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¿Quién soy y qué es la persona?

bebé ML

(Carta enviada a B y que sirve para todos)

Poco a poco la comprensión va calando, va haciéndose cristalina.
Hay mucha programación almacenada, y aunque tú estás notando bastante, desarraigar toda la información almacenada es casi imposible.
El modo es buscar la raíz de todo.

No hay que matar a la mente, ni destruir los condicionamientos, sólo hay que conocerlos. (Te hablaré de esto más adelante.)

Pero principalmente hay que conocer de dónde surge la base: la sensación de ser yo.

Tú eres y de eso no cabe ni puede caber la menor duda.
Cuando supones que la persona es una ilusión, debes entender qué es la persona.
Cuando un bebé nace, hay ser pero aún no hay persona. La persona comienza cuando los padres le dicen una y otra vez: eres Pedrito, asómate al espejo y mírate. Ahí comienza la identificación con el cuerpo. A eso súmale que todo lo que se siente con el cuerpo, es uno mismo quien lo siente.
El cuerpo es el filtro con el que se experimenta el espacio (que rodea al cuerpo).

La persona entonces se sigue formando cuando los padres, la sociedad, la cultura, van imprimiendo conceptos sobre la moralidad, los modos de ser, etc., y se van modelando esquemas de comportamiento. Estos se van convirtiendo en patrones que se van arraigando con fuerza, condicionamientos.
Estos condicionamientos marcan el funcionamiento de la mente, y esta se convierte entonces en el filtro para interpretar el acontecer.
Ni qué te digo sobre los aspectos psicológicos que van marcando emocionalmente la manera de ser, de interpretar y de comportarse.

La identificación con el cuerpo, con las ideas y con las emociones típicas, conforman la persona. Pero además, las características físicas, el nombre y la historia (personal). Lo que dice tu carnet de identidad.

Como facilmente verás, la persona es un añadido sobre el ser.
Lo que mira a través de tus ojos no es la persona, lo que escucha a través de los oidos, siente a través de la piel, degusta, saborea, huele…. esto no es la persona… es el ser que eres…. y el acto de conocer estas sensaciones es conciencia. Eres consciente de dichas sensaciones.

Lo mismo aplica para los pensamientos y las emociones. ¿Quién conoce el movimiento del pensar, las ideas, las imaginaciones? No es la persona, sino el ser, Sí mismo… por medio de Conciencia.

Sucede que ante un acontecimiento, el proceso mental aplica interpretaciones. Si no te das cuenta de esto, si no conoces los condicionamientos, estos funcionan como filtros que afectan las interpretaciones de modo automático. Pero si conoces dichos condicionamientos, podrás notar cómo interfieren para generar conclusiones acerca de cualquier cosa o suceso.

Por tanto… la tarea es descubrir (sacar el velo que cubre)… descubrir lo que eres realmente. Ser Conciencia Plena.

La persona no se va a ningún lado… sigue existiendo el carnet de identidad, siguen existiendo los recuerdos, siguen existiendo los condicionamientos… pero estos últimos, ante la luz del entendimiento, de la comprensión, pierden la fuerza y pueden o no influenciar las conclusiones que saques acerca de lo que pasa en tu vida.

La mente no va a dejar de funcionar definitivamente, ni tiene que hacerlo. La mente es un funcionamiento que tiene ciclos. La mente, es decir, el proceso de pensar, es observable, y se puede notar que es intermitente, viene y va… a veces está más activo, a veces está más quieto, a veces simplemente no está. Nota desde dónde observas este proceso… desde Sí mismo, Ser Conciencia… y la Plenitud es revelada.

Maria Luisa

La Verdad está viva – 4 de Noviembre 2016

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La esencia, la raíz, el fundamento atemporal y no espacial de la vivencia misma es la verdad.

Algunos plantean: “Si estoy convencido de algo, es evidente que debe ser verdadero”. Ninguna filosofía o religión, por muy completa que sea, por muy libre de contradicciones internas y por muy fascinante que sea, puede ser prueba de la verdad.

La mayoría son sólo trajes que se ponen las personas y que varían con los tiempos y las circunstancias, siguen la moda del pensamiento o del gurú o de la doctrina que está vigente.

Cuando no estamos en la senda, estamos en conflicto con todo el mundo: tenemos que trabajar, mantener nuestro espacio y posición en el mundo, buscar los medios económicos y detrás de ellos la búsqueda de honor o gloria. Discutimos con amigos y no amigos por ese espacio que creemos nos pertenece; más aún, la batalla es incluso con nosotros mismos. Acumular bienes de modo excesivo no da seguridad a pesar de las constantes luchas que hemos tenido para obtenerlos.

La verdad está viva y no se rige por procesos; no puede acumularse en forma de experiencia, no se llega a ella después de un tiempo, no está fija y estática; tampoco puede ser transmitida de boca a oído. El conocimiento de la verdad viene de la gracia y sin esfuerzo. Es darse cuenta. Pero no se puede guardar en la memoria para usarse después, ni sirve el deseo de que se repita su manifestación.

La comprensión de lo Esencial empieza a manifestarse en nosotros a medida que damos el primer paso serio en la búsqueda de la luz interior (aunque esto parezca un cliché). La cuestión es que suponemos que somos los que estamos buscando esta verdad, pero lo cierto es que es Sí mismo es lo que brilla dentro, y nos impulsa a caminar por esta senda que no tiene nombre, ni doctrina, ni religión, ni filosofía, ni dueño, solo Es. R.Malak

El alma – 31 de Octubre 2016

31oct

31 octubre 2016
La mayoría tiene puesta su atención hacia lo exterior y no es capaz de ver, ni verse a Sí mismo. Si observáramos claramente, nos daríamos cuenta que en la mente se produce un movimiento que no es continuo y que hay un intervalo entre dos pensamientos.

