Archivo de la categoría: Duda

EL COLLAR DE LA MEMORIA


/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Tabla normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0pc .45pc 0pc .45pc;
mso-para-margin:0pc;
mso-para-margin-bottom:.0001pt;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:10.0pt;
font-family:”Times New Roman”;
mso-ansi-language:#0400;
mso-fareast-language:#0400;
mso-bidi-language:#0400;}

Súbita reflexión sin preámbulos:
Primero es la fuerza de un sentimiento o una fuerte ráfaga emocional… luego se le pone nombre… ¿Cuándo nació el lenguaje? Quizás un experto me lo pueda decir. Me dará una fecha y una descripción del momento histórico, cultural, del “hombre que poblaba el planeta” de aquel momento. Los momentos se van juntando como cuentas sostenidas por el hilo de la memoria formando el collar de la historia.
Por ejemplo, después de una noche de sueño reparador, de esas en que las desventuras de la persona son olvidadas y el cansancio reparado, se despierta nuevo, en silencio… ¿qué día es hoy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué pasó ayer? ¿Qué ideas o sentimientos estaba sosteniendo? Parece que se precisara re-cordar (trazar la cuerda de memorias) para empezar el día con una identidad y hacer lo que se tiene que hacer según la historia que estamos representando.
Sin memoria no somos alguien. ¿Sin memoria se podrá representar un rol social? Si al despertar una mañana una mujer no recuerda a sus hijos y sale por la puerta trasera a mirar la luz del día y se va de paseo admirando y disfrutando el tan sólo estar, dejando a los pequeños en la casa… ¿cómo será su recuento esa noche, cuando requiera armar la trama del día pasado? Dejo ese cuento a tu imaginación.
La memoria, la base de datos, ofrece la pauta para dar continuidad a una representación. Fatigoso muchas veces y no es de extrañar que se necesiten vacaciones, esos días en que puedes levantarte y solo estar, sin tener que pensar en el hacer.
Se requiere la memoria para las funciones cotidianas. Sin duda sirve para eso. Lo otro es darnos cuenta de cómo la identidad está sostenida en algo tan frágil como la memoria. ¿Por qué frágil? Porque se puede perder.
Si un día pierdo la posibilidad de recuperar la memoria de mis días pasados, y me pregunto ¿quién soy?, entonces ¿cuál es la respuesta?  Es posible, casi seguro, que no podría definirme, pero ¿acaso habría dejado de ser? Eso que soy seguiría allí, quizás como reconocible sensación, y sin duda como saber, saber que soy aunque no pueda saber lo que soy. ¿Y qué diferencia hace a este ser el que pueda o no definirlo? La diferencia es que le otorga una representación en la película de la vida. Es distinto saber Lo que soy, que saber cuál es la identidad que estoy representando. Por eso, saber lo que soy sin memoria de ningún tipo, tiene, desde el punto de vista racional, solo sentido para los efectos de una paz que subyace a todo el movimiento del hacer, desempeñar y representar. Esa paz es valiosa. Y esto se reconoce bajo la más pura agudeza intelectiva y, más que nada, se Ve con la observación pura, la que no depende de juicios pre-sostenidos ni de razonamientos.
Para los efectos del hacer, representar un rol sostenido en la memoria es lo que da sentido a nuestras biografías. Y con la debida preparación y aprendizaje nos hace entes autosuficientes socialmente, es decir, sin dependencia de nadie para cuidarnos en los asuntos básicos. La memoria es crucial para la supervivencia. La memoria que da sentido de identidad es el medio que sostiene a la persona. Sin memoria no hay “persona”, ni siquiera entidad, puesto que hasta una planta, una célula, están basadas en la memoria del ADN.
La memoria también es la que me hace recordar una experiencia transformadora… me hace recordar las enseñanzas y también las charlas con el maestro, incluso que él existe. R.Malak dice:
“La memoria es inestable e impermanente… es la constructora de los rollos y de las debilidades, la que arma la identidad… las trabas y los conflictos… es la misma memoria la que quita la capacidad de asombro… y nos hace ver las cosas a través del velo de la costumbre. Ver con ojos nuevos… es ver… sin el peso de la memoria”.
