Archivo de la categoría: Identidad

Identificación – 3 de Agosto 2016

3 agosto

“Yo” es la manifestación dual cubierta de ilusión, sujeta al tiempo y al espacio, es inestable e intermitente, se mueve en el columpio del pasado al futuro, del recordar al planificar. Asociamos y relacionamos cosas a través de este yo virtual que le da sentido a la vida.

Conocer nuestras necesidades, deseos y debilidades es lo más demandante, y a la vez percibimos la existencia de una fuerza que nos da orientación para movernos en lo cotidiano y para reconocer que lo espiritual se encuentra en el corazón de cada cual. Profundizando en ello reconocemos la conexión con lo indescriptible.

Como persona se utiliza el pronombre “yo” para expresar la identificación con el cuerpo y los sentidos. Nos describimos con una estatura definida, edad, peso, posición espacial, con determinados pensamientos, con ciertos sentimientos, con capacidades intelectuales, gustos y apetencias, etc.

La ilusión es la Realidad en la que, como en un juego, manifestamos identificación con lo temporal.
El conocimiento de lo Real no se adquiere, uno es este conocimiento. Lo buscado es el mismo buscador, uno es Observación sin juicio antes de que cualquier concepto existiera. Con la observación sin juicio se provoca la pureza de la mente, quedando esta en estado de reposo, percibiendo la existencia sin necesidad de que tengan que surgir pensamientos para alcanzar metas.

Es allí, en presencia de lo Divino, en el lugar de la verdad esencial, que acaece un silencio que se llena de certeza, un silencio provocando que la mente se presente ausente de conceptos, en el que las pasiones y los deseos se acallan. Ellos no desaparecen sino que cruzan como nubes sobre el cielo de la conciencia. Se ven pasar las nubes, los deseos, como una cosa entre muchas que dependen de uno, pero no se completa el impulso por satisfacerlos, no se emprenden acciones. Tampoco las emociones inquietan en este observar. R.Malak.

NIRVANA

Nirvana

Cuando tenía 2 o 3 años de edad me pusieron una cerilla encendida en los dedos: tú eres Maria Luisa, la del espejo. Desde entonces sostener esa cerilla fue algo muy doloroso, pero no sabía que el dolor se debía a ello.

En la adolescencia comencé a preguntarme por qué tenía que cargar con un dolor profundo e incomprensible, cuando muy íntimamente sabía (intuía) el derecho a la plenitud. Entonces, comenzó una larga búsqueda en un proceso muy insatisfactorio de muchos esfuerzos.

Cuando a los 40 entendí ciertas indicaciones que me sonaban ciertas, y que finalmente habían llegado a mi, (o yo las había encontrado), simplemente comprendí que ya no había nada más que hacer, sino tal vez, esperar. O sea, me entregué. Seguí mi vida, pero ya con cierto alivio porque no había mucho más que “hacer” para sentir mi plenitud. La cerilla de la identidad seguía siendo sostenida.

De pronto un día, esta cerilla amaneció consumida, apagada. Así, por si misma y sin ningún esfuerzo o voluntad por parte “mía”. Se había terminado la ignorancia (de lo que Soy), por lo que la plenitud se mostró claramente, luminosamente, abierta, espontánea, viva.  Se reveló con el sabor de la eternidad, y me mostró con gracia, casi chistosamente, que lo que había buscado siempre había estado ahí: la realidad de ser.

Esto no parecía encuadrar con nada de lo que había leído, escuchado o aprendido, porque en el proceso de revisar las teorías, paralelamente había construido un ideal de ser, de realidad, una expectativa de cómo debía ser la iluminación, la realización de ser. Y ninguna expectativa, ninguna receta o mapa es jamás el territorio o el sabor de una comida. Por eso a esto no le puse nombre.

