Archivo de la categoría: Textos de Maria Luisa

Sucede en mí

camino al infinito

Tú crees que comenzaste a andar en este mundo y que llegarás al final del recorrido llamado muerte. Crees que apareciste en el mundo.

Veo que el mundo ha aparecido en mí, aparece un sentido de estar dentro del mundo, y este sentido o sensación o idea también aparece en mí.

Soy infinito mar de Conciencia indiferenciada, plena de contenidos y posibilidades. En mi omni –potencia, entre otras cosas, puedo experimentarme de modo diferenciado, y a su vez experimentar cualquier posibilidad.

Todas estas posibilidades son infinitas, pero para poder manifestarme y experimentarme recojo cierto grupo de ellas, que son como semillas. Estas semillas son, por ejemplo, el país, la cultura, el momento, la familia, la genética, etc., que se reunieron al momento del surgimiento de mi expresión.

En mí, Conciencia Pura, ocurre el movimiento, y este movimiento forma funcionalidades conscientes, que, para facilitar el entendimiento, dividiré en tres: el cuerpo, la mente y las emociones. Tres modos de percepción que permiten diferenciarme, dándome identidad y separándome del mundo donde voy a experimentar.

El cuerpo filtra la percepción a través de los sentidos, permitiendo experimentar el espacio. La mente concibe y forma conceptos, pasando de la abstracción a lo concreto, formando el tiempo y la causalidad. Las emociones permiten la pulsión de vida que relaciona las percepciones sensoriales con las interpretaciones mentales.

Desde mí, presencia eterna de pura conciencia, soy consciente de ser, consciente de las sensaciones, pensamientos y emociones, y ocurre algo increíble: me identifico con el cuerpo, me defino con las ideas y me olvido de mi verdadera naturaleza. Paso de la plenitud al sufrimiento, a la carencia y limitación, y observo este acontecer que se manifiesta en mí, como si hubiera que lograr en algún momento imaginado, la felicidad. Sucede el ego.

Maria Luisa

¿Existe el Pasado?

Miguel Andrés Feb 2017

Cuando piensas en el pasado, creas el pasado. Aparte de esto no hay ningún pasado. Toda creación acontece siempre ante la presencia que es sólo en el presente. Lo llamamos pasado porque da sentido a la historia y decimos que pasado es un acontecimiento previo a otro. La linealidad temporal sólo tiene sentido cuando sostenemos una historia en la conciencia… como la continuidad de imágenes que arma el film de una película. Una película sólo se puede ver en el presente, lo demás es recrear una interpretación contenida en el enorme archivador consciente que llamamos memoria.
No asumas que hay una obligación de permanecer en el presente… es imposible salirse del presente. La arrogancia, típica de suponernos el hacedor, pretende que estamos haciendo esfuerzos para que las cosas se den, cuando en verdad todo se está dando natural y espontáneamente.

Maria Luisa

La tranquilidad de reposar en tu ser

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La tranquilidad de reposar en tu ser… -no importa cómo ese ser se llame, o si crees que es transcendente, absoluto, relativo, individual, impersonal, infinito o mortal… no importa para nada cómo lo consideres. Eres tú, eres Sí mismo, tú mismo, eres eso, Eso.- esa tranquilidad la descubres en lo vibrante, fuerte, apasionado, brillante y absolutamente pleno que es ser, Ser… sin más. Eres Eso y sientes, eres Eso y eres consciente, eres Eso y tienes pensamientos, eres Eso y notas los impulsos de la vida, las necesidades, las pasiones, las angustias, las alegrías… eres Eso que siente, piensa, percibe… y parece… PARECE… que se mueve, hace, decide…

No importa lo que parezca mientras tengas la confianza firme de ser, de Ser… (es hasta ridículo suponer que no seas)… pero la confianza se basa en que este ser es ya pleno… es pleno de vida, pleno de amor, pleno de sensaciones, pleno de percepciones, visiones, texturas, sabores, sueños… el punto para descansar en esa confianza es notar esa constancia, esa permanencia que eres… nota que siempre, siempre, eres… y eso es todo.

La confianza permite apoyarse, afianzarse, reposar… esta confianza se va dando en la medida que te entregas… te entregas a lo obvio. Hay cosas que pensamos y creemos que son obvias, pero no son sino ideas resultantes de procesar otras ideas. Creer es una cosa, saber a ciencia cierta es otra cosa. Digo que hay cosas que creemos que son obvias, y quiero hacer incapié en el hecho de creer. Creer no significa que lo creído sea cierto, verdadero o real. Saber es otra cosa, saber es tener certeza. Por ejemplo, yo no creo que el fuego quema… sino que sé a ciencia cierta que el fuego quema.

Así, saber que eres Eso que sostiene todas las ideas, todas las percepciones, todas las sensaciones, sentimientos, emociones, otorga la confianza necesaria para reposar en lo que eres, apoyarte en esa base que es consciente de todo, esa base que presencia, observa, nota, todo. Haciendo así, confiadamente, entregado, es como sumergirse en un acolchado almohadón de plenitud… confía y saboréalo… entrégate a lo obvio. Ser es anterior a toda percepción, a toda idea, ser es anterior a todo, y sigue ahí durante la aparición de todo.  Esto es sumamente obvio, y aunque al principio no parezca trascendente, de pronto te das cuenta de lo real, presente y permanente que es… entregándose a ello se va evidenciando el fondo de plenitud que siempre ha estado aquí.  Es plenitud de lo esencial, de lo Divino… llamarlo Dios es muy válido.

