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Tat Twam Asi

 

TAT TWAM ASI

No escojas qué quieres escuchar; cada instante es el presente activo. Cada momento es lo único que existe. Que los ojos se deleiten en ver esa verdad que se renueva a cada instante y, así mismo,  desplegándose como la vida eterna.

Observa cómo la mente piensa lo que quiere pensar; y date cuenta de cómo entra el aire en tus pulmones mientras el cuerpo respira a su propio ritmo. En cada momento lo infinito se muestra, aunque no lo reconozcas ante tu mente.  Que todo momento dé lugar para seguir desplegando cada segundo de la vida, mostrando que soy Eso; en cada momento se realiza el Ser y hay un actuar en consecuencia. No esperes ningún resultado especial, puesto que en este vivir, desprovisto de palabras e ideas,  no está ni el pasado ni el futuro, es sin propósito ni intención. La bienaventuranza que está más allá de la confusión y de la claridad teórica, más allá del pensamiento, se muestra como una constante auto indagación sin la presión identificatoria que atrapa y condiciona. Por tanto, haz un alto en la vorágine de pensamientos, observa sin juicio y escucha sin limitaciones. R.Malak

NIRVANA

Nirvana

Cuando tenía 2 o 3 años de edad me pusieron una cerilla encendida en los dedos: tú eres Maria Luisa, la del espejo. Desde entonces sostener esa cerilla fue algo muy doloroso, pero no sabía que el dolor se debía a ello.

En la adolescencia comencé a preguntarme por qué tenía que cargar con un dolor profundo e incomprensible, cuando muy íntimamente sabía (intuía) el derecho a la plenitud. Entonces, comenzó una larga búsqueda en un proceso muy insatisfactorio de muchos esfuerzos.

Cuando a los 40 entendí ciertas indicaciones que me sonaban ciertas, y que finalmente habían llegado a mi, (o yo las había encontrado), simplemente comprendí que ya no había nada más que hacer, sino tal vez, esperar. O sea, me entregué. Seguí mi vida, pero ya con cierto alivio porque no había mucho más que “hacer” para sentir mi plenitud. La cerilla de la identidad seguía siendo sostenida.

De pronto un día, esta cerilla amaneció consumida, apagada. Así, por si misma y sin ningún esfuerzo o voluntad por parte “mía”. Se había terminado la ignorancia (de lo que Soy), por lo que la plenitud se mostró claramente, luminosamente, abierta, espontánea, viva.  Se reveló con el sabor de la eternidad, y me mostró con gracia, casi chistosamente, que lo que había buscado siempre había estado ahí: la realidad de ser.

Esto no parecía encuadrar con nada de lo que había leído, escuchado o aprendido, porque en el proceso de revisar las teorías, paralelamente había construido un ideal de ser, de realidad, una expectativa de cómo debía ser la iluminación, la realización de ser. Y ninguna expectativa, ninguna receta o mapa es jamás el territorio o el sabor de una comida. Por eso a esto no le puse nombre.

El origen de todas las ideas y de la identidad, siendo anterior a las palabras, no tiene nombre que se le acomode satisfactoriamente. Sorprende, desde ahí, cómo el despliegue de todo arma un mundo de hechos, percepciones de estos hechos, sensaciones respecto a ellos e interpretaciones tanto de los hechos como de las sensaciones. Presencio todo ello en silencio, desde ahí, desde lo que ilumina todos esos contenidos conscientes.

La conciencia es donde se sostienen los pensamientos, y estos no tienen existencia sino en ella. Verificar que observamos los pensamientos hace que seamos conscientes de nuestra independencia de ellos. En el sentido de que ellos aparecen o desaparecen, pero eso que los presencia se mantiene. Lo que es consciente de los pensamientos es pura conciencia, no es una entidad. Parece que fuera yo, la persona que es consciente, pero esta apariencia, por muy fuerte que sea, es justo la ilusión, el engaño, lo que confunde. El yo se ha construido por medio del primer pensamiento: yo soy Maria Luisa, la del espejo… la imagen de si misma.

