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Fenómenos – 27 de Junio 2016

27 junio

Así como un niño no es un falso hombre, no existen religiones falsas. Todas las religiones, todas las filosofías, muestran algún aspecto de la verdad. Ninguna de ellas es menospreciable ya que todas son dignas pues impulsan a que la “persona” se dirija a la fuente, al origen, a Sí mismo.

Vemos que en la antigüedad el ser humano primitivo atribuía características divinas a los fenómenos naturales para poder explicar el acontecer, la enfermedad y las situaciones de la vida en general.
Conociendo estas manifestaciones se aprendió a utilizar plantas y algunos ritos como medios curativos poderosos.

Con el avance del proceso racional se comprendieron a su vez las emociones y el manejo de estas, para producir efectos con una mirada, un gesto, o algunas palabras, como medios poderosos para la sanación, o para orientar hacia logros de supervivencia de grupo. Todo esto muestra cómo inicialmente, en forma básica, el conocimiento de los fenómenos nos ayuda a comprender la vida manifiesta y a desenvolver el progreso de lo humano.

Desde el punto de vista de la realidad habría que comprender que todo esto es el devenir que ocurre en el tiempo por medio de la mente. Es lo apreciado como conciencia manifiesta, considerando que la Realidad presenta lo impermanente y temporal sobre el fondo de Conciencia permanente de Ser.
El mundo interior y el mundo exterior son reflejo de Sí mismo.

Los fenómenos psíquicos, que se presentan debido a miedos que habían estado escondidos, aparecen temporalmente y se presentan a la luz de la conciencia. Al reconocerlos se permite la integración y el reposo en la tranquilidad, pues son iluminados por la comprensión, quedando disueltos y sin molestar. De este modo la inquietud queda reemplazada por la armonía que genera confianza y estabilidad. La intensidad de la percepción se muestra como alegría y no como sufrimiento. R.Malak.

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Contenido y continente

Esta imagen de la red muestra un espacio donde las identidades contenidas en él se pueden mover representando sus roles en el tiempo. Un anfiteatro donde se hace posible la observación de las historias… como la Conciencia.

Contenido y Continente

El objetivo de mi mirada no está en sustentar teorías, doctrinas o metodologías que revelen lo que ya han mencionado los maestros conocidos por su comprensión y sabiduría, por el simple hecho de que sus enfoques son tan claros, profundos y precisos, que no necesitan intérpretes adicionales.

Lo que hago es contestar a mi modo, al modo de estas tierras, de una manera cotidiana, usando símiles que son entendidos por todas las personas sin que requieran comprensión académica ni profesional del área del lenguaje o de la filosofía.

Alguien me comentaba lo siguiente:

-Cuando conocí la enseñanza no dual intenté aumentar mis lecturas con el objetivo de comprender.

-Decía: esa necesidad estaba sustentada por un deseo de trabajar sobre mi mismo y buscar respuestas, aun hoy día esta urgencia sigue ocurriendo.

-Agregaba: con ello vislumbro la diferencia entre la identidad y Ser, pero trato de llevarlo a la vida diaria, escucho todo con atención, probando de ambos frutos, lo que muestra la identidad. Se refería con esto: a lo dulce y lo amargo de las experiencias.

-Manifestaba: te pido que me ayudes a estar más allá de ambos extremos.

-Dice que cuando se refuerza el “yo” queda expuesto a los vaivenes de lo agradable y lo no agradable, en ocasiones por razones que desconoce, que es feliz por el solo hecho de ser y “cuando estoy en ese “estado” todo fluye “mágicamente” pero de vuelta cuando aparece el “yo”,  o sea el deseo, quedo una vez más expuesto a los vaivenes.”

Como todo este cuestionamiento involucra una referencia a un sendero no dual, puntualizaré algunos hechos que son reiterativos en las personas que se atreven a ver más allá de la ilusión fenoménica. Este saber aparece como un canto de sirena que encanta e invita a seguirlo. El modo de ver de los maestros tradicionales es inspirador y su profundidad permite salir de la angustiante búsqueda de placer en este mundo cosista y buscador de placeres superficiales y provocadores de una sed por engordar el ego.  Este modo de ver (de los maestros) era compartido en tiempos pretéritos de forma natural: la vida sin angustia. En cambio ahora los buscadores actuales, aunque hayan hecho esfuerzos intensos, se sienten fracasados dado que las señales que siguen no son precisamente claras. Quizás una de las razones es el uso de un lenguaje muy especifico, el cual tiene un significado preciso para quienes comparten esas modalidades o están en contacto con maestros o hábiles apuntadores, instructores. Lamentablemente sus señales e indicaciones no son conocidas completamente o más bien no están suficientemente socializadas.