El origen de todas las ideas y de la identidad, siendo anterior a las palabras, no tiene nombre que se le acomode satisfactoriamente. Sorprende, desde ahí, cómo el despliegue de todo arma un mundo de hechos, percepciones de estos hechos, sensaciones respecto a ellos e interpretaciones tanto de los hechos como de las sensaciones. Presencio todo ello en silencio, desde ahí, desde lo que ilumina todos esos contenidos conscientes.

La conciencia es donde se sostienen los pensamientos, y estos no tienen existencia sino en ella. Verificar que observamos los pensamientos hace que seamos conscientes de nuestra independencia de ellos. En el sentido de que ellos aparecen o desaparecen, pero eso que los presencia se mantiene. Lo que es consciente de los pensamientos es pura conciencia, no es una entidad. Parece que fuera yo, la persona que es consciente, pero esta apariencia, por muy fuerte que sea, es justo la ilusión, el engaño, lo que confunde. El yo se ha construido por medio del primer pensamiento: yo soy Maria Luisa, la del espejo… la imagen de si misma.

Pensar en mí es sostener la imagen de mí. Es armar una ilusión, un espejismo proyectado de la presenciación que sostiene la imagen. Es el primer sentido de separación, de ruptura… es lo que produce que la centralización de la conciencia se congele y el dolor existencial se presente, como una aparente ausencia de plenitud. Ir al origen del pensamiento “yo” significa verificar que desde donde se observa este pensamiento no es un lugar, no está ubicado, ni en el cuerpo, ni en el espacio, y que cualquier nombre que se le de a ello que soy, viene a ser solo un concepto también observado y sostenido. Ir al origen es ser lo que soy, actualizarlo a cada instante, hasta que eso sea tan natural que se demuestre que todo esfuerzo es justamente contradictorio. Porque esfuerzo implica lucha, y esta implica separación entre yo y aquello con lo que lucho. Y toda separación implica dualidad, contradictoria a la realidad no dual. No dual es ser, ser conciencia en plenitud.

Tú Eres Tú

Fuegos artificiales de la existencia que se nos muestra como fenómenos a modo de espectáculo. Qué indescriptible belleza, qué atemorizante, vigorizante, que remueve en lo profundo … esto es una foto de la explosión del Volcán Puyehue en el sur de Chile este sábado pasado. Hermosas imágenes, puedes verlas AQUÍ.

Recién he estado dándole ventilación al foro Conciencia Esencial, que estaba muy dormido, y agradezco a los que se han sumado. Estos días ha estado muy movido e interesante. El siguiente texto es parte de algunas de las respuestas producida en uno de los temas. Pueden leer todo AQUÍ.

Es muy interesante todo lo que se ha avanzado en las experimentaciones científicas, no lo dudo, además, me encanta la ciencia ficción, que por lo demás se basa en estudios, especulaciones, intuiciones y experimentos incluso no publicados. El asunto es el siguiente:

Para saber lo que en verdad eres, sólo tú puedes saberlo. Esta afirmación ya de por sí encierra una revelación crucial: eres el conocedor experimentador de todo lo que conoces, vives, supones, crees, sueñas, ves, sientes… y si te afirmas en eso, te darás cuenta que es tan indescriptible, que plantear el quedarte con alguno de los aspectos te obliga a excluir algún otro que también podría ser cierto.
El advaita, o las señales no duales no invitan a quedar en hipnosis o algún estado catatónico. Es una señal hacia la sencillez de ser, en paz, en una quietud que ya no se agita por el miedo, la duda, la especulación, la afirmación o la negación. Es la quietud del que se mueve según las cosas se van presentando a su viva experiencia, en un presente que es activo, no pasivo… con el potencial de la inteligencia, la expresión de la sabiduría, el movimiento armónico, por cierto muy funcional.
Tú eres tú y jamás dejarás de serlo. Puedes hacer suposiciones, las que quieras, pero la evidencia dice que tus identidades cambian, cambia el cuerpo, cambian las ideas, cambian las experiencias, cambian las sensaciones, emociones, vibraciones… de momento a momento se transforma toda tu expresión desde lo inmemorial hasta la eternidad, en un presente activo, más allá del tiempo, del espacio y de todas sus manifestaciones fenoménicas. Sin embargo, de tí se mantiene algo que es indescriptible. Por eso, no mueres, no has nacido, y te mantienes siempre como el observador de todos los movimientos conscientes, energéticos, materiales o inmateriales, fenoménicos… todas las quietudes y todos los movimientos ocurren ante ti, en ti y por ti. A esto lo puedes llamar una identidad sin identidad. Si eso te deja tranquilo, estupendo!
Por mi parte estoy fascinada que haya investigaciones de tipo científico que se atreven a ir más allá de lo que la razón puede abarcar.
Maria Luisa