Pensar en mí es sostener la imagen de mí. Es armar una ilusión, un espejismo proyectado de la presenciación que sostiene la imagen. Es el primer sentido de separación, de ruptura… es lo que produce que la centralización de la conciencia se congele y el dolor existencial se presente, como una aparente ausencia de plenitud. Ir al origen del pensamiento “yo” significa verificar que desde donde se observa este pensamiento no es un lugar, no está ubicado, ni en el cuerpo, ni en el espacio, y que cualquier nombre que se le de a ello que soy, viene a ser solo un concepto también observado y sostenido. Ir al origen es ser lo que soy, actualizarlo a cada instante, hasta que eso sea tan natural que se demuestre que todo esfuerzo es justamente contradictorio. Porque esfuerzo implica lucha, y esta implica separación entre yo y aquello con lo que lucho. Y toda separación implica dualidad, contradictoria a la realidad no dual. No dual es ser, ser conciencia en plenitud.

Donde quiera que mires

Foto: Isabel Obeso

Reflexionaba acerca de lo que es ayudar a otro, y comprendiendo que todos podemos ayudar a alguien. Podemos hacerlo hasta el lugar donde nos encontramos. Tender una mano, dar un empujón, estimulando, ayudando a despejar la sombra que no deja ver el camino. Tener una linterna en mano, o haber pasado por el mismo sitio habiendo encontrado la salida, o un brazo fuerte que permita el apoyo. Conocimiento, experiencia o simplemente una claridad en la mirada. Al hacerlo con amor significa que no ponemos el interés propio de por medio… eso ayuda realmente. Y también enaltece. La claridad se evidencia al compartir la linterna, la comprensión, incluso la mente que hace diferencias, cuando en este compartir, como en un juego de ping pong, no hay más que un movimiento de la pelota, un rebote continuo, sin importar en qué dirección se mueve. Movimiento sin diferenciación, así es el instante de conciencia plena. Y esto es lo que reflexionaba a la vez que comencé a recordar mi experiencia de ayer, con esta frase que se me ocurre de pronto:

La felicidad brilla cuando no hay yo. Al gozar de un instante, no hay alguien gozando, sino puro disfrute, plenitud. Un goce sin juicios.

Ayer caminamos varios kilómetros de la ciudad de Santiago, desde el Centro hasta el límite entre Providencia y Las Condes. Mi hijo y yo. Ahora puedo recordar el disfrute de esas tres horas. Y puedo reconocer la ausencia de yo y tú en aquél momento. No éramos él y yo, era un puro caminar entregados a un observar y compartir, conversar y comentar en pura confianza. Al principio sí había un yo, una mamá feliz de poder estar con su hijo adulto con quien casi nunca tiene la oportunidad de compartir la cotidianidad por diversas razones, entre otras porque vivimos en ciudades y países diferentes. Como él vino a Santiago solo, tiene menos distracciones de esas que atrapan su atención y le impiden quizás los espacios para estar con su mamá, tal como sucede cuando yo voy a Caracas. Así que en esta confianza, este placer de estar con alguien a quien le entregas toda tu atención, es como una primera llave para dejarse estar y simplemente compartir la compañía, uniendo en este paseo, dos miradas en una. Así, a la par que íbamos descubriendo la ciudad, nos dejamos estar plenamente.

Lo mismo ocurre en toda relación en la que se produzca una interconexión real de respeto y confianza mutua. Hay una entrega, un permitirse estar, percibir a la otra persona completamente, sin mediar juicios… escuchar y a la vez comunicar en un canal de doble sentido, donde prima la confianza y el aprecio. Dos siendo Uno… ¡maravilloso!