Las razones puedes ser múltiples: religiosas, políticas, sociales, económicas.

Por un lado está el sesgo religioso, cada corriente intenta tener éxito en promover a sus líderes y su modo de interpretar la vida moral y espiritual. Cada corriente establece que son los únicos interpretadores autorizados de lo Esencial o Divino. Por otro lado está la cuestión política, la sociedad impulsa a actividades mecánicas para que la vida orgánica tenga éxito y con ello ha propuesto maneras que faciliten la convivencia de manera práctica. Tampoco puedo dejar de lado el currículum oculto que la vida en sociedad impone, ella persigue que los entes que la integran cooperen en su mantenimiento y cumplan las leyes impuestas, a veces en contra de lo natural y esencial.

Precisaré una vez más que todos nos asomamos al mundo fenoménico por medio de la mente, o dicho de otro modo, la mente construye el mundo fenoménico. Los estados de la mente conocidos como la vigilia y el sueño con sueños, comparten esta ilusión de modos distintos. En la vigilia se observa una continuidad, una lógica y una secuencialidad que se apoyan en la memoria de manera coherente dando la impresión de certeza. Este estilo de ilusión es compartido por todas las personas dando una aparente certeza de que lo que se vive es real. En el sueño con sueños esa continuidad no respeta los mismos patrones, ni tampoco tiene una lógica similar, sino bien podría presentarse de modo paradójico, aún así esta cualidad no es puesta en duda y es aceptada hasta que ese estado pasa a la vigilia y de inmediato se miden las experiencias de otro modo.

En cambio cuando observamos desde Sí mismo reconocemos que los procesos mentales son instrumentos de apoyo a la comprensión y la expresión de la inteligencia. Cuando la conciencia se muestra como continente y no tan solo como contenidos, sabemos que es la atención la que se encuentra en pleno funcionamiento sin obstrucciones. Cuando no es de ese modo, las actividades como el pensamiento circular nos atrapan construyendo mundos fenoménicos teóricos que nos hacen movernos entre el placer y el sufrimiento, así la atención se ve atrapada en los contenidos, en el anfiteatro del tiempo – espacio. De igual manera podemos decir del sueño con sueños que responde a los mismos modos como construimos esta ilusión, con características que bien podrían no ser secuenciales y también podrían no ser lógicas.

Se intuye (no encuentro otra palabra que lo pueda describir) que lo real es Si mismo. Esta comprensión no nos transforma necesariamente en guías espirituales ni tampoco en sabios, sólo nos hace vivir la vida a plenitud. Muchos suponen que se requiere un nivel de madurez espiritual que propicie esta comprensión, algunos recomiendan prácticas de austeridades, otros propician el ayuno, incluso algunos hacen votos de silencio. Todas estas cuestiones tienen el efecto de ordenar la mente, pero provocan una identidad acrecentada con un ego auto referente y se detecta además que crece la autoestima manifestando un aumento de la fuerza de voluntad que intenta imponer sus ideas a los demás, presentando incluso un adicional complejo de sentirse superior.

Ante la claridad se reconoce la cualidad de la ilusión y se entiende que las identificaciones, con sus atracciones sensoriales y distracciones mentales, son procesos normales que solamente muestran que la centralización de la conciencia ocurre como expresión de si mismo, que se muestra como contenido y como  continente, con la simpleza de ser lo que Es.