El Personaje Soñado III, IV y V

El Personaje Soñado III

“La persona se siente separada y extraña al mundo y a su entorno por haber perdido el conocimiento de su realidad esencial. La razón no puede expresar con palabras lo que significa esa manifestación que permite tomar conciencia de la realidad. La realización es elevarse por encima del limitado concepto que se tiene de sí mismo, volviendo a esa unidad básica en la que siempre ha estado. Se trata de una vivencia de cierto, que supera en mucho los términos con los cuales pueden explicarse las cualidades de la conciencia. Diría que es la única condición verdadera. Los estados mentales: vigilia, sueño con sueños y sueño profundo son solo reflejos de Ello.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 7.14)

El punto a ser destacado es este:
Toda percepción ocurre gracias a que hay conciencia de ella.-
El cuerpo no es algo separado de la conciencia, sino conciencia en movimiento. Conciencia de ver, de oír, de sentir el tacto, de oler y saborear, en suma, darse cuenta de la percepción sensorial. Sin embargo, esta percepción de los sentidos no es constante y esto se verifica durante el estado de sueño con ensoñaciones en que los 5 sentidos descansan y lo que surge es otro tipo de película. En él observo otras situaciones que nada tienen que ver con el cuerpo que está en reposo. Las historias que son experimentadas en este estado, por muy enrevesadas que se muestren, son encarnadas por otro personaje, u otros variados personajes (que no se sabe muy bien si son yo o alguien más, y es que la identidad aquí se muestra como algo que no es fijo) relacionados con impresiones síquicas, aprehensiones sutiles que en la vigilia se pasan por alto. En este sentido los sueños funcionan muy bien como expresiones catárticas de lo que está sumergido en forma subconsciente durante el estado de vigilia. Y es que el estado de sueño con sueños está relacionado íntimamente con el estado de vigilia. Además de estos estados de la mente está el estado de sueño profundo en que la identidad asumida descansa por completo junto con todo el organismo. El cuerpo, la mente y las emociones descansan. Es un descanso o desaparición absoluta de contenidos conscientes, un hueco o lapso en la memoria. Así se puede comprender que las percepciones sensoriales o de cualquier tipo no son constantes, aunque la Conciencia que presencia su surgimiento o desaparición sí lo es.
Cuando nos adentramos en la investigación de lo que realmente somos, es importante comprender cómo es que se da la rotación constante de los estados mentales de vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, para poder intuir la Presencia permanente que los sostiene, es decir, Si mismo. Los dos primeros están impregnados de identidad mientras que el último carece por completo de ella. La identidad asumida en cualquier estado es variable e inconstante y es por esto que se dice que la conciencia está soñando, sea que se presencie la vigilia o los sueños, ya que como señala R.Malak, se ha ”perdido el conocimiento de su realidad esencial”.