Casualmente Malak acaba de enviarme este texto para que lo revisara, es decir, ponerle puntos y comas para una más cómoda lectura. Y viene totalmente al caso de lo que yo estaba redactando. No dos entre personas, no dos entre el que ve y lo visto, el sujeto y el objeto, el que pasea y el paisaje. Aquí se los dejo:

Donde quiera que mires 

Cuando reconozcamos que el pensar es automático y repetitivo, que su propósito es proteger el instrumento de expresión llamado persona, convirtiendo la vida en una virtualidad, en ese instante el modo de manifestarnos dejará de ser cristalizado, sentiremos el viento de la mañana, la flores en los jardines con sus colores vivos y brillantes, volverá la risa explosiva y las penas que presionan dejarán de joder con sus exigencias.

Cuando la mente, como una funcionalidad de la conciencia, abandona su estructura mecánica con esa forma particular e individual de apegarse a los pensamientos, logrando que estos funcionen de modo reiterativo y circular, en ese instante la realidad se muestra tal cual es y la conciencia abandona de inmediato la centralización que nos esclavizaba a la memoria. De inmediato la inteligencia se hace cargo de la actividad investigativa que se mueve detrás de dos modos: uno, recoger la información para solucionar los problemas, y otro, para ordenarla de modo integral e inteligente.

Comprobaremos con certeza que existe un  saber auténtico, que no está sustentado en conocimientos adquiridos o en doctrinas cristalizadas. Lo Esencial esta allí, detrás de lo evidente, dejando huellas en los escritos de algunos sabios antiguos o modernos. La cuestión de separación entre el sujeto que percibe y lo percibido es abandonada dejando de lado la apariencia de lo múltiple, mostrando con precisión lo uno de Ser donde quiera que vuelvas la mirada. R.Malak

Reflexionando acerca del fluir…

En lo absoluto, el principio de “No Ser” es Ser, y Ser es Conciencia en plenitud. En cambio, lo existente muestra que todo sufrimiento nace del deseo. Aunque con luz propia intentemos comprimir los espacios, pretendiendo hacer coherente lo racional y lo lógico, los cuestionamientos están allí. Viene el espejismo de la mente y nos atrapa con ese mar de pensamientos.
La plenitud aparece con una manifestación de amor que no frustra el deseo de expresión, porque no tiene un lugar asignado en el cuerpo físico. La razón de ello es que el cuerpo es una proyección de la conciencia y la mente es su función reflejada.
¿Qué pasa con los deseos y los apegos? Bueno, ellos son una parte del mundo que se vive, lo mismo que los árboles están ahí, igual que las nubes están ahí, ellos son como son, y uno es como es y punto.
Se asoma, como enseñanza recomendada, “romper el hábito de pensar demasiado”. Se dice que estamos atrapados en la adicción “a pensar” y se muestra a los pensamientos como un pegoste difícil de desprender. Ellos están diseñados para que la identidad busque “un futuro mejor”, mostrando, a veces sutilmente y otras con fuerza, rechazo a cómo me presento o cómo me muestro como identidad. Es la tendencia a este impulso de expandir la expresión de la identidad permitiendo modos buenos y mejores de vivir.
Olvidamos que somos la fuente de lo que estamos buscando debido a que la mente está confundida por ideas erróneas, por ese adicto modo de pensar que nace de los apegos y las predisposiciones. Se recomienda, como solución, saber de “la presencia”, la capacidad de la conciencia de la presenciación, que se muestra a veces con un recogimiento sin pensamientos o con un amor sin descripción y sin contaminación.
De pronto se abandona aquello que parecía ser un espejismo, como un vacío o un hastío lleno de sufrimiento, gracias a la acción de reconocimiento de que nuestra identidad es el ego, y así dejamos de vivir sin darnos cuenta de si mismo. Aparece la capacidad de fijar la atención en lo Esencial y con ello reducimos los pensamientos, las predisposiciones y deseos que constantemente surgen, a su aspecto exclusivamente funcional, y les quitamos la energía y el poder demandante. Cuando el esfuerzo es necesario para resolver conflictos, este aparece, y sin empujar a la vida se fluye con ella entregándonos al presente activo. R.Malak

