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Uno sin Segundo – 13 de Julio 2016

13 julio

Generalmente las experiencias místicas reales consisten en inspiraciones que apuntan a completas y repentinas iluminaciones, obtenidas en una forma intuitiva y no por medio de un laborioso proceso de razonamiento o estudio.

No dual significa uno sin segundo, es la esencia expresándose a sí misma como toda la diversidad. Conocer es que todo está ocurriendo, es todo lo que hay. Este uno sin segundo nunca puede ser dividido, es la realidad Esencial.

La sociedad estimula un desenvolvimiento armónico dentro de ella, y está claro que, tanto ésta como la civilización en general, se benefician con la existencia de las miradas que impulsan a acercarse a algo más elevado e inspirador. La observación sin juicio expone ese algo sagrado y curativo, a la vez que funciona en forma autónoma, como el amor y la belleza.

Este camino va a ninguna parte, su paso inicial es el último. Esta es la incógnita del que busca, un camino a ninguna parte. La libertad que aparenta estar en alguna parte, o más allá en el tiempo, es una ilusión. La presencia auto consciente, o como queramos llamarla, está aquí y ahora, y todo reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza ocurre en el presente activo, que nunca deja de ser ahora.

Este modo no está regido por el tiempo ni por el espacio, está libre de intenciones, incluso libre de la persona que las aplica. En él, uno comienza a conocer el valor de la ausencia de la constante predisposición a armar una personalidad estructurada, que es precisamente lo que coarta el saber esencial.

Al comunicar la mente con el corazón, esta se transforma en una naturaleza diferente, volviéndose ilimitada, no sólo debido al acto de pensar o de actuar eficientemente, sino porque da la apertura a comprender el vivir en un espacio inmenso, donde todo es parte del Todo. Lo que es, fue o será, todo, ocurre en este ahora, ahora mismo. R.Malak

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Silencio en la luz

Silencio en la Luz

 

Entré como quien entra a una habitación oscura.

No vi nada, ningún color ni contorno ni nada familiar.

Abro la ventana y se inunda de luz y de colores.

La ventana da luz pero no es su fuente ni su origen.

Colores y formas vienen a mi desde mi mismo.

 

Dualidad constante, como la habitación oscura,

que inunda la conciencia de sensaciones.

El sol, como pálido reflejo de lo Supremo,

fuente de materia y de luz.

La ventana, ya sea cerrada o abierta,

no constata que el sol brilla siempre por igual.

La mente no da cuenta de lo Real.

 

Lenguaje, instrumento de la mente,

hecho por la mente para la mente.

La causalidad está solo en la mente

y la memoria otorga la ilusión de continuidad

y la repetición, de causalidad.

R.Malak

NIRVANA

Nirvana

Cuando tenía 2 o 3 años de edad me pusieron una cerilla encendida en los dedos: tú eres Maria Luisa, la del espejo. Desde entonces sostener esa cerilla fue algo muy doloroso, pero no sabía que el dolor se debía a ello.

En la adolescencia comencé a preguntarme por qué tenía que cargar con un dolor profundo e incomprensible, cuando muy íntimamente sabía (intuía) el derecho a la plenitud. Entonces, comenzó una larga búsqueda en un proceso muy insatisfactorio de muchos esfuerzos.

Cuando a los 40 entendí ciertas indicaciones que me sonaban ciertas, y que finalmente habían llegado a mi, (o yo las había encontrado), simplemente comprendí que ya no había nada más que hacer, sino tal vez, esperar. O sea, me entregué. Seguí mi vida, pero ya con cierto alivio porque no había mucho más que “hacer” para sentir mi plenitud. La cerilla de la identidad seguía siendo sostenida.

De pronto un día, esta cerilla amaneció consumida, apagada. Así, por si misma y sin ningún esfuerzo o voluntad por parte “mía”. Se había terminado la ignorancia (de lo que Soy), por lo que la plenitud se mostró claramente, luminosamente, abierta, espontánea, viva.  Se reveló con el sabor de la eternidad, y me mostró con gracia, casi chistosamente, que lo que había buscado siempre había estado ahí: la realidad de ser.