El Personaje Soñado IV

“…la conciencia centralizada, al reconocer su procedencia, se da cuenta del funcionamiento, reconoce la realidad que está en aparentes umbrales, para luego sumergirse en la Conciencia Esencial. Salir del sueño en que se supone estar separado del Ser, es la capacidad de darse cuenta de que la vivencia consciente se ha centralizado y manifiesta apego a lo individual.” (R.Malak Resplandor No-dual 7.4)
El país de las maravillas

Lo que llamamos el cuerpo-mente o más ampliamente: cuerpo, mente y emoción, es un instrumento, una vestimenta de conciencia que no es ajena ni separada de la conciencia esencial. Este instrumento no percibe en forma separada como una conciencia individual, sino que es el traje con que se viste la conciencia indeterminada para percibir un mundo y encarnar una historia de un personaje determinado. Para que esta historia sea creíble, la idea de ser exclusivamente lo que el instrumento determina, es necesaria. Cuando se descubre esto que menciono, ya la historia deja de ser creíble y el personaje deja de ser determinante. Entonces se ve con otros ojos, otro entendimiento y la comprensión fluye con la inteligencia esencial, abierta y no cristalizada por prejuicios de la conciencia centralizada.

Las ideas aparecen a la luz de la conciencia, y son extraídas del mar infinito donde nadan todos los pensamientos como si fueran peces, por la atención que se focaliza en ellos y los “pesca”. Entonces son ordenadas ofreciendo una historia por medio de la función que opera como conciencia en movimiento: la mente. Esta selección de datos o pensamientos depende de ciertas estructuras que se han asumido como parte de la personalidad. Millones de pensamientos posibles se pasan por alto puesto que no tienen significación oportuna en el proceso de armar la causalidad de la historia personal. Es mirar a través de la mente como el que se limita a mirar una estrella con un telescopio, sin observar lo infinito del firmamento estrellado.
foto: F. Hananda Boedihardjo
Conciencia emanando, manifestándose, luz de atención consciente que en su movimiento presenta funciones distintivas, atención que recoge las proyecciones, las imágenes. A esta operación la llamamos mente. La capacidad mental de organizar estructuras de identidad y de historias sostenidas en la causalidad, es un instrumento que permite creernos el cuento de la existencia individual, la gran aventura humana. Si el cuento no fuera creído, toda la historia se desarmaría y las experiencias a ser vividas como extremos comparativos de alegría y sufrimiento no tendrían soporte.
Esta realidad es en verdad inefable. El intelecto no puede ir a Ella, eso es cierto, y lo que sucede es que el intelecto viene de Ella. Es como un color del arcoiris, no la luz completa.

La conciencia, al volcarse hacia su manifestación, Es Expresión de Si mismo, que en su infinitud y omnisciencia, es el poder de conocer y experimentar todas sus posibilidades, conociendo, necesariamente por partes y por medio de la dualidad comparativa, toda la gama infinita de expresiones. Y he ahí que para que una potencialidad sea vivida, para que una semilla se desarrolle como planta con flores y frutos, es preciso que surja la idea de separación: el ser yo, que se asume como un individuo, un personaje separado, la sensación de ser aquí y ahora, en este lugar y este espacio, con aparente libertad de opciones en el juego limitado de la relatividad, con capacidades de interactuar y con estímulos que permiten las emociones. 

