Plenitud en la inocencia

Inocencia como el recién nacido

Como el capullo de flor que apenas despunta

Tintineo de júbilo, vida plena

No sé bien quién soy y no importa

Las palabras bullen por salir para expresarme

No se coordinan, mejor la risa.

Hay otro allá, se ve afligido

Todo está bien, perfectamente, le digo.

Llamo a la enfermera y viene sonreída

No sé qué ve en mi rostro

Le digo algo, no sé, muchas cosas, lentamente

Deben…. Saber…. Que todo…. Está bien.

No se cesa de ser… hay continuidad… fluye, es luz, es rico, amoroso.

Ideas atragantadas, algunas facultades aún dormidas

La Conciencia Esencial siempre está despierta.

La enfermera me escucha cerquita con paciencia y sonríe, ¿estará acostumbrada a estas expresiones de quienes salen de una larga anestesia?

Como estoy tannn relajada y mi mente calculadora no está muy activa, entonces hay espacio liberado para algo muy agradable. Muuucho amor. Un amor expansivo y total. Amo a la señora que comparte mi habitación, y a los enfermeros, médicos, las personas comunes.

Drogada de empatía.

Alucinas, me dicen mis hermanas por WhatsApp.

Bueno… si alucinamos amaremos las alucinaciones.

ojos ML tras anestesia sep2017

(Nota: por si se preguntan, sí, me operaron hace una semana. Nada grave y ya salí de eso.)

Despertar de una anestesia ha sido para mí siempre algo tan interesante como para prestarle atención. Ya por experiencia, en esta oportunidad asumía que de estar en el quirófano estaría de pronto y sin aviso en la sala de recuperación, sin poder tener alguna referencia de lo ocurrido durante las 3 o 4 horas que duraría la intervención. Sería saber de lo último que diría el anestesista y enseguida saber algo más… Cierras los ojos… abres los ojos, sin tiempo de por medio. Por lo que el anestesista me había avisado, este algo más que seguiría podría ser desagradable, frío, náuseas, y qué se yo cuántas otras opciones indeseables.

En la camilla del quirófano, con los médicos preparándose para asumir toda la responsabilidad de una vida que quedará colgando de un hilo, es como estar frente a una piscina y suponer que echarte al agua significa sentir cosas desagradables pero que no hay otra elección más que echarse al agua. Asumida, entregada, el químico va penetrando por las venas y en cuestión de segundos estás abriendo los ojos en otra camilla, en otro espacio, otras condiciones.

Abrí los ojos como si naciera de nuevo, aunque sabiendo que nunca podría haber dejado de ser, ninguna muerte, ningún nacimiento, pero como naciendo… saliendo de un silencio eterno al movimiento que poco a poco se va desplegando ante los sentidos aún adormecidos, pero totalmente despierta, tanto como en el instante previo estaba despierta en el quirófano.

Fue grato, muy grato, con una inundación de alegría deliciosa. Ningún frío, ningunas náuseas, ningún dolor… estaba de fiesta. Y me imagino que los queridos doctores estaban celebrando también… un éxito más.

Con ustedes quiero compartir nuevamente este sabor a eternidad… Aligera los oídos, escucha desde la esencia y sabe que nada, jamás, te puede dañar.

En lo que a mí respecta, la anestesia no lleva a un estado, del mismo modo que el sueño profundo tampoco. Podría decir que, desde el punto de vista esencial, estos estados no existen.

Es el inmenso misterio…

donde el universo se ha formado siguiendo una línea de tiempo sin mi conocimiento…

donde parece que acontecen situaciones de las cuales no hay ningún registro…

Lo que se hace curioso para mí es que, aunque esto así sea, hay una convicción aún más poderosa que el hecho de que el universo, el mundo y las cosas existan, y es que Yo Soy antes que todas ellas, y ninguna cosa puede ser sin Mi. No lo puedo explicar, y realmente no me importa si logro o no hacerlo. El creyente diría: son cosas de Dios, déjale a Él la solución de estas cosas inexplicables. El problema con que me encuentro respecto a esto es que, en lo que al tema de la existencia respecta,  en mí no hay creencias y sólo me baso en convicciones.