Por otro lado, si este modo de presenciar pudiera ser adquirido, entonces estaríamos hablando de una cualidad que así como se obtiene bien podría perderse. La cuestión no es así, lo que somos siempre lo hemos sido, la confusión está en el velo de nuestra atención que está vuelta al funcionamiento obsesivo de la mente, y que por su expresión natural se mueve entre el tiempo y el espacio. La ilusión tiempo – espacio es un engaño, entender esta cuestión es salir de la ilusión y puede darse de dos maneras: con forma y sin forma; detectar los objetos y certificar la impermanencia de ellos en el primer caso, y en el segundo verificando la inestabilidad de la identidad constatando que lo real es de donde nace la comprensión. R.Malak

Noúmeno y Fenómeno. Intención e Historia del Universo.

 

Han finalizado los cuatro días de festejos, fuegos artificiales, desfiles militares, la armada, la fuerza aérea, la fuerza naval, todo un despliegue que involucra a la mayoría de las organizaciones del país en la celebración de las fiestas patrias, otorgando un poder especial al hecho de que se cumplan 200 años de independencia. Y yo pregunto: ¿qué más dan 200 que 199 o 201? Insólito el número al compararlo con los 15 mil millones de años que se han podido registrar desde un supuesto inicio del Universo. Nada es fruto de la casualidad, y dentro de lo que significa la inmensidad del Universo, cada momento que se vive en esta supuesta vida cotidiana es como una reproducción de la sincronicidad, simultaneidad, sentido… y ese algo que siempre se está sabiendo, intuyendo y dando luz de claridad a la comprensión inteligente.
Aprovechando estos 4 días de vacaciones fui invitada por unas amigas a un precioso lugar fuera de la ciudad. Y aquí lo curioso, me llega a las manos un viejo librito que estaba olvidado en una estantería de la antigua casona donde nos hospedamos. La más bella historia del mundo, editorial Andrés Bello, de Hubert Reeves, Joël de Rosnay, Yves Coppens y Dominique Simonnet. Nada más y nada menos que el intento científico de explicar por medio de la astrofísica, la biología y la paleontología, la historia del mundo. Me atrajo inmediatamente. A ver qué dice la ciencia, cómo explica y hasta dónde puede llegar, en este misterioso asunto de la existencia de un mundo que sé que conocemos tan sólo en el estado de vigilia, siempre ahora.
Si me pongo a pensar, se hace demasiado laborioso de explicar lo que veo, de manera que mejor suelto todo yendo al grano sin miramientos. Ahí vamos.
La historia del mundo la lee la propia capacidad consciente y es procesada por la mente.
Habiendo un espacio que observar, se comprueba que en él se contiene la materia, y que esta no cesa de reorganizarse, transformarse, mutarse. Este movimiento constante es el tiempo. Así… gracias a la observación, se descubre la existencia de tiempo, espacio y materia. La ciencia se encarga de estudiar esta historia. En cambio el misticismo, la filosofía y la religión, se encargan de encontrarle un sentido a la vida. ¿Una intención?
La realización de Si mismo, la comprensión instantánea de lo esencial, independiente tanto de la filosofía como de la ciencia, es la respuesta a todas las preguntas. Esto sólo cada quien puede respondérselo, por auto-evidencia y comprobación inmediata basada en la observación pura, sin juicios. Soy… ¿quién o qué soy? Y en la respuesta, silenciosa, no racional, no ajena, todo queda explicado antes de poder formularlo en palabras.
Los científicos han estudiado la formación del universo, y habiendo llegado a una frontera intraspasable, no pueden más que asumir teorías que describen los datos recogidos de su observación, entre las cuales la más aceptada actualmente es la del Big Bang, que dice algo así: desde el silencio y lo desconocido, el noúmeno, acontece de pronto la explosión del fenómeno, luz y calor, explosión y expansión que surge como inicio, en un gran caos informe, que por enfriamiento, va poco a poco estructurándose. Es sorprendente la similitud entre esta descripción y la que hace el sabio místico: de la luz de conciencia emana la existencia.