Entonces, en una primera instancia, la reflexión inmediata acerca del asunto de la realidad está referida a: 1. La identidad es memoria. 2. Ser sin identidad es lo subyacente.
Primero soy, y debido a una memoria de datos armo una identidad. Hay investigadores de lo espiritual, quienes reportan su insatisfacción debido a una constante fluctuación entre la paz de ver sin conflictos y la identificación con los procesos e información de la memoria que produce ansiedad, duda, inestabilidad. Esto significa que no hay una certeza acerca de cuál es el punto de vista que se acerca a lo real, que sirva de ancla estabilizadora que ayude en forma constante a disipar el error o incomprensión. Menos aún hay la certeza que se está buscando en la investigación, acerca de qué es real y qué no lo es. La certeza llega como un relámpago, un resplandor.
“Al ocurrir el resplandor, lo sustantivo se muestra sin esfuerzo; nada que lograr porque el logro es sinónimo de acción, sinónimo del verbo. Ha ocurrido el resplandor como salto en la comprensión, mirar distinto, observación tangible, nadie observa, no hay juicio. Mediante la observación sin juicio se renuncia a todo. Si no nace una cosa, nada nace; esto ocurre como un saber intuitivo. Los que no lo ven, hablan de métodos como si fueran diferentes unos de otros, se pierden en la multiplicidad de métodos, girando sin fin”. R.Malak
Por tanto, sin memoria… solo ser-conciencia indiferenciada. Y darse cuenta de esto, haciéndolo propio, sabiéndose ser a pesar de todo hacer, y con una certeza cual tesoro, implica dejar de darle tanta importancia a la persona que nos representa como un papel en la película de esta biografía. Ese darse cuenta necesariamente tiene que estar acompañado de la felicidad que se muestra en esta comprensión, en este resplandeciente mirar, para que se cumpla la certeza. Esa felicidad, ese Ananda que no le pertenece a la identidad, sino a Si mismo, es la certificación que no deja ni una mínima huella de duda acerca de lo que habría de completarse por medio del hacer. Nada que completar, esta película de tiempo y espacio es una ilusión de devenir, venir a ser, siendo. Sólo ser-conciencia-felicidad… siendo. Y la absoluta comprensión de que la felicidad no está al final de un recorrido.
“El propósito de la creación es el cumplimiento del deseo. Cada gota, cada semilla y cada raíz conectadas como hilos de luz, llegan a mi tarde o temprano. La repetición da idea de causalidad. Si a todo lo veo como lo esencial, entonces todo es indescriptible, y si todo lo veo como el mundo fenoménico, entonces todo es dual. La percepción depende del que observa, ya sea con o sin juicio”. R.Malak
La resolución de lo real y la opción de vivir en ello y como ello, no es optativo del proceso racional. La observación sin juicio se muestra como “Aquello que es Esto” y que mira siempre, desde siempre y para siempre, tanto lo claro como lo confuso.
“En esta pradera de tiempo espacio, en que lo sensible se mezcla con los intereses y toda rama, planta, hoja, flor y frutos no se comprenden en su dimensión, es la mente la que crea el mundo de sujeto y objeto. La relación entre ellos la resuelve el ave de la comprensión, que en el cielo sin forma de la conciencia no manifestada sueña que hay yo”. R.Malak
Al instante sin palabras, en el momento sin tiempo, en este presente activo en que desaparece el vínculo con el proceso del pensar, como si este fuera una nube transitoria ante el sol de la luminosa mirada desde Mi mismo, de pronto, de inmediato, se diluye toda nubosidad.
“De un viaje estoy en el corazón, como el aire que respiro, miro desde la profundidad de los ojos. Soy esencia, aunque relativo en apariencia, en sueño profundo mi mente está sumergida y fuera de los estados soy paz silente. Un deseo pequeño da comienzo a una acción y una chispa incendia un bosque de errores, abro los ojos y estoy viéndonos en transparencia”. R.Malak
¿Y a qué más palabras?
No hay dos: Lo que es y lo que no es; no hay dos: el ente manifiesto y el Ser in-manifiesto; no hay dos: realidad e ilusión; no hay dos: noúmeno y fenómeno, ni ser y no ser, ni claro ni oscuro… No hay yo ni ausencia de yo… No “hay”.
Solo Ser-Conciencia-Felicidad… en sí y por doquier.
Maria Luisa