Esto no parecía encuadrar con nada de lo que había leído, escuchado o aprendido, porque en el proceso de revisar las teorías, paralelamente había construido un ideal de ser, de realidad, una expectativa de cómo debía ser la iluminación, la realización de ser. Y ninguna expectativa, ninguna receta o mapa es jamás el territorio o el sabor de una comida. Por eso a esto no le puse nombre.

El origen de todas las ideas y de la identidad, siendo anterior a las palabras, no tiene nombre que se le acomode satisfactoriamente. Sorprende, desde ahí, cómo el despliegue de todo arma un mundo de hechos, percepciones de estos hechos, sensaciones respecto a ellos e interpretaciones tanto de los hechos como de las sensaciones. Presencio todo ello en silencio, desde ahí, desde lo que ilumina todos esos contenidos conscientes.

La conciencia es donde se sostienen los pensamientos, y estos no tienen existencia sino en ella. Verificar que observamos los pensamientos hace que seamos conscientes de nuestra independencia de ellos. En el sentido de que ellos aparecen o desaparecen, pero eso que los presencia se mantiene. Lo que es consciente de los pensamientos es pura conciencia, no es una entidad. Parece que fuera yo, la persona que es consciente, pero esta apariencia, por muy fuerte que sea, es justo la ilusión, el engaño, lo que confunde. El yo se ha construido por medio del primer pensamiento: yo soy Maria Luisa, la del espejo… la imagen de si misma.

Pensar en mí es sostener la imagen de mí. Es armar una ilusión, un espejismo proyectado de la presenciación que sostiene la imagen. Es el primer sentido de separación, de ruptura… es lo que produce que la centralización de la conciencia se congele y el dolor existencial se presente, como una aparente ausencia de plenitud. Ir al origen del pensamiento “yo” significa verificar que desde donde se observa este pensamiento no es un lugar, no está ubicado, ni en el cuerpo, ni en el espacio, y que cualquier nombre que se le de a ello que soy, viene a ser solo un concepto también observado y sostenido. Ir al origen es ser lo que soy, actualizarlo a cada instante, hasta que eso sea tan natural que se demuestre que todo esfuerzo es justamente contradictorio. Porque esfuerzo implica lucha, y esta implica separación entre yo y aquello con lo que lucho. Y toda separación implica dualidad, contradictoria a la realidad no dual. No dual es ser, ser conciencia en plenitud.

COMPRENDER EL JUEGO


Ha sido una mañana plena deimpresiones, actividades internas, es decir, la creatividad, el recogerinformación, el proyectar, el comprender, todo al mismo tiempo mientras hago mitrabajo, pero me satura, me desborda de pronto la comprensión… es algo que estoy viendo, la continuidad, el momento, eljuego de lo dual.
Demasiado rápido y me cuesta ordenarlo, porque se me escapa.Así, algunos pensamientos están tratando de poner orden en esta comprensiónelusiva, y aquí van:
La vivencia de la exploración consciente notiene ninguna limitación.
La única limitación es la mente, que no es otracosa que pensamientos, etiquetas conceptuales.
El Ser ya está y ha estado por siempreiluminando con su atención, su luz de conciencia, todos los contenidos posiblesdentro del infinito espectro del colorido consciente. Tú eres el Ser, el Único,el idéntico. Por siempre, por toda la eternidad, sin principio ni fin hasiluminado la existencia. Una tras otra, tras otra, tras otra… posibilidad deexperiencia, de conocimiento, de expresión de si mismo… una tras otra …. Sinlímites.
Una tras otra… es decir… una cadena, como untren… de contenidos conscientes pasando por la pantalla ante la luz que lasproyecta. Esto es el tiempo real (no el medido por los relojes)… pero…
Sólo al apreciarlo a través del filtro mental,la memoria, la comparación, es que se puede deducir el antes del después, loque viene primero y lo que le sigue. Y para esto se precisa que la luz seconvierta en observador localizado. Se precisa una primera limitación a estepotencial. Es como un río. El río es río, una corriente de agua. Como río, ensí mismo, no hace diferenciación del paso de su caudal. Sólo un observadorexterno al río podría decir, esta agua que ahora pasa es distinta a la queantes pasó.
Me recuerda que los budistas llaman a esto elSamsara, la rueda de nacimientos y muertes, el nacimiento una y otra vez, delyo.
La Realidad expresada como existencia no eslineal, pero no excluye la línea del tiempo. 
Cuando queremos experimentar todo o algoespecífico ahora, y la desesperación aparece porque hay cosas que se escapandel momento, (que según la trama designada en esta película, en este río, nocorresponden ser avistadas), es que surge el llamado sufrimiento. Y es porqueel observador que se ha separado – virtualmente – de la corriente de concienciainfinita, olvida que es la corriente misma. Recuperar esta comprensión esrealización: Ver la Realidad, en que aún mostrándome como un observadorseparado, dentro de la dualidad, he comprendido el Juego.
Maria Luisa