El Personaje Soñado V  

“…la senda nos recuerda que la dicha consiste en el desenvolvimiento de la plenitud de Ser que ya está presente, aunque quizás no reconocida. La conciencia base y expresión del Ser se dirige a las cosas sin quedarse ella misma en los fenómenos. Se requiere reconocer cómo se disfraza de mente y se confunde con los pensamientos, y para esto solo basta observarlos sin juicio, para que se detengan en su carrera loca, y en esta detención suave y natural se descubre a la mente que, en última instancia, se muestra refugiada en su fuente que es la conciencia esencial.” (R.Malak. Resplandor No-dual 15.1)
La diversidad de la emoción, del sentir, se muestra como el colorido variado del Amor.- 
¡Qué asombro por la existencia! La maravilla de un logro y la tristeza de un fracaso, la alegría de una ganancia y el dolor por una pérdida. El reto, el sabor de la constancia y la perseverancia, la magnífica pasión por descubrir e inventar, el gusto por la creatividad. Por contraste se puede reconocer la belleza al distinguirla de la fealdad, lo sublime de lo sórdido. La idea o sensación de separación no es mala, ni buena, tan solo es, acontece en Si mismo. Y con ello se expande la imaginación, la percepción, el conocimiento, la experiencia, el saboreo de toda la gama de manifestaciones que se dan como conciencia y en la conciencia, producidas por la conciencia misma. Y es por esto que se dice que todo es conciencia. No entendido como que todo está hecho de átomos, no… o que todo es vibración energética… no… Todo es conciencia de la que Soy Consciente, no como individualidad, sino como Eso que todo lo sostiene.
Ver el firmamento estrellado en una oscura noche, sumergirme en las cálidas aguas del Caribe, sonreírle al vendedor de periódicos, ser abrazada por un amigo, llorar al ver una película y carcajearme al escuchar a un cómico. El alivio de acostarme a descansar cada noche y levantarme con ánimos cada mañana. Un helado en verano y un caldo en invierno. Un viaje, lavar los platos, prepararle su plato favorito a mis hijos. Celebrar la Navidad, los cumpleaños, acompañar a una amiga cuando está triste. La vida. Dar gracias a mamá por traer este cuerpo al mundo y a papá por enseñarme tantas cosas. La reunión con mis hermanos cada seis meses y hablar por teléfono con mis hijos cada vez que puedo. La vida. Es hermoso. Cuando la separación de los cuerpos no separa la vida… es precioso. Aún así, muchos, muchísimos personajes están experimentando un sufrimiento crónico radicado en una enorme incomprensión. Se han creído a tal punto ser el personaje separado, identificados exclusivamente con el cuerpo y la historia, asumiendo las culpas de no haber actuado de tal o cual forma, temiendo perder lo que tienen o no lograr lo que se proponen, que han olvidado su esencia como felicidad y amor plenos.
La auto indagación es investigar la realidad de ser, ¿en dónde se encuentra lo absoluto y dónde queda lo relativo?, y esto ocurre en la persona, en el personaje, que luego de notar cómo la vida en su movimiento presenta alternativas de gustos y disgustos, se pregunta acerca de lo absolutamente verdadero, no conformándose con las parcialidades que sufre. Se cuestiona por qué intuye que hay una felicidad plena pero no logra experimentarla. En este caso, -que se ha mostrado como la búsqueda de lo divino, como la búsqueda de la Verdad, como el anhelo por la real sabiduría, como esa bendita necesidad de fundir el corazón en lo más esencial-, en este caso que nace no de un deber sino de la pasión en que el conocimiento quiere conocerse a si mismo, acontece el sumum de la experiencia del conocimiento humano, que termina en el re-conocimiento de que el personaje no es sino un traje temporal, una ilusión de ser separado que se asumió como un sueño en la conciencia. Conocimiento no entendido como algo aprendido, leído o reflexionado, sino conocimiento como quien conoce lo que es quemarse el dedo con el fuego. Conocimiento de primera mano, inmediato, íntimo, innegable… Certeza. Re – Conocer, volver a conocer lo que nunca en verdad dejó de Ser… Conciencia de ser, siempre aquí presente, nunca perdida, tan solo velada. Por esto, la búsqueda no llega a ningún lado fuera de uno mismo.
Bellísimo el despliegue de Ser indescriptible, que en su magnánimo poder presenta, encarna y se experimenta a si mismo como ser descriptible,  como yo, la persona humana. Y entonces, en esta Realización se goza a Si mismo desde su expresión parcial, como una bendita manifestación consciente que no puede sino expresar alegría y agradecimiento, que se derrama en la verdadera felicidad de Ser. El cuerpo, la mente y las emociones son entonces asumidos, conquistados, para la proclamación de esta presencia, sin que se vuelvan ya elementos separadores, sino que son integradores de toda vivencia. El personaje ya no es soñado, no está perdido, sino que es lo que siempre fue y había olvidado, es el infinito ser que se muestra encarnado, hecho carne. Esto que eternamente ha presenciado todas las historias del devenir, Esto… no cesa jamás. Ser Conciencia y Felicidad permanentemente emanando, derramándose en si misma. Y así la Realización se hace carne.