Se habla de miles de millones de años desde la primera explosión, que al cabo de un largo período genera el caldo cósmico de partículas, electrones, protones, etc., hasta formar átomos, luego moléculas, más tarde aminoácidos, después proteínas, ácido ribonucleico y finalmente la cadena de ácido desoxiribonucleico (ADN). Es decir, de la primera explosión comienza el universo a expandirse, formando estrellas, centros de energía, luz que se organiza, que en el transcurso del tiempo, de la transformación, va dando forma a las galaxias compuestas por sus diversos sistemas, gracias a 4 fuerzas, (le agregaré que inteligentes): gravedad, electromagnética, atómica, y la llamada fuerza débil. Aparece la Tierra como el adecuado lugar en el espacio, donde comienza un laboratorio de pruebas, ensayos, errores y acomodos, de forma que se presta finalmente a que se produzcan los organismos, como las primeras entidades separadas por membrana que presentan un adentro y un afuera… que cumplen las 3 normas para que se les pueda llamar individuos: capaces de moverse por si mismos, de cuidarse a si mismos y reproducirse, es decir con una cierta autosuficiencia. A estos se les llama individuos vivos.
Desde la luz, se da finalmente lugar al reconocimiento de ser. La primera asociación es de identidad, es: yo soy este cuerpo. Conciencia de existir. Y las capacidades mentales que se dan gracias a la evolución del cerebro y la médula espinal con el sistema nervioso, es la posibilidad de que surja la racionalidad. La luz, expresión que espontáneamente emana del noúmeno, se despliega en forma manifiesta, llegando a formar de sí misma la materia y los organismos de vida consciente. Es muy fuerte la cohesión de conciencia que relaciona “ser” con el organismo vivo independiente, en el sentido de que tiene la capacidad de percibir la manifestación gracias a los sentidos físicos. Siendo ellos mecanismos de indicación, protección del cuerpo (desde una ameba hasta un ser humano), también son ventanas de reconocimiento del universo manifiesto. 
Leyendo toda esta historia, que ha sido observada por telescopio, microscopio y a escala normal, encuentro una hermosa relación entre ella y mi comprensión: la conciencia de ser, al manifestarse, tiene un norte, que no es otro que saberse a Si mismo como el sostén de ese universo. No se llega a ese saber por medio de esfuerzo, lo que sucede es que se ha formado en el tiempo el receptáculo para que se pueda reflejar ese saber. El poder de la conciencia que permite saberse a si mismo en un entorno físico no pertenece al organismo, sino que es lo que ha dado existencia al organismo, y lo utiliza para expresión y exploración de las potencialidades del Ser, que se han ido haciendo más y más complejas. Lo vivo es la Conciencia que ha formado, forma y seguirá formando maneras de expresarse y saber de si mismo, en la capacidad de conocer su propia obra, el Cosmos. Mientras nos identifiquemos con las infinitesimales partículas que un individuo supone dentro del infinito Cosmos, solo apreciaremos parcialmente los reflejos de todas sus posibilidades, estrellas, conjuntos de estrellas, planetas, sistemas solares, y los posibles seres que los pueblen. Desde la Conciencia Esencial, la posibilidad de auto-conocerse se está desplegando en forma constante, saber de si mismo como el origen, como el sustrato, como el Creador. Aunque la creación no sea sino una emanación de movimiento en la misma conciencia.
El problema de comprender la conciencia radica en la mente, que como función de ella, produce una centralización, un filtro racional, que establece identidad, relaciones y contrastes. La mente se apropia del saber. Esto nos confunde, haciéndonos suponer que ser consciente significa procesar la información en forma racional. La conciencia no necesita nada para ser…. Es la luz misma expresándose, desde un no saber (noúmeno)….. por medio de infinidad de transformaciones, hasta un saber que es capaz de procesar datos (fenómenos). Y esto, ocurre instantáneamente, en un no tiempo, es ahora, tal como siempre ha sido. Presenciación que nace de Si mismo, anterior a cualquier proceso racional.
Es una infinita inteligencia que late desde su inicio de expresión, y lo racional no es más que un ordenador de procesos, como un programa de computación, que logra convertir la vivencia en palabras, estructurándola, dándole lugar en la cadena de un tiempo de causalidad. La atención, el foco de luz que surge desde Si mismo, se centraliza ofreciendo la ilusión de estar surgiendo desde el individuo. Pero realmente, el poder de conocer nace desde el noúmeno, desde lo innombrable, la Conciencia Esencial del Ser eterno. Ser Conciencia Felicidad plena, que tiene su origen en lo desconocido, vacío del concepto yo, anterior al tiempo, al espacio y la materia.
Maria Luisa