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Discernimiento – 28 de Junio 2016

28 junio

Una vida entregada a lo religioso, con una posición fanática, va acompañada de indiferencia hacia los problemas más graves de la vida, mantiene a la persona con los ojos cerrados, lo que le impide ver la contradicción entre lo que predica y lo que practica.

A causa de nuestros propios actos, constantemente nos impedimos entender lo que es evidente, de ahí resulta el sufrimiento, por nuestros errores, quedando claro que somos creadores de nuestro infortunio.

Existe una gran diferencia entre tratar de librarse de las condiciones indeseables de la vida y de los conflictos demandantes, e investigar para encontrar solución a los grandes problemas de la vida. Con una actitud adecuada la persona puede encontrar medios efectivos y aplicables para este fin. La persona religiosa profesa creer en verdades, y quizás las predica a los demás con gran entusiasmo y practica sus actividades religiosas de modo rutinario y con regularidad, pero no registro claramente su seriedad.

El discernimiento permite distinguir entre lo ilusorio y lo Real, una cualidad que a veces se detecta en las personas que han vivido experiencias amargas, cuyas dificultades las mueven a despertar de su sueño haciéndoles pedir con ansias por luz y liberación de sus conflictos. La conciencia le entregará respuestas de modo creciente en la medida que él despierte y comience a caminar por el sendero que le conducirá a su libertad total.

En lo que a mí respecta no sigo doctrinas ni religiones, ni me siento identificado con alguna de ellas. No tengo una forma de pensar sino que me asomo a cada problema con ojos nuevos. El pensar, el sentir y el hacer son movimientos propios del instrumento de expresión, y no soy el instrumento de expresión, sólo lo uso para manifestar a Sí mismo. Las evidencias de la realidad están al alcance. El que camina en la senda suspende el juicio lo que hace más próximas dichas evidencias. R.Malak.

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Dos Reflejos En El Espacio Consciente

Dos reflejos en el espacio consciente

Hace mucho tiempo que no hablaba con mi amiga, esta amiga con la que compartí tantas cosas en la niñez, en la adolescencia y en la edad adulta. Algo nos había separado, no sólo la distancia enorme entre los lugares donde vivimos, sino algo más: las ideas. Entre nosotras, además de un fuerte sentimiento mutuo, había mucha confianza, mucha entrega, nos contábamos de todo… hasta que empecé a viajar a India. Esto nos distanció. Ella no coincidía con ciertas maneras de ver que empezaban a desplegarse en mi y así, la puerta quedó medio cerrada.

Escribir No Recuerdo Haber Nacido ha significado un mágico cierre a muchas cosas que tenía pendientes. Al plasmar con honestidad todos mis recuerdos, las cosas que viví y cómo las viví, varias relaciones personales han sanado después de que familiares y amigos lo han leído. Es como que la manera, en que desde hace unos años, tuve para mencionar la comprensión que estaba teniendo, en lugar de acercar, alejaba. La compresión y la realización de la realidad no dual es tan radical, y a la vez tan inexplicable, que rompe con las estructuras con que se acostumbra entrever la vida. En cambio, la manera como me expreso en ese libro es más cercana, y las personas van conociendo y entendiendo mejor mi identidad.

Lo más impactante para mi del resultado de esto, ha sido que a la par de ir sabiendo de mi identidad, los lectores se han sentido estimulados hacia investigar sus ideas preestablecidas sobre cosas fundamentales como ser, existir, qué significa vivir, qué efectos produce el permitir que el ego rija nuestras vidas, y sobre todo, abrirse hacia la percepción de ser más allá de lo cotidiano y lo cegador de nuestras vidas condicionadas.

De modo que mi amiga, después de leer el libro completo, empezó a revisarlo de nuevo, ahora si, con miras a percibir la comprensión que se entreluce en sus páginas. Me escribió lo siguiente, y yo le contesté. 

