Archivo de la categoría: Textos de Maria Luisa

Plenitud en la inocencia

Inocencia como el recién nacido

Como el capullo de flor que apenas despunta

Tintineo de júbilo, vida plena

No sé bien quién soy y no importa

Las palabras bullen por salir para expresarme

No se coordinan, mejor la risa.

Hay otro allá, se ve afligido

Todo está bien, perfectamente, le digo.

Llamo a la enfermera y viene sonreída

No sé qué ve en mi rostro

Le digo algo, no sé, muchas cosas, lentamente

Deben…. Saber…. Que todo…. Está bien.

No se cesa de ser… hay continuidad… fluye, es luz, es rico, amoroso.

Ideas atragantadas, algunas facultades aún dormidas

La Conciencia Esencial siempre está despierta.

La enfermera me escucha cerquita con paciencia y sonríe, ¿estará acostumbrada a estas expresiones de quienes salen de una larga anestesia?

Como estoy tannn relajada y mi mente calculadora no está muy activa, entonces hay espacio liberado para algo muy agradable. Muuucho amor. Un amor expansivo y total. Amo a la señora que comparte mi habitación, y a los enfermeros, médicos, las personas comunes.

Drogada de empatía.

Alucinas, me dicen mis hermanas por WhatsApp.

Bueno… si alucinamos amaremos las alucinaciones.

ojos ML tras anestesia sep2017

(Nota: por si se preguntan, sí, me operaron hace una semana. Nada grave y ya salí de eso.)

Despertar de una anestesia ha sido para mí siempre algo tan interesante como para prestarle atención. Ya por experiencia, en esta oportunidad asumía que de estar en el quirófano estaría de pronto y sin aviso en la sala de recuperación, sin poder tener alguna referencia de lo ocurrido durante las 3 o 4 horas que duraría la intervención. Sería saber de lo último que diría el anestesista y enseguida saber algo más… Cierras los ojos… abres los ojos, sin tiempo de por medio. Por lo que el anestesista me había avisado, este algo más que seguiría podría ser desagradable, frío, náuseas, y qué se yo cuántas otras opciones indeseables.

En la camilla del quirófano, con los médicos preparándose para asumir toda la responsabilidad de una vida que quedará colgando de un hilo, es como estar frente a una piscina y suponer que echarte al agua significa sentir cosas desagradables pero que no hay otra elección más que echarse al agua. Asumida, entregada, el químico va penetrando por las venas y en cuestión de segundos estás abriendo los ojos en otra camilla, en otro espacio, otras condiciones.

Abrí los ojos como si naciera de nuevo, aunque sabiendo que nunca podría haber dejado de ser, ninguna muerte, ningún nacimiento, pero como naciendo… saliendo de un silencio eterno al movimiento que poco a poco se va desplegando ante los sentidos aún adormecidos, pero totalmente despierta, tanto como en el instante previo estaba despierta en el quirófano.

Fue grato, muy grato, con una inundación de alegría deliciosa. Ningún frío, ningunas náuseas, ningún dolor… estaba de fiesta. Y me imagino que los queridos doctores estaban celebrando también… un éxito más.

Con ustedes quiero compartir nuevamente este sabor a eternidad… Aligera los oídos, escucha desde la esencia y sabe que nada, jamás, te puede dañar.

En lo que a mí respecta, la anestesia no lleva a un estado, del mismo modo que el sueño profundo tampoco. Podría decir que, desde el punto de vista esencial, estos estados no existen.

Es el inmenso misterio…

donde el universo se ha formado siguiendo una línea de tiempo sin mi conocimiento…

donde parece que acontecen situaciones de las cuales no hay ningún registro…

Lo que se hace curioso para mí es que, aunque esto así sea, hay una convicción aún más poderosa que el hecho de que el universo, el mundo y las cosas existan, y es que Yo Soy antes que todas ellas, y ninguna cosa puede ser sin Mi. No lo puedo explicar, y realmente no me importa si logro o no hacerlo. El creyente diría: son cosas de Dios, déjale a Él la solución de estas cosas inexplicables. El problema con que me encuentro respecto a esto es que, en lo que al tema de la existencia respecta,  en mí no hay creencias y sólo me baso en convicciones.

La única respuesta plausible es

que en el insondable e infinito mar de Conciencia

las posibilidades y alternativas se ordenan

de modos que pueden ser congruentes

gracias al mecanismo inteligente llamado mente,

este programa funcional de la Conciencia

que ordena y organiza la posible información

de modo que existir en el tiempo y el espacio

tenga sentido para la identidad.

Sin embargo, a pesar de esto, de cómo se organiza la mente para dar sentido a la identidad, mi certeza, mi comprensión, (y aunque diga mío no me refiero a una identidad separada), me muestra que la plenitud no necesita dudas, ni preguntas, ni inquisiciones.

Esta desnuda plenitud se muestra a Sí mismo cuando está libre de ideas previas y libre de la identificación.