Maria Luisa

PLENA ATENCIÓN

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Como un pintor toma un lienzo y expresa su obra, así se dibujan los contenidos de conciencia en el infinito campo abierto de la atención.
Estoy sentada en el estudio biblioteca de nuestra casa, la ventana esquinera abierta dejando filtrar el fresco de la mañana nublada, y veo la parra que lleva varios días primaverales extendiendo sus zarcillos con incipientes racimos de pequeñasbolitas, futuras uvas negras y dulces.


Espacios de silencio quebrado por el paso de los autos y autobuses a escasos 10 metros de mí. Pajaritos trinan, perros ladran en la lejanía, y por ciertos ruidos deduzco que RMalak está en el patio trasero moviendo maderas y materiales para construir un horno casero.
En la pared un cuadro pintado por mi mamá, una María Luisa niña acariciando una bola amarilla, supuestamente un pollito de feria, y me vienen las memorias de un polluelo que creció en el jardín llegando a convertirse en un pollo negro con su pequeña cresta roja y que un día desapareció. Otra memoria, mi hermana revelándome, años después, como quien se confiesa de una culpa casi sepultada, que a ella se le cayó el indefenso pollo en el WC y se ahogó.


Estos recuerdos, estos sonidos, estas visuales, dibujan el cuadro de mi actual existencia, que como toda existencia tiene una historia. Ahora, en pasiva presencia y activa expresión simultáneamente, el pasado tiene un sentido que me otorga identidad. En el instante silencioso, vacío de recuerdos, solo hay una despierta atención, alerta como un gato ante la madriguera del ratón… ver qué viene ahora, cuál es el despliegue, qué información ofrece la mente.
Maria Luisa

Sentir paz o sentir agitación son como olas en el mar de la conciencia.

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Pregunta: Hola Maria Luisa, una pregunta, ¿la relajación y paz que uno puede sentir, cuando por ejemplo medita y calma la mente, o cuando te dan un masaje relajante o escuchas atentamente una canción que te gusta, es igual o tiene algo o nada que ver con sentir la paz de la “presencia” o la paz inherente a la verdadera naturaleza?

En esos momentos de relajación es fácil sentir armonía con la vida y como no vienen ideas, no hay un ego en ese momento, solo hay disfrute de esa paz …

R: ¿De dónde sacas este concepto: “la paz inherente a la verdadera naturaleza”?

La falsa naturaleza no existe. Cuando alguna vez apuntamos a la “verdadera naturaleza” es para que reconozcamos que hay una identificación que nos lleva a suponer que nuestra naturaleza es impermanente. Y esta identificación, al generar el sentido de carencia y peligro, produce miedo y dudas. La identificación es la base del yo que se ha sustentado en la separación. Ahora llamemos a la naturaleza verdadera Sí mismo, para descartar esta falsa noción.

Todos los movimientos mentales se dan en la conciencia, así como cualquier agitación o tranquilidad física y emocional. Todo lo que se siente está contenido en Sí mismo, aquí, ahora, siempre. Si pretendes encontrar un estado perfecto, y con ello suponer que estás en la verdadera naturaleza de Sí mismo, te estás engañando. No hay nada que hacer para estar en ello. Sentir a Sí mismo es una premisa engañosa, porque no es un objeto que se pueda sentir, sino que es Lo que siente. El ojo no puede verse a sí mismo.

Sentir paz o sentir agitación son como olas en el mar de la conciencia.

La paz es ausencia de conflicto, puede ser una sensación placentera donde momentáneamente no hay miedo ni dudas, o una tranquilidad a pesar de lo que suceda. Sin embargo un estado de paz es adecuado para investigar quién está sintiendo esta paz. Lo importante es la comprensión de que todo lo que acontece es pasajero, pero Sí mismo permanece y sostiene todo. La paz viene y se va… lo que la percibe permanece. Esta investigación igual se puede llevar a cabo en plena actividad, y si no quieres llamarlo investigación, puedes llamarlo simplemente este ver. Este ver agitación o ver paz es permanente.

Si esperas que haya paz para poder identificar tu naturaleza permanente, significaría que la realización es causal, es decir, que algo sucede para provocarla. No es así. Cambiemos la palabra paz por la palabra plenitud, significando la ausencia de carencias. Puedes reconocer la plenitud como fondo cuando los conflictos se diluyen o puedes reconocer la plenitud como fondo ante cualquier actividad. Se pueden producir atisbos, pero estos atisbos vienen y se van. Para que las dudas se vayan para siempre hay que darse cuenta de que la plenitud de Sí mismo es permanente, siempre ha sido y siempre será.

La paz es adecuada para escuchar estas señales porque no hay distracciones, espero que se haya aclarado que un estado de paz, por sí mismo, no es lo real. Todos los estados son cambiantes, impermanentes. No hay ningún estado que se pueda decir que refleja especialmente la realidad de Sí mismo.

Hay un símil tradicional que ilustra esto: En un estanque de agua se refleja a luna. Si el agua está turbia, si está sucia o agitada, la luna se refleja mal o distorsionada. Si el agua está quieta y cristalina la luna se refleja muy bien. Esta luna reflejada representa las señales de la enseñanza, pero para asimilar completamente lo señalado hay que levantar la mirada hacia la luna y dejar de ver el estanque. También puedes imaginar que el estanque representa el cuerpo, la mente, la emoción… y la luna representa a Sí mismo.

Maria Luisa (14 de junio 2016)