilusión y a la falta de sentido. A veces los gurúes no cumplen con los requisitos y se ubican permanentemente en un nivel de “la verdad única, inmortal”, lo que los torna inaccesibles.

En otros casos los buscadores pierden el espíritu de crítica y se rinden en forma crédula, y sin una información adecuada quedan expuestos a charlatanes profesionales (pueden ser seudo investigadores, contactados, astrólogos, adivinadores, curanderos o cualquiera de estos brujos). El discípulo, equivocadamente, suspende su razonamiento y entrega su capacidad de aceptar o de rechazar lo que la racionalidad coherente le está mostrando, de esta manera fluctúa entre la ilusión y la realidad, y al moverse hacia los pensamientos se construye de inmediato la dualidad como bueno o malo, constructivo o destructivo, alto o bajo, etc.

Cuando no hay insistencia en mantener los pensamientos, a eso las corrientes orientales lo llaman desapego, lo cual es aparentemente fácil. La complicación consiste en que al dejar los pensamientos voluntariamente, eso de por sí es un pensamiento más, y se sigue estando involucrado en el funcionamiento de la mente. En cambio, cuando la inclinación mental se aparta de los deseos mundanos de modo natural, de inmediato nos volvemos hacia Sí mismo.

El arte de inspirar a las personas consiste en hacer que vuelquen su búsqueda hacia la verdad que cada cual lleva en su interior, y esto es generalmente provocado por el apuntador que usa ese modo de enseñar. Un buen apuntador inspira a que cada uno pueda descubrir en sí mismo esa verdad. Los que saben dicen: el camino para llegar al iluminado conocimiento es evocar a lo Divino, es la recta fortaleza que nos lleva a estar cerca de lo indescriptible.

La realización libera a la persona de su prisión subconsciente, que es la condición típica de los programas implantados por la sociedad y la cultura, para permitirle realizar el estado auténtico y participar de ello en forma permanente, fundido en lo indescriptible e inefable. R.Malak

Ante la comprensión cesa la búsqueda – 12 de Noviembre 2016

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El apuntador conveniente no es aquel que nos llena de discursos sino aquel cuya sola presencia transforma. Nos mueve al discernimiento y motiva el espíritu profundo de comprensión. No te llama a unirte a una causa, sino que despeja el error de tu mirada para que veas que nunca estuviste separado de Ello.

Cuando hay comprensión toda búsqueda cesa, sin embargo un buscador no puede elegir fácilmente parar la búsqueda, sino que debe haber obligatorias razones. La frustración, el cansancio y la confusión actúan simplemente como detonantes para obligar al buscador a redoblar sus esfuerzos. La razón más obvia para dejar la búsqueda es haber encontrado comprensión.

El apuntador tiene lo que el discípulo necesita, esto es apuntar a la práctica. Instructores que parecen adecuados a veces son incapaces de motivar a sus discípulos porque suponen que carecen de lo esencial, de lo que se puede describir como el alimento del corazón, y esto es un error.

Apuntador y discípulo son inseparables, él orienta a su discípulo hasta que este último va reconociendo que ellos son uno y lo mismo. No se trata de que el discípulo se transforme en un apuntador, sino que a medida que elimina el error de creer ser una identidad llamada ego, y que despierta a su naturaleza original, descubre que el maestro era el espejo de Sí mismo. El saber del verdadero apuntador suele estar velado a los superficiales, a menos que él se dé a conocer, de modo que bajo la aparente rudeza o incorrección que podrían darse, tiene lugar la guía y la belleza. R.Malak

Recuperar la plena comprensión – 11 de Noviembre 2016

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He mencionado que el ego ofrece una identidad, un sentido del yo, no importa que el sentido del yo sea positivo o negativo, y se apropia del hacer, lo cual es una manifestación de ignorancia. El ego personaliza el hacer diciendo: “hice aquello”.

Se forma una imagen mental de uno mismo calificándose como persona con ciertas características, y establece objetivos a ser cumplidos que potencian o hacen sentir importante, y después de conseguirlos uno no se siente satisfecho.

Todos los apuntadores adecuados de la vida espiritual están de acuerdo en el contenido de algunas reglas, aunque a veces las indiquen con términos diferentes. Ningún apuntador preciso pretende, por medio de esas reglas, ejercer dominio sobre la persona ni menoscabar su independencia, pues ellos son los primeros en respetar a sus discípulos.

Tienen un punto en común, la autenticidad, en el sentido de que ayudan a salir del error, de ese modo el discípulo siente agradecimiento hacia ellos. Aunque en este supermercado de lo espiritual hay muchos engaños, la responsabilidad de este apuntador se mezcla con los problemas propios del discípulo, así el maestro tendrá que ir corrigiendo los procesos y adecuando el nivel de comprensión de cada discípulo.