– Estoy releyendo tu libro. Es decir, estoy leyendo de nuevo unas partes que subrayé. Hay un párrafo que me dejo así como atrapada. Dices en el: “En ese tiempo, este espacio consciente en que yo no sabía realmente quien era yo, se iban abriendo las vivencias para ir reflejando todo lo que fuera necesario para revelar mi verdadero rostro. Dios es la imagen más inmensa que se muestra como el que todo lo sabe, lo curioso es que no sabe de sí mismo mientras va señalando recorridos a veces inesperados por el camino de la vida, la vida de sus propios reflejos.” Me dio un vuelco en el corazón, pero casi que no me atrevo a pensar para no perderlo… explica. 

– Amiga queridísima, qué intenso. Yo tampoco quisiera pensar, porque esto que digo aquí tiene su señal, es un símil. Uso algunos símiles para dejar que se vaya vislumbrando una intuición que de pronto y sin pedirlo, muestra una cara inesperada de la realidad. Todos sabemos muy en lo profundo de esta realidad, sólo que se ve generalmente oscurecida por las ideas, la mayoría de las cuales nos han sido implantadas.

En cuanto a ese trozo que destacaste, empiezo por revisar algunas cosas. Habla de “el espacio consciente”. Te lo pongo así: me doy cuenta de las cosas, de las ideas, de lo que siento, de lo que percibo, y el “tiempo y el lugar”, por así decir, en el que me doy cuenta, es espacio consciente. Ese espacio, tiempo, conciencia donde se refleja todo, es Dios en observación. El punto es que si Dios es omnisciencia, podríamos preguntarnos cómo es que al mirar a través de estos ojos no sabía de Sí mismo. Lo que pasa es que en esa época, Dios era en mi lo que había alcanzado a comprender, era el Dios de mi comprensión, el Dios de mi corazón, por eso, para conocer profundamente lo Esencial, necesitaba descorrer los velos de mi confusión, y por ello tuve que pasar por varios caminos de vida que me mostraron acerca de tales confusiones.

También hablo de los reflejos de Dios. Esto significa que lo esencial se expresa de diversos e infinitos modos, como todas y cada una de las personas, los animales, las plantas, hasta las amibas. Es como que la Luz de conciencia de lo divino se concentra en un espejito de esos que tenían las bolas de espejos que había en las discotecas de nuestra juventud. Hace tanto que no voy a una discoteca que no se sí todavía las usan  Si seguimos con el símil de Dios viendo su rostro, equivaldría a ver infinitos rostros reflejados en esos espejitos, los reflejos de su luz. Bueno, eso es lo que se me ocurre respecto a ese párrafo.  

– Entiendo a través de lo que dices, que Dios no tiene consciencia de sí mismo. “Dios es la imagen más inmensa que se muestra como el que todo lo sabe, lo curioso es que no sabe de sí mismo mientras va señalando recorridos a veces inesperados por el camino de la vida, la vida de sus propios reflejos”  ¿Ve a través de nuestros ojos? ¿Qué ve? ¿se ve a sí mismo? ¿Qué pasa según lo que piensas, con las emociones, con los sentimientos, con las sensaciones?

– Dios no es un sujeto, he mencionado a Dios porque está en el contexto de lo que iba desplegando en el libro. Lo prefiero llamar Si mismo, o lo Esencial. En el contexto de lo que iba desplegando en el libro, menciono a Dios para referirme a lo esencial, a lo que permite la existencia, al Ser Conciencia. No me refiero a algo o alguien, ni a un sujeto o algo objetivable. Lo que pasa es que con el pensamiento, se tiende a conceptualizar a Eso, que es indescriptible. Por eso, porque no es un sujeto, no tiene sentido suponer que tenga conciencia de si mismo como Dios, o como alguien o algo. Insisto en que esa referencia es un símil.

Ahora, como lo veo es así. Ser se mueve, y su movimiento es Conciencia. Es muy difícil hablar de lo indescriptible. Por eso, para hablar de ello, es que se usa la Ontología, como herramienta de conceptos para apuntar a lo que no se puede definir, lo indescriptible de Ser. Este Ser que al moverse es conciencia, y ocurre el primer destello de saber de si mismo, por lo que esta conciencia genera una función, la mente, con la que sucede la centralización del yo, de la identidad, y así, se da la conciencia de sentimientos, de emociones, de percepciones sensoriales y de pensamientos, así como conciencia de cómo la inteligencia esencial va mostrando infinitas opciones de expresión.