Maria Luisa

El Personaje Soñado I y II (parte 1 y parte 2 de 5)

El Personaje Soñado I

“Para el maestro todas las religiones y filosofías son diferentes modos de señalar la verdad. El manifiesta que los argumentos a favor o en contra de alguna de ellas, son manifestaciones sectarias e indica que las discusiones teológicas u ontológicas son juegos de niños. Percibir un aspecto de la Realidad atesorándolo, y no percibir los otros aspectos, e incluso negarlos, constituye un reduccionismo inadecuado. En cada religión, filosofía o doctrina, hay un proceder hacia el saber de la Realidad.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 8.27)

Al leer ciertos textos y mirar videos dedicados a la exposición de la mirada no dual, noto que los que se dedican a la investigación por medio del intelecto en la vía espiritual, algunas veces hablan del personaje soñado, del sueño y del despertar. “Despertar de la conciencia”. Suena bien aunque me pregunto, ¿acaso la conciencia está dormida? Si la conciencia está dormida ¿quién y cómo sabe de ello? Considero que es digno de investigarse.

Cuando comencé a escribir este texto, que consiste en varias partes en que lo separé para que se pueda leer por regulares dosis sin indigestarse, y antes de encontrar la cita que tomé de nuestro libro con R.Malak (la que puse anteriormente), estaba movida por una tensa confrontación que sentí hacia ciertas indicaciones que he estado leyendo, provenientes de algunos seguidores y expositores del Advaita. Esta sensación estaba en paralelo con una serie de ideas que se revolvían tratando de ordenarse para expresar a la vez mi sentir y mi comprensión. En este funcionar mental, mi atención quedó inmersa en el proceso y pasaron algunos días en que no podía expresar lo que comprendo más allá de lo intelectual precisamente porque la mente estaba teniendo preponderancia. De este modo, caí en la trampa, justamente, de lo que Malak está señalando en esa cita. Cuando la encontré, en una búsqueda al azar dentro del libro para que ilustrara este escrito, sentí una señal de alerta. Me estaba parcializando con ciertos puntos de vista, justamente, como dice allí, atesorándolos. Así que la he considerado tan preciosa que la tomé como el inicio de toda esta reflexión acerca del “Personaje”, para estar atenta y no caer en la trampa que cristaliza una comprensión que intento compartir sin imposiciones, sino más bien como una invitación a cuestionar lo que creemos y que siempre nos hace tomar partido por un aspecto, separándonos de su contrario. 

Se habla de este personaje – el personaje soñado – llamándolo “organismo cuerpo-mente” y en ello suceden dos indicaciones curiosamente opuestas entre si. Por un lado se dice que este organismo es un objeto inerte en la conciencia, y luego esto se contradice cuando mencionan al mismo tiempo que el organismo piensa, hace, desea y se mueve en forma condicionada. Entonces no puedo dejar de observar que esto es como suponer que el reflejo en el espejo (el supuesto objeto inerte) tiene la capacidad de ver, pero aquí me digo, para ver tendría que estar vivo y tendría que ser independiente del sujeto original que observa el reflejo. Necesariamente viene esta reflexión: La capacidad de conocer no está en lo conocido, así, en mí… ¿qué es lo que conoce?, ¿dónde se encuentra ello?, ¿acaso puedo colocar en algún lugar esta capacidad de ser consciente? Y otra pregunta más: ¿acaso el reflejo es en verdad un objeto?