Insisten en que tomen atención a la mente, que se observe con especial cuidado la charla mental y detecten cómo se quedan aprisionados en las estructuras que se han fijado por la educación, la cultura y la sociedad en general.

La individualidad, por ser una expresión de la realidad, es libre en su naturaleza más íntima, mas al quedar envuelta en la manifestación su libertad se restringe, y cuanto más bajo sea el nivel de comprensión al que descienda mayor será esa restricción. El proceso de restricción progresiva comienza a reversar gradualmente con el cambio del umbral de conciencia, hasta que se recobra la libertad inherente cuando vuelve a alcanzar la plena comprensión de la realidad en la cual tiene su centro. R.Malak

Pedid y el gran dador dará – 10 de Noviembre 2016

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Hay quienes pretenden negociar con lo Esencial, ofreciéndole hacer esto a cambio de aquello, algo así como costo = beneficio, “dejaré de fumar, o si le devuelves la salud a mi pariente dejaré de beber”, etc. Lo Divino Es y conoce todo, sabe de carencias y beneficios, sabe de faltas.

La sabiduría divina Es y sabe cuáles cosas son necesarias o convenientes para nosotros y cuáles no. “Pedid que se os dará, si es justo y necesario”, hay muchos términos que hablan de eso.
Lo Divino Es, no hay dualidad, es tanto el dador como el receptor.

La realidad no desaparece en algo único y sin diferencias, nada desaparece excepto la condición de concebir a lo observado como diferente del observador, eso sí desaparece. La claridad se asoma de pronto, nos vemos reflejados como en un espejo, y uno percibe algo.

Los apuntadores tratan de hacernos comprender que estamos envueltos en ilusión y que padecemos confusión. Nos aseguran que si tenemos suficiente discernimiento para comprender y queremos ser libres, podemos serlo. Nos motivan a buscar lo trascendental, es decir, lo más significativo y fundamental que existe en cada uno de nosotros.

Con la comprensión cambia la manera en que experimentamos la Realidad y la forma como nos relacionamos con los otros. Esta comprensión libera al individuo de las cadenas de la ignorancia para que pueda asumir la esencia inmutable del Ser.

Los verdaderos cambios y batallas se desarrollan en nuestro interior. Para ello la persona va comenzando a conocerse y a conocer las leyes que rigen los umbrales de conciencia, entonces se da cuenta gradualmente de la Realidad. Continuad, por tanto, pedid y el gran dador dará, mostrando que tú eres Eso. R.Malak

Impulsados por los deseos – 9 de Noviembre 2016

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Los griegos opusieron la categoría de pasión a la de acción, entendiendo por pasión una alteración del “alma” que se siente pasivamente, de este vocablo derivan paciente o patología. Como el enfermo, el apasionado sería víctima de una acción externa a sí mismo compuesta por fuerzas extrañas sobre las cuales no puede ejercer ningún control. Claro que el Ser es antes del mundo, antes del cuerpo y de la mente.

La mente y las emociones cambian en cada persona, lo único posible es aceptar la facultad de conocer nuestra identidad, sin embargo, esto trae consigo el aceptar que todos puedan pensar y expresar sus pensamientos, una cuestión necesaria de igualdad.

Los deseos, como nubes que cruzan el cielo, van dejando huellas en la mente. Esas huellas se reconocen cuando uno las ve. Los deseos son una de las tantas cosas que cruzan por la pantalla de la conciencia, y muchos sentimos fuerzas internas que nos impelen a satisfacerlos. Otros, los realizados, no sienten esos impulsos, están libres de esa pulsión.

Sabemos que los deseos generan muchos pensamientos y estos ocultan nuestra verdadera naturaleza interior. De por sí, los deseos no son equivocados, ellos apuntan a cumplir con las fuerzas impulsoras de la vida. Sin embargo los deseos que ocultan nuestra naturaleza auténtica, que es dichosa, inmortal y eterna, son inadecuados, y cuando se aniquilan esos deseos, el conocimiento de la realidad absoluta se evidencia. Cada cual tiene deseos pero ellos no construyen su verdadera identidad. Lo adecuado es conocerlos, quedando pendiente el saber quién es el conocedor de ellos.

Aquí el apuntador es el espejo que muestra claramente la ilusión que uno tiene, la ilusión es el deseo presente en nosotros. De ese modo estamos inspirados a mirar hacia dentro, o buscar un cambio, pero el cambio en sí mismo no ocurrirá simplemente por entender a alguien. R.Malak