Por tanto, darle sentido a la existencia temporal lleva consigo un grueso pago: el olvido de la plenitud inherente. Es por ello que recorriendo este espacio en el mundo y durante este tiempo de vida, estando identificados con el cuerpo, la mente y las emociones, confundidos, nos la pasamos buscando el placer que se parece a la felicidad, y escapando del sufrimiento que parece apuntar a su ausencia. La búsqueda de la felicidad o la plenitud no tiene sentido, porque esta se muestra justamente cuando se deja de buscar, cuando cesa la exigencia personal, individual y separada.

La plenitud se muestra en muchas instancias, de modo fugaz, y casi siempre se nos escapa, no la reconocemos. Cada vez que conseguimos algo que deseábamos, la felicidad o plenitud se mostró por un instante, no por el hecho de haber adquirido o ganado algo, sino exactamente por lo contrario, porque nos hemos despojado del apremio por conseguirlo. Se muestra por ejemplo en los instantes en que el amante se encuentra con el amado, previo a las nuevas exigencias y deseos, o los temores y angustias. Se cree que estar con el amado nos hace felices, pero no es eso, es que ha cesado al menos por un instante la necesidad del encuentro, de la unión. Puedo mencionar varios ejemplos más, como cuando se gana un concurso o un premio, un ascenso laboral, un ingreso financiero, o cuando se obtiene un objeto que se deseaba mucho.

Al instante que el deseo cesa, la plenitud se muestra. Por ello creemos que debemos resolver todos los deseos, porque en algún instante hemos saboreado la exquisitez de la plenitud. Y resulta que no se comprende que no es la obtención o el logro lo que otorga plenitud, sino el hecho de dejar el deseo de lado, porque una vez satisfecho, el deseo cesa liberando el espacio para que se muestre la plenitud. La plenitud es un aspecto inherente a Ser.

Aplicando esta explicación sobre la plenitud al tema de salir de una anestesia.

El expansivo amor, idéntico a plenitud, que emanaba al momento de despertar, no era efecto de alguna alucinación ni de mal funcionamiento neurológico, sino el resultado natural de ser, saber sobre este ser y no poner trabas. Ser luz y no interponer la sombra del deseo ni la sombra del miedo. Ser amor y no interrumpir con la idea de “yo quiero amor”. Ser belleza y no interferir con la idea de “¿cómo me ven?”. Ser pura observación y no haber juicios. Ser expansión sin el miedo a perder algo. Haberse desnudado de todo al momento de tirarse a la piscina, sin pesos, a pesar del susto, a pesar de la incertidumbre y la soledad, entregada absoluta y completamente, despojada de todo deseo ante lo irremediable, sin luchar, sin resistir, sin anhelo, sin nada absolutamente…. Así, el instante inmediato es expansiva luz de amor, plenitud silenciosa y a la vez festiva…. Y eso es lo que se llama renacimiento, realización, liberación. Sat-Chit-Ananda.

Desde el brillo de esta luz, siendo esta luz, puedo notar cómo el funcionamiento mental empieza a rearmar, mediante la memoria, todo el sentido de identidad.

Con amor,

Maria Luisa (o qué se yo)

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Sucede en mí

camino al infinito

Tú crees que comenzaste a andar en este mundo y que llegarás al final del recorrido llamado muerte. Crees que apareciste en el mundo.

Veo que el mundo ha aparecido en mí, aparece un sentido de estar dentro del mundo, y este sentido o sensación o idea también aparece en mí.

Soy infinito mar de Conciencia indiferenciada, plena de contenidos y posibilidades. En mi omni –potencia, entre otras cosas, puedo experimentarme de modo diferenciado, y a su vez experimentar cualquier posibilidad.

Todas estas posibilidades son infinitas, pero para poder manifestarme y experimentarme recojo cierto grupo de ellas, que son como semillas. Estas semillas son, por ejemplo, el país, la cultura, el momento, la familia, la genética, etc., que se reunieron al momento del surgimiento de mi expresión.

En mí, Conciencia Pura, ocurre el movimiento, y este movimiento forma funcionalidades conscientes, que, para facilitar el entendimiento, dividiré en tres: el cuerpo, la mente y las emociones. Tres modos de percepción que permiten diferenciarme, dándome identidad y separándome del mundo donde voy a experimentar.

El cuerpo filtra la percepción a través de los sentidos, permitiendo experimentar el espacio. La mente concibe y forma conceptos, pasando de la abstracción a lo concreto, formando el tiempo y la causalidad. Las emociones permiten la pulsión de vida que relaciona las percepciones sensoriales con las interpretaciones mentales.

Desde mí, presencia eterna de pura conciencia, soy consciente de ser, consciente de las sensaciones, pensamientos y emociones, y ocurre algo increíble: me identifico con el cuerpo, me defino con las ideas y me olvido de mi verdadera naturaleza. Paso de la plenitud al sufrimiento, a la carencia y limitación, y observo este acontecer que se manifiesta en mí, como si hubiera que lograr en algún momento imaginado, la felicidad. Sucede el ego.

Maria Luisa

¿Existe el Pasado?