Quién soy yo es la base de toda la búsqueda. Quien soy y qué es este mundo en que me muevo. Entonces, relato como desde el bebe ML, ese cuerpecito que comienza a tomar nota del mundo, se empieza a formar un sentido de existir, en la medida que van sucediendo las cosas de su vida.

La educación, la cultura, el medio ambiente, la sociedad, van marcando pautas que nos condicionan, van marcando condicionamientos en cada identidad. Unos se asoman al mundo por medio de las emociones, como por ejemplo los artistas, otros por la razón, otros, como los atletas, por medio del cuerpo. Es luz reflejándose en múltiples e infinitos espejos. Luz que pasa a través de las ventanas de la identidad, las diversas identidades. Y según se han formado estas identidades, filtran su comprensión y percepción de la vida debido a las estructuras condicionadas. 

Mi amiga y yo nos hemos vuelto a hermanar, a confiar, y se va formando un nexo renovado, pleno de una intensa investigación espiritual. Como dos reflejos nos hemos encontrado en el infinito espacio de conciencia.

 

Indagación


 Advertencia del corazón,
dividiré el cielo por la mitad
recogiendo nubes de angustia y problemas,
que incluyan además emociones agradables
típicas de todo contenido de la vida diaria.
Ahí estaré atento enviando y recibiendo
mensajes de distintos calibres.
¡Vaya, qué mundo!,
se transita con y sin problemas
mientras la mente replica con sueños.
Indagar desde la ensalada de la mente, o averiguar sobre la naturaleza real sin haberla saboreado, es una cuestión teórica que pierde sentido. Es preciso estabilizar y reconocer cómo se mueven los pensamientos hasta quedar libre de condicionamientos, reconocer las reacciones del ego.
Por otro lado, intentar en estos tiempos seguir prácticas de austeridad, ayunos, dietas, o guardar silencio, solo tiene un efecto superficial y temporal, afectando la funcionalidad del ego, dando la impresión de tener éxito por el ejercicio de la fuerza de voluntad.
La mirada corriente de la vida se da estando sumergidos en la identidad. Ello se describe como percepciones diferentes que se suceden entre sí, con una velocidad tal, que no es posible evaluarlas de instante en instante. Estas impresiones son diversas y variadas, y podemos describirlas como expresiones de la conciencia que se reflejan a través de la mente, provocando la centralización identificatoria. Este proceso nosotros lo reconocemos como “el yo” o la manifestación egoica.
La cualidad de esta mirada desde la mente suele ser algo constante y simple. Se muestra generalmente como la atención dirigida hacia los conceptos e ideas. En ello encontramos una sucesión de pensamientos, las ideas se despliegan como datos encadenados y relacionados entre si, que se siguen unos a otros. Ocasionalmente toma presencia la imaginación, en otras ocasiones los recuerdos y así sucesivamente, con una complejidad que abruma siendo muy difícil describirla, porque en cada momento tenemos distintos tipos de sentimientos, de recuerdos, imaginaciones.
Como resumen, la mente es un amasijo de coherencias que están en constante movimiento dando la impresión de unidad. Esta cuestión no es simple, más bien es un movimiento en constante cambio. La conciencia privilegia generalmente al deseo, quedando en evidencia, ocasionalmente, la inseguridad, la inconstancia, el temor, etc.  Esta expresión cristalizada de la identidad está sustentada por las predisposiciones. La enseñanza no dual describe estos problemas e intenta mostrar el funcionamiento sumergido de la conciencia no nacida, que no crece ni tiene término, es auto resplandeciente e  ilumina todas las cosas. El mayor problema es que, visto como producto, esta conciencia de si mismo tiene una doble naturaleza: como factor egoico y como mente. Todas las personas son, por naturaleza, la conciencia pura y se debe a la ignorancia que parezcan ser diferentes y apegadas a sus predisposiciones.
Ser consciente de sí mismo y de aquello que rodea,
sin controlar lo que piensa,
mirando como la memoria actúa por inercia
y la imaginación propone alternativas de apego.
Nada señalo, solo veo el aire libre
que se mueve a través de las hojas,
mostrando con suavidad lo indescriptible.
R.Malak