Tomar conciencia de quien somos


Malak y yo jugamos ajedrez todos los días. Elme gana el 90% de las veces… o más. A veces me frustro, casi siempre, como sila inteligencia misma se diera cuenta que a pesar de su capacidad para darsolución a los problemas no está entonada adecuadamente para su expresión, locual presenta en sí mismo un reto a su propio potencial. Ayer, después de unode estos partidos, él introdujo un tema muy elusivo, que se refiere, a ver sipuedo plantearlo, a cómo la Presencia Plena es invadida por algún aspecto quecongela la libertad intrínseca de la placidez que Es y al mismo tiempo, esteatributo de Presencia, la Inteligencia, se ve disminuido por alguna razón muyescurridiza. Entonces hablamos del ego, el cual está constantemente presente encada acción del yo, cambiando de cara, forma y presentación, como una inmensalegión de posibles fachadas a un mismo edificio, planteando diversas maneras deafrontar los hechos tomando partido por alguna postura y dejando de lado lasdemás, cambiando a cada rato. Es una forma reactiva, como un rebote del sucesoo vivencia de cada situación, que no es propiamente el Hacer libre del Ser.Este tema es complejo para explicar, así que comenzaré primero poniéndome atono con una descripción a mi parecer maravillosa de lo que es el Estado (queno es estado) de la Presencia, que no es otro que la Meditación misma.
3.35 ML: ¿Cuál es el estado de la mente en lameditación?
R.Malak: La meditación es como ir al fondo deun lago, donde todo es calma y tranquilidad, uno no es importante, el ego notiene lugar en ella. La belleza de la meditación no es del ego sino que lo esen sí misma, y no se le puede agregar nada. La meditación viene cuando elcorazón está abierto, no abierto con la llave del pensamiento, ni con la llavedel intelecto. Puede haber un gran movimiento en la superficie por el viento dela mente, pero el lago no se ve afectado abajo, en sus profundidades el lago estodo silencio. Para meditar es necesaria la libertad, una libertad de creenciasy de dogmas, libre de estructuras que impiden el influjo de lo desconocido. Alcomenzar a meditar, intentamos primero alcanzar nuestra propia existenciaíntima, nuestra verdadera existencia, es decir, el fondo del lago. Elmovimiento de la superficie, de la mente, no nos afectará. Allí en lasuperficie, el miedo, la duda, la preocupación y toda la agitación terrenal sondisipadas, porque dentro de nosotros hay una paz sólida.
Allí viene la meditación plena, sin que uno lainvite, no es necesario vigilarla, guardarla o adorarla. Si se intenta, noaparecerá, se haga lo que se haga. Los pensamientos no pueden molestarnosporque nuestra mente ya es toda paz, silencio y unicidad. En su superficie, lospensamientos, como los peces, saltan y nadan pero no dejan huella. En la másprofunda meditación sentimos que somos el lago y que los peces no puedenafectarnos. Además sentimos que somos el cielo, y todas las aves que pasanvolando no pueden afectarnos. Esto es un no-estado.  (Resplandor No-dual. pág. 87)
Ahora mi reflexión.
Tomar conciencia de quien somos significa tomarconciencia de ser. Conciencia de ser no está referida a ser esta persona o estecuerpo, me refiero a tomar conciencia de todo, sin separaciones, fragmentos.Todo es Ser, todo lo que es… es Ser. Pero no me refiero a las partes ni a lascosas… sino a lo que en esencia es todo este infinito continente de movimientosy transformaciones, mi cuerpo y mi personalidad incluidos – pero en esa toma deconciencia, el cuerpo y la personalidad no son considerados ni propios, nidefinitorios de mi esencia-. El cuerpo y la personalidad ya son cosas dentro delas cosas, al ser considerados como ellas, objetos separados y en relación conotros objetos. Estamos hablando de conciencia, de esta presencia que conoce, portanto lo conocido, una vez clasificado con un nombre, un concepto, separado yasea por su forma, sus características o sus atributos, se ha convertido en“algo” gracias a la función mental.