Maria Luisa

El Personaje Soñado II

“La realidad, al manifestarse, parece estructurarse de la siguiente manera: la conciencia se centralizó como el “pensamiento yo soy” o eseidad  y se manifestó convirtiéndose en el aparente creador y manipulador de su entorno, permitiendo moverse con un dominio mayor, lo que impulsó a creer que es un ente separado del Ser. El sí mismo está aquí, sin embargo se trata de volver al sí mismo en conciencia, y los deseos y dudas desaparecerán. El sí mismo es el observador de los estados de la mente como el sueño profundo, el sueño con sueños y la vigilia, así como de los procesos del cuerpo y las emociones, por tanto es la observación misma de toda estructura.” (R.Malak. Resplandor No-dual 16.8)

Lo que propongo es esto: el personaje no está ni vivo como ente independiente, ni inerte ya que es obvio que sentimos muy fuertemente nuestros organismos. Y diré así: -El personaje soñado no es soñado por la identidad. La vida soñada tampoco. Todo es soñado por Si mismo y ese soñar es Conciencia.- También podría decir: la Conciencia, siendo lo que sostiene la existencia de todo lo percibido, siempre está despierta, pero en ella se presentan infinidad de modos, unos parecen sueños, otros parecen realidades.
El asunto crucial entonces consiste en averiguar si yo, a pesar de sentirme muy persona y muy humana, soy distinta, soy un reflejo, soy un aspecto, soy un destello, soy un objeto dentro de la conciencia, o soy la conciencia misma, así que veamos. El personaje (la persona que experimenta su historia) con quien se está muy identificado, sintiéndose intensamente como “yo”, no es un objeto inerte en la Conciencia, ya que la identificación – como conciencia de ser el personaje – se muestra viva. Este personaje intensamente asumido no es algo inerte pero tampoco es un sujeto independiente con libertad absoluta de elección. Asumir una cosa o la otra sería fragmentario (dual) y limitado por la comprensión meramente intelectual, y no viva, de lo que expresa el señalamiento hacia lo no dual. La proposición que ofrezco para ser atendida es la siguiente: El personaje o persona, en cuanto a ser, es la conciencia misma, que se ha centralizado percibiendo sensorialmente lo que sucede por medio de un cuerpo específico y se identifica con lo experimentado por medio de ese cuerpo como algo mío y distinto a lo de los otros, y a su vez percibiendo e interpretando con el filtro del deber ser aprendido a través de la sociedad, la cultura, el medio ambiente y demás. El personaje, así entendido, es la conciencia que pasa por alto su realidad indeterminada y se está determinando con lo que está almacenado en la memoria, deja que su instrumento de percepción, incluidos el cerebro y el sistema nervioso con la memoria particular de tal organismo, determinen su transitar en el mundo del tiempo y el espacio.
Hay cuentos tradicionales y antiguos referidos a esto, que cuentan cómo el actor de una obra teatral, vestido como mendigo y actuando como tal, al dejar la escena, lo natural y que le corresponde es considerar su traje y su actuación como algo inerte que puede ser dejado a un lado, y no seguir identificado, en forma alienada, con su papel. En este sentido puede deshacerse del personaje al concluir el acto, pero mientras dura la función no le es posible ya que hace más creíble la historia en la medida que más compenetrado está con su rol. ¡Acción! dice el director de una película… y este instante se corresponde con el momento en que se asume al personaje, y comienza el tiempo y el espacio de la historia.
Del mismo modo, desde el Si mismo se presencia cómo acontece un instante en que la identificación se produce, en que la atención se queda pegada al yo construido como persona, y esto comienza con el pensamiento yo. Entonces el pasado y el futuro cobran tanta importancia como si fueran reales – ya que sin memoria y sin proyecciones se pierde la noción de quién soy como alguien definido – quedando la atención consciente atrapada en el devenir. Y esta es la conciencia centralizada, el sueño en que se vive una historia. ¿Se puede despertar de esta situación mientras el tiempo dado al instrumento sigue vigente?

Si, con toda seguridad, es un hecho que acontece … tal como un Resplandor.

Maria Luisa

(sigue, porque queda aún por decir)