Reposo absoluto y movimiento de felicidad

Ha sido un domingo tranquilo y solitario, donde me chupé unos cinco capítulos de serie corridos. ¡Me encanta la ciencia ficción! Siento un delicioso dulzor de ser, y ante algunas reflexiones que se presentaron en la reunión de ayer tarde con R.Malak y también esta mañana en nuestro acostumbrado Chat dominical, mis pensamientos han estado en un laborioso ordenamiento hasta que he tenido que presentarles la luz de la inteligencia esencial desde el silencio, para que quedaran quietos finalmente, consumidos por la comprensión. Y este es el despliegue de ella puesto en palabras.
Lo absoluto de Mi mismo, cuya cualidad es ser conciencia felicidad, en reposo como lo hay en el fondo del océano sin corrientes, es un reposo pleno de si, perfectamente pacífico y silencioso, infinitamente amplio en su eternidad sin tiempo ni espacio. Por otro lado, se presentan ocasionalmente corrientes oceánicas que son como el movimiento de la conciencia, de esta pura conciencia de ser, un movimiento de armonioso gozo que es presenciado por Mi mismo. Este movimiento surge espontáneamente, se sostiene y luego cesa. Como una respiración.
Por el poder de ser consciente, el Si mismo presencia esta manifestación de su movimiento, y sin causa conocida, estoy de pronto haciéndome consciente de ser, al asociarme a un cuerpo, apareciendo la sensación de ser y la idea de ser yo, generando una centralización aparente de Si mismo, en el mundo fenoménico.
Ha sucedido Maya, la ilusión generada por una reflexión consciente, como una imagen que aparece en un espejo. Este espejo es un símil referido a una función de la conciencia: la mente.
Donde en realidad no hay dos, aparece por ilusión, el sujeto conocedor y los objetos conocidos.  La mente produce la ilusión de la dualidad. Lo real es no dual, no hay dos Si mismos, no hay dos objetos, ni sujeto-objeto. Desde lo absoluto de Mi mismo nada es real, salvo Mi mismo.
La mente es saberme y comprenderme en el tiempo y el espacio. Pero la mente no sirve para comprenderme más allá del tiempo y el espacio. La mente es cognitividad, conocimiento, memoria, contraste, pasado y futuro, imaginación. Conceptos. Eso es mente. Esta mente trata de definirme, adjetivando el ser a partir de un cuerpo y una personalidad. Mente, cuerpo y emociones conforman una individualidad, que en lo absoluto, en total reposo consciente, no existe. La individualidad es una sombra de Mi mismo, un reflejo, una ilusión, una ola en el océano. Es el instrumento de Mi mismo, como oportunidad no buscada de conocer algunos aspectos de mi infinita potencialidad expresiva.