Aunque sea una fracción infinitesimal de segundo, hay intervalos, y a través de esos intervalos la inteligencia esencial inunda el recipiente.

Lo que aparenta ser el máximo secreto se presenta en muchos sistemas doctrinarios con la tendencia a hacer desaparecer el ego, sin darse cuenta de que es el ego el que nos muestra los elementos de distorsión. Al saber esto ya tenemos una herramienta de fácil utilización, de ese modo descubrimos dónde estamos atrapados ya que el ego es un buen mecanismo que indica la distorsión en la identidad ilusoria.

Existen innumerables teorías respecto al alma de las personas o de los entes vivos, la más importante discusión sobre ello se entabló en la antigüedad entre los seguidores de las religiones y los primeros budistas, pues los religiosos creían en la existencia del alma individual y los budistas negaban absolutamente la existencia del alma.

Podría hacer un paralelo con respecto a los conceptos de substancia y cualidad, unos están de acuerdo en que las cualidades son inherentes a la substancia, y otros afirman que las cualidades pueden existir por sí mismas sin necesidad de la substancia.

Los antiguos budistas, con su negación, suponían la no existencia, y argumentaban que todo cuanto conocemos -o es posible conocer- es cambiante, y que tratar de conocer algo que no cambia no tendría sentido ya que, aunque existiera tal substancia inmutable, no podríamos jamás conocerla objetivamente.

Si buscamos la más antigua teoría sobre la existencia del alma nos perderemos en los más antiguos escritos, rescatando que la identidad de la persona es el Yo Soy yo, que es el mismo de ayer, de hoy y de mañana, y aunque presente innumerables cambios físicos siempre tenemos certeza de Sí mismo. R.Malak

Dios presencia la mente – 27 deOctubre 2016

27oct

27 octubre 2016
La alegría y el sufrimiento son relativos ya que están interconectados, son parte de la vida, hay que aprender de ambos e ir más allá. Cada átomo de polvo, cada expresión de vida, cada individualidad aparente, es divina; saberlo es importante, pero eso es sólo el inicio. El observar sin juicio, en especial el movimiento de la mente, de momento a momento, sin omitir nada, es parte de la vía.

Viajamos en todo instante regresando al lugar de donde nunca hemos salido, en cada respiración, en cada inspiración, en cada exhalación, como la realidad suprema.

En algún momento descubriremos que no somos cuerpo, emociones, sensaciones, conceptos, ni algo en el tiempo, ni algo ubicado en el espacio, ni algo concreto, y tampoco abstracto, ni algo que se pueda llamar ser o no ser, ninguna cosa, ningún objeto o entidad, ningún sujeto, ningún vacío.

Cualquier señalamiento de lo que somos, eso no es lo que somos. Saber esto es el camino, decirlo no es suficiente, repetirlo como fórmula no conduce a un resultado.

Suponemos que la vida está construida de personas y una infinidad de cosas dispersas, distintas y no unidas. Nos sentimos aislados de todo y de todos y nos sentimos, además, ajenos a la felicidad, suponiendo que ella se encuentra en otro lugar diferente a nosotros o en un futuro lejano. De alli que muchos dediquen su tiempo y dinero a terapias, productos que prometen éxito material, programas de autoayuda, nuevas o antiguas religiones, y otros caen en el consumo de productos alucinógenos.

El raciocinio será útil y excelente para otros fines, pero no nos puede conducir a la realidad. Las ideas son símbolos, pueden señalar, apuntar hacia ella, pero si no salimos de las ideas estaremos en el mundo del reflejo de la mente.

La senda es que el individuo y Dios son Uno, y la mente que se usa está siendo presenciada por Dios, sucede en Dios como conciencia Esencial y su uso es restringido por la persona, es centralizado.
La verdad está más allá de la mente funcional, es una comprensión más allá de la experiencia, un estado sin cualidad. R.Malak

Comprensión – 8 de Octubre 2016

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El proceso de adquisición, de llegar a obtener, nos separa de lo real, es dependiente del ego, que es impermanente como un pensamiento repetitivo asociado con emociones, sensaciones corporales y reacciones.

En cambio satisfacer el deseo de aunarse a lo Divino, como un destello de este, depende de la voluntad del buscador, del amor y cariño que siente por lo que busca. Surge de ese modo una presencia de luz que nace del corazón, sin embargo esta presencia no suele ser duradera, como un rayo de luz brilla repentinamente y en el acto se apaga si no se asienta dentro de sí mismo, en el Ser que ya es en uno en toda su plenitud, en el ahora.

En el estado de samadhi del cual se habla, las nociones de persona espiritual, Ser, Sí mismo y realidad, se funden pasando a ser uno con Dios, el universo y todo lo concebible. Lo Esencial de uno mismo es esa inteligencia, como conciencia, que sustenta la vida y el universo.

Nuestra naturaleza es plena verdad, no tiene objetividad, es silente y pura, es gozo apacible y misterioso. Al entrar profundamente en ti se muestra toda en plenitud e integridad. Nada hay que no sea Eso.

Puede que valides las metas progresivas que van una por una, mas en un solo instante verás la Realidad completa, con la que te das cuenta de tu naturaleza, la que jamás ha dejado de estar en ti y en cada uno. Haciendo una revisión, con todas las metas no has añadido absolutamente nada.

La comprensión llega en resplandor no dual, ya sea que se hayan cumplido etapas o no, de manera que se puede muy bien prescindir de ellas, quedando solo una actitud de amabilidad y ayuda hacia todos los caminantes del sendero, y el esfuerzo del progreso se reconoce entonces como acciones realizadas en un sueño. R.Malak