Miguel Andrés Feb 2017

Cuando piensas en el pasado, creas el pasado. Aparte de esto no hay ningún pasado. Toda creación acontece siempre ante la presencia que es sólo en el presente. Lo llamamos pasado porque da sentido a la historia y decimos que pasado es un acontecimiento previo a otro. La linealidad temporal sólo tiene sentido cuando sostenemos una historia en la conciencia… como la continuidad de imágenes que arma el film de una película. Una película sólo se puede ver en el presente, lo demás es recrear una interpretación contenida en el enorme archivador consciente que llamamos memoria.
No asumas que hay una obligación de permanecer en el presente… es imposible salirse del presente. La arrogancia, típica de suponernos el hacedor, pretende que estamos haciendo esfuerzos para que las cosas se den, cuando en verdad todo se está dando natural y espontáneamente.

Maria Luisa

La tranquilidad de reposar en tu ser

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La tranquilidad de reposar en tu ser… -no importa cómo ese ser se llame, o si crees que es transcendente, absoluto, relativo, individual, impersonal, infinito o mortal… no importa para nada cómo lo consideres. Eres tú, eres Sí mismo, tú mismo, eres eso, Eso.- esa tranquilidad la descubres en lo vibrante, fuerte, apasionado, brillante y absolutamente pleno que es ser, Ser… sin más. Eres Eso y sientes, eres Eso y eres consciente, eres Eso y tienes pensamientos, eres Eso y notas los impulsos de la vida, las necesidades, las pasiones, las angustias, las alegrías… eres Eso que siente, piensa, percibe… y parece… PARECE… que se mueve, hace, decide…

No importa lo que parezca mientras tengas la confianza firme de ser, de Ser… (es hasta ridículo suponer que no seas)… pero la confianza se basa en que este ser es ya pleno… es pleno de vida, pleno de amor, pleno de sensaciones, pleno de percepciones, visiones, texturas, sabores, sueños… el punto para descansar en esa confianza es notar esa constancia, esa permanencia que eres… nota que siempre, siempre, eres… y eso es todo.

La confianza permite apoyarse, afianzarse, reposar… esta confianza se va dando en la medida que te entregas… te entregas a lo obvio. Hay cosas que pensamos y creemos que son obvias, pero no son sino ideas resultantes de procesar otras ideas. Creer es una cosa, saber a ciencia cierta es otra cosa. Digo que hay cosas que creemos que son obvias, y quiero hacer incapié en el hecho de creer. Creer no significa que lo creído sea cierto, verdadero o real. Saber es otra cosa, saber es tener certeza. Por ejemplo, yo no creo que el fuego quema… sino que sé a ciencia cierta que el fuego quema.

Así, saber que eres Eso que sostiene todas las ideas, todas las percepciones, todas las sensaciones, sentimientos, emociones, otorga la confianza necesaria para reposar en lo que eres, apoyarte en esa base que es consciente de todo, esa base que presencia, observa, nota, todo. Haciendo así, confiadamente, entregado, es como sumergirse en un acolchado almohadón de plenitud… confía y saboréalo… entrégate a lo obvio. Ser es anterior a toda percepción, a toda idea, ser es anterior a todo, y sigue ahí durante la aparición de todo.  Esto es sumamente obvio, y aunque al principio no parezca trascendente, de pronto te das cuenta de lo real, presente y permanente que es… entregándose a ello se va evidenciando el fondo de plenitud que siempre ha estado aquí.  Es plenitud de lo esencial, de lo Divino… llamarlo Dios es muy válido.

Maria Luisa

PLENA ATENCIÓN

cuadro-ml

Como un pintor toma un lienzo y expresa su obra, así se dibujan los contenidos de conciencia en el infinito campo abierto de la atención.
Estoy sentada en el estudio biblioteca de nuestra casa, la ventana esquinera abierta dejando filtrar el fresco de la mañana nublada, y veo la parra que lleva varios días primaverales extendiendo sus zarcillos con incipientes racimos de pequeñasbolitas, futuras uvas negras y dulces.


Espacios de silencio quebrado por el paso de los autos y autobuses a escasos 10 metros de mí. Pajaritos trinan, perros ladran en la lejanía, y por ciertos ruidos deduzco que RMalak está en el patio trasero moviendo maderas y materiales para construir un horno casero.
En la pared un cuadro pintado por mi mamá, una María Luisa niña acariciando una bola amarilla, supuestamente un pollito de feria, y me vienen las memorias de un polluelo que creció en el jardín llegando a convertirse en un pollo negro con su pequeña cresta roja y que un día desapareció. Otra memoria, mi hermana revelándome, años después, como quien se confiesa de una culpa casi sepultada, que a ella se le cayó el indefenso pollo en el WC y se ahogó.


Estos recuerdos, estos sonidos, estas visuales, dibujan el cuadro de mi actual existencia, que como toda existencia tiene una historia. Ahora, en pasiva presencia y activa expresión simultáneamente, el pasado tiene un sentido que me otorga identidad. En el instante silencioso, vacío de recuerdos, solo hay una despierta atención, alerta como un gato ante la madriguera del ratón… ver qué viene ahora, cuál es el despliegue, qué información ofrece la mente.
Maria Luisa