La única respuesta plausible es

que en el insondable e infinito mar de Conciencia

las posibilidades y alternativas se ordenan

de modos que pueden ser congruentes

gracias al mecanismo inteligente llamado mente,

este programa funcional de la Conciencia

que ordena y organiza la posible información

de modo que existir en el tiempo y el espacio

tenga sentido para la identidad.

Sin embargo, a pesar de esto, de cómo se organiza la mente para dar sentido a la identidad, mi certeza, mi comprensión, (y aunque diga mío no me refiero a una identidad separada), me muestra que la plenitud no necesita dudas, ni preguntas, ni inquisiciones.

Esta desnuda plenitud se muestra a Sí mismo cuando está libre de ideas previas y libre de la identificación.

Por tanto, darle sentido a la existencia temporal lleva consigo un grueso pago: el olvido de la plenitud inherente. Es por ello que recorriendo este espacio en el mundo y durante este tiempo de vida, estando identificados con el cuerpo, la mente y las emociones, confundidos, nos la pasamos buscando el placer que se parece a la felicidad, y escapando del sufrimiento que parece apuntar a su ausencia. La búsqueda de la felicidad o la plenitud no tiene sentido, porque esta se muestra justamente cuando se deja de buscar, cuando cesa la exigencia personal, individual y separada.

La plenitud se muestra en muchas instancias, de modo fugaz, y casi siempre se nos escapa, no la reconocemos. Cada vez que conseguimos algo que deseábamos, la felicidad o plenitud se mostró por un instante, no por el hecho de haber adquirido o ganado algo, sino exactamente por lo contrario, porque nos hemos despojado del apremio por conseguirlo. Se muestra por ejemplo en los instantes en que el amante se encuentra con el amado, previo a las nuevas exigencias y deseos, o los temores y angustias. Se cree que estar con el amado nos hace felices, pero no es eso, es que ha cesado al menos por un instante la necesidad del encuentro, de la unión. Puedo mencionar varios ejemplos más, como cuando se gana un concurso o un premio, un ascenso laboral, un ingreso financiero, o cuando se obtiene un objeto que se deseaba mucho.

Al instante que el deseo cesa, la plenitud se muestra. Por ello creemos que debemos resolver todos los deseos, porque en algún instante hemos saboreado la exquisitez de la plenitud. Y resulta que no se comprende que no es la obtención o el logro lo que otorga plenitud, sino el hecho de dejar el deseo de lado, porque una vez satisfecho, el deseo cesa liberando el espacio para que se muestre la plenitud. La plenitud es un aspecto inherente a Ser.

Aplicando esta explicación sobre la plenitud al tema de salir de una anestesia.

El expansivo amor, idéntico a plenitud, que emanaba al momento de despertar, no era efecto de alguna alucinación ni de mal funcionamiento neurológico, sino el resultado natural de ser, saber sobre este ser y no poner trabas. Ser luz y no interponer la sombra del deseo ni la sombra del miedo. Ser amor y no interrumpir con la idea de “yo quiero amor”. Ser belleza y no interferir con la idea de “¿cómo me ven?”. Ser pura observación y no haber juicios. Ser expansión sin el miedo a perder algo. Haberse desnudado de todo al momento de tirarse a la piscina, sin pesos, a pesar del susto, a pesar de la incertidumbre y la soledad, entregada absoluta y completamente, despojada de todo deseo ante lo irremediable, sin luchar, sin resistir, sin anhelo, sin nada absolutamente…. Así, el instante inmediato es expansiva luz de amor, plenitud silenciosa y a la vez festiva…. Y eso es lo que se llama renacimiento, realización, liberación. Sat-Chit-Ananda.

Desde el brillo de esta luz, siendo esta luz, puedo notar cómo el funcionamiento mental empieza a rearmar, mediante la memoria