Es así de simple. Lo esencial Es ConcienciaPlena. ¿Acaso esto deja de ser, de existir o expresarse en algún momento? Sifuera así, ¿dónde se sostendrían las cosas existentes?
Básicamente este es todo el punto de tomarconciencia. Obviamente no entra en este asunto el utilizar la razón, lamemoria, ni siquiera el discernimiento, ya que discernir implica separar. Seres quietud y Hacer es movimiento, Lo Real no es ni uno ni otro, sino ambossimultáneamente. Esta diferenciación entre Ser y Hacer la planteamos ante laperplejidad y la necesidad de conceptualizar, discriminar y entender por mediode la razón, lo que es absolutamente paradójico.
En la conciencia que se mueve ante Si mismo,hay un hilo conductor que genera esta relación entre Ser y Hacer… Este es elhacedor, el yo. Es el primer objeto, el primer sustantivo del Hacer, del Verbo.Ser es todo, y es indescriptible… y cuando se comienza a describir ydiferenciar formas y conceptos, sensaciones y percepciones varias, se estásustantivando el movimiento infinito de la conciencia, para convertirlo en uncontenido, en un objeto cognoscible, se ha producido una centralización de Simismo como “yo”.
Esto soy yo, esto otro no soy yo… hay cosas,hay sensaciones, hay emociones y hay acciones… me adueño de unas y descartootras. Es como empezar a reflejarse en objetos que son apresadosconceptualmente. De hecho, los objetos son precisamente los conceptos, loconcebido, lo parido y lo vivido por Si mismo. Explicarlo lo convierte en algocomplicado, cuando Verlo es demasiado simple. Verlo es Serlo.
“Imagínate un lago profundo como el marprofundo…. todo el lago es la conciencia esencial… entregadora de energía yen contacto con todo y con todos. La superficie del lago… es la concienciacentralizada…. tu identidad que se da cuenta del mundo fenoménico (lasuperficie del lago) … solo sabes del mundo y de ti a través de lasuperficie… porque es la identidad por la cual te das cuenta de tu existenciacomo persona …
Imagínate los pensamientos como burbujas quesuben desde lo profundo del lago… y te das cuenta de ellos solo cuando brotanen la superficie. Esos pensamientos están permanentemente brotando ybrotando… La educación… la cultura … el medio ambiente… lanacionalidad… la genética… y las potencialidades heredadas y adquiridas…hacen de esos pensamientos una historia coherente y racional… entendible. Esla estructura… que tienes. Solo le das sentido a los pensamientos y a lasestructuras que puedes reconocer como auténticas a tus modos.” R. Malak
Cuando Ser se sustantiva en el yo, en el reflejoparcial, en un contenido, aparece simultáneamente su contrario y a su vez unainfinidad de otras posibilidades. Estas son legión. Esto es el ego. Lasinfinitas caras del sustantivo, del yo objeto, del reflejo.
La manifestación de Si mismo, entrando comoquien dice al campo de tiempo y espacio, requiere que dentro del movimientoesencial de la conciencia haya un experimentador distinto de lo experimentado, locual degusta y luego juzga. Es porque uno de los atributos de la Conciencia esla Inteligencia, que en el ser humano se muestra, entre otras expresiones, comola racionalidad, la capacidad de articular lenguaje. El lenguaje sirve para darnombre a las cosas, pero aparte de eso, no hay cosas, sino solo un infinitomovimiento consciente. De ello se toma conciencia en el fondo del lago, dondetodo se Ve, pero el estar inmerso no permite pronunciarlo.
Maria Luisa