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Ser manifestado

Ser Existiendo

Ser manifestado

Ser manifestado, Ser existiendo

 

Cuando amanece cada día nadie se pregunta: ¿Quién soy? Nos despertamos y recogemos, a través de la memoria, los recuerdos y los proyectos almacenados. Nos damos cuenta por medio de la funcionalidad de la conciencia – la que denominamos mente – de esta estructura egoica que se mueve y despierta, y que es llamada por cada uno “Yo”. La clasificamos como persona que hace construcciones con la ayuda de todos los sentidos y de todas las sensaciones, que ejecuta los proyectos, planifica o posterga, y que despliega todas las atribuciones de la identidad.

Una gran mayoría ignora que lo natural de cada uno es Esencia pura, la cual no es detectada debido a que está envuelta por pensamientos, por ideas, sensaciones, sentimientos y emociones, las cuales, como si fuera un cocktail, se entremezclan confundiendo y enturbiando la mirada original.

Muchos dicen que el yo es una ilusión, que se vive en esta fantasía aislado tanto de Si mismo como de su entorno, y que este “yo” supone que tiene poder de decisión y ejercicio de libre voluntad. Para ellos este “yo” es una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno, provocándole, gran parte del tiempo, más sufrimiento que placer. Atrapado en esta identidad, equivocadamente la llama Si mismo, cuando lo cierto es que es un ego construido por apegos y estructuras implantadas desde la niñez. La confusión consiste en suponer que sus percepciones le pertenecen o que son expresiones de su comprensión. Ignora que se expresa como conciencia manifestada o centralizada, la cual, como si fuera un contenido en un tablero de juego, se mueve en la conciencia que actúa como un anfiteatro o continente y que la ilusión ha puesto a disposición de los contenidos para mostrarse como tiempo-espacio.

No digo propiamente que este mundo como lo vemos no exista, sino que más bien no es como suponemos, más bien es todo un espejismo ideológico, el cual existe pero no es real, es impermanente, es fruto de la actividad egoica, es una expresión del yo centrado que se mueve para proteger al instrumento de manifestación.

Como trasfondo de la ilusión está lo Esencial, que es pura comprensión expresándose detrás de todo acto de conciencia, o mejor dicho, como impulsos que animan al universo entero. Así, la conciencia se presenta como energía en su manifestación tiempo-espacio.

Cuando nos reconocemos desde la conciencia, ajenos a las ideologías, libres de pensamientos, lo que se muestra es como puro silencio, no como un producto o contenido silencioso, sino un trasfondo de silencio. Un sagrado silencio que se reconoce como Sí mismo, natural, propio, familiar, lleno de bienaventuranza o felicidad, que nos pertenece a todos y a cada uno, nos sigue como la respiración, sin tener que hacer absolutamente nada. Es Ser manifestado, Ser existiendo. R.Malak

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Tat Twam Asi

 

TAT TWAM ASI

No escojas qué quieres escuchar; cada instante es el presente activo. Cada momento es lo único que existe. Que los ojos se deleiten en ver esa verdad que se renueva a cada instante y, así mismo,  desplegándose como la vida eterna.

Observa cómo la mente piensa lo que quiere pensar; y date cuenta de cómo entra el aire en tus pulmones mientras el cuerpo respira a su propio ritmo. En cada momento lo infinito se muestra, aunque no lo reconozcas ante tu mente.  Que todo momento dé lugar para seguir desplegando cada segundo de la vida, mostrando que soy Eso; en cada momento se realiza el Ser y hay un actuar en consecuencia. No esperes ningún resultado especial, puesto que en este vivir, desprovisto de palabras e ideas,  no está ni el pasado ni el futuro, es sin propósito ni intención. La bienaventuranza que está más allá de la confusión y de la claridad teórica, más allá del pensamiento, se muestra como una constante auto indagación sin la presión identificatoria que atrapa y condiciona. Por tanto, haz un alto en la vorágine de pensamientos, observa sin juicio y escucha sin limitaciones. R.Malak

COMPRENDER EL JUEGO


Ha sido una mañana plena deimpresiones, actividades internas, es decir, la creatividad, el recogerinformación, el proyectar, el comprender, todo al mismo tiempo mientras hago mitrabajo, pero me satura, me desborda de pronto la comprensión… es algo que estoy viendo, la continuidad, el momento, eljuego de lo dual.
Demasiado rápido y me cuesta ordenarlo, porque se me escapa.Así, algunos pensamientos están tratando de poner orden en esta comprensiónelusiva, y aquí van:
La vivencia de la exploración consciente notiene ninguna limitación.
La única limitación es la mente, que no es otracosa que pensamientos, etiquetas conceptuales.
El Ser ya está y ha estado por siempreiluminando con su atención, su luz de conciencia, todos los contenidos posiblesdentro del infinito espectro del colorido consciente. Tú eres el Ser, el Único,el idéntico. Por siempre, por toda la eternidad, sin principio ni fin hasiluminado la existencia. Una tras otra, tras otra, tras otra… posibilidad deexperiencia, de conocimiento, de expresión de si mismo… una tras otra …. Sinlímites.
Una tras otra… es decir… una cadena, como untren… de contenidos conscientes pasando por la pantalla ante la luz que lasproyecta. Esto es el tiempo real (no el medido por los relojes)… pero…
Sólo al apreciarlo a través del filtro mental,la memoria, la comparación, es que se puede deducir el antes del después, loque viene primero y lo que le sigue. Y para esto se precisa que la luz seconvierta en observador localizado. Se precisa una primera limitación a estepotencial. Es como un río. El río es río, una corriente de agua. Como río, ensí mismo, no hace diferenciación del paso de su caudal. Sólo un observadorexterno al río podría decir, esta agua que ahora pasa es distinta a la queantes pasó.
Me recuerda que los budistas llaman a esto elSamsara, la rueda de nacimientos y muertes, el nacimiento una y otra vez, delyo.
La Realidad expresada como existencia no eslineal, pero no excluye la línea del tiempo. 
Cuando queremos experimentar todo o algoespecífico ahora, y la desesperación aparece porque hay cosas que se escapandel momento, (que según la trama designada en esta película, en este río, nocorresponden ser avistadas), es que surge el llamado sufrimiento. Y es porqueel observador que se ha separado – virtualmente – de la corriente de concienciainfinita, olvida que es la corriente misma. Recuperar esta comprensión esrealización: Ver la Realidad, en que aún mostrándome como un observadorseparado, dentro de la dualidad, he comprendido el Juego.
Maria Luisa

Indagación – ¿Es lo existente real?

Si asumimos como real cualquier cosa que produzca la mente, entonces los señalamientos de la no dualidad no funcionan, porque al tomar lo creado por el pensamiento como algo real (es decir, al pensamiento mismo), haría que tomes como real también al que mira el pensamiento. Y este es el surgimiento de la dualidad precisamente. El sujeto observador y lo observado. 
Hay algunas palabras básicas que opinamos que son muy adecuadas para ordenar una significación ontológica.
Por ejemplo, decimos que es Real aquello que es permanente e irreal lo impermanente. 
Aparte de esto tenemos las palabras existente e inexistente. Un pensamiento existe temporalmente, pero no es real puesto que así como ahora lo veo, luego dejo de verlo, y ¿dónde está ese pensamiento cuando no lo veo? Hay que mirar dónde está realmente y no responder que está por ahí en la conciencia o en quién sabe dónde, ya que esto es otra pila de pensamientos que asumimos como que nos dicen una verdad.
Por otro lado, cuando indagamos acerca de la realidad del yo, lo que hacemos es comprender sus características no permanentes (pensamiento, cuerpo, sensaciones, personalidad, carácter, etc.) para entonces apreciar el aspecto permanente de Si mismo, y a eso lo llamamos Real. Las ideas que forman lo que llamamos yo son irreales, porque al realizar la verdad (absoluta) de Ser, se demuestra que este yo es inconsistente, ilusorio, cambiante. Por tanto, según estas premisas es irreal… Incluso está la instancia en que se revela como algo obvio la inexistencia de ese yo en un momento dado… desaparece el yo formado por las ideas, las sensaciones y los sentimientos, para revelarse la permanencia y autenticidad de Ser… 
Del mismo modo, es preciso comprender que toda “existencia”, es decir, todo objeto existente (por ejemplo una manzana), no existe o no “es”… como algo separado de la conciencia que de él se tiene. Y para esto se procede a observar agudamente cómo lo que le da aparente realidad es la percepción sensorial, y esta no es otra cosa que conciencia (aún cuando la conciencia es todavía más amplia que la percepción sensorial). 
Además de la percepción del objeto, tenemos la conceptualización de él, es decir, el nombre que le damos: manzana. ¿Cómo podríamos afirmar que el pensamiento (palabra e imagen) manzana es más real que la percepción sensorial que nos indica un color, una forma, una solidez y que además despierta el apetito?
Luego podemos preguntarnos… esta manzana, ¿cómo es que sé que existe? ¿Por cuál medio puedo asegurar la existencia de la manzana, de la mano que la sostiene o del cuerpo que la desea?
Así, tenemos percepciones sensoriales, ideas acerca de lo percibido, un espacio donde esto acontece, un tiempo en que sucede, un cuerpo con sus sentidos y su cerebro con el sistema nervioso que organizan las percepciones, y este cuerpo a su vez es todo un funcionamiento glandular, incluso energético, atómico, etc… y además tenemos los conceptos que ordenan y capturan, abstraen, todo este movimiento consciente.
¿Quién es el dueño de todo este movimiento consciente? 
Esto es indagación, la investigación directa, constatación que no deje dudas.
Maria Luisa

Sentido de la existencia

La conciencia de ser se asoma a su existencia temporal, como oportunidad de saber de si mismo, al menos una porción de sus infinitas posibilidades de expresión. Paso a paso, mirada a mirada, el ser se encanta en sus múltiples reflejos en el espejo de la existencia.

Con el nacimiento de la forma, del cuerpo, son muchos los condicionamientos que la educación va dejando impresos en nuestro enfoque, limitando la comprensión. Por ejemplo, el pecado. El sentimiento de culpa es algo de lo que se apropian las maquinarias del poder como instrumento manipulador, desviando su inicial significado. En griego, pecado significaba errar el blanco. La educación yerra el blanco desde su inicio, ya que de antemano nos obliga a definirnos como un alma individual que nace en pecado, en error, como si tomar forma fuera un error. Como si revestirse de carne fuera el primer pecado, siempre entendiendo que pecado es algo por lo que hay que castigarse. Esto, al obligar la iniciación mucho antes de que la racionalidad aparezca en el niño, antes de que suceda efectivamente el pecado o error de identificarse conscientemente con el cuerpo y sus limitaciones, impide que el niño crezca en la realización que le es propia y que no es sino vivir en la felicidad de expresión que significa su venir a Ser o existencia. Algo como una iniciación de su camino por la vida de la plenitud, queda enturbiado por la razón humana que se expresa en sus mayores y que ya está contaminada por su deseo de poder y logro. En vez de abrir los ojos a la belleza, se tapan estos con el vendaje del ego que ha de construirse para sobrevivir socialmente.

¿Acaso no es por tener manos que se puede acariciar a un ser querido o un cachorro, y por tener piel es que se puede sentir la dulzura de ese amor? ¿No es por el sentido de la vista que se percibe la inmensidad del universo, las estrellas y el cosmos, los colores que se despliegan en el arcoirirs del paisaje? El oído, aparte de permitir el sentido de orientación en el espacio, nos deleita con melodías, el susurro mismo de la existencia.

La existencia es la manifestación de Si mismo, oportunidad para saberse ser y gozar su propia expresión. Así, tener forma no es una limitación para la felicidad de ser. Son las ideas que hemos aceptado como ciertas indicaciones de una verdad manipulada e incomprendida, que desde la niñez nos han sido inyectadas, las que modelan un deber ser y un comportarse que atienda a la socialización adecuada, libre de los impulsos aún pasionales como residuos de una evolución animal instintiva de supervivencia.

Son muchas las semillas que cargamos en la mochila para este viaje por el presente intervalo de conciencia. Genéticas, ambientales, sociales, culturales. Y se van agregando nuevas semillas con cada interpretación que se hace de las experiencias que vamos fotografiando en nuestro paseo por el paisaje del tiempo. Las impresiones ocurren pero para más lastre, cada semilla o impresión queda barnizada con una interpretación racional que las juzga, formándose un pañuelo de ideas con el que vendamos la mirada, inicialmente limpia, del venir a existir.

Habiendo sido velados por tantas ideas, incrustaciones de ellas en la psique que se repiten como un carrusel teórico en nuestra frente, la labor consiste en desaprenderlas. Se confunde creyendo que se llega a una amplitud de conciencia debido a una acumulación de información, que equivocadamente llamamos conocimiento. Ningún conocimiento teórico puede ser más preciado que el conocimiento de si mismo que está aquí desde siempre, en el solo hecho de ser capaces de observar y tomar conciencia de la película de la existencia, de la respiración y de la luz misma que ilumina el show. ¿Quién mira este espectáculo? Siempre yo. Soy lo que mira, no lo mirado. Lo mirado es de mí, como el aroma de una flor… mi emanación. El conocimiento intuitivo, inmanente, de Si mismo, es una fuente inagotable de inspiración.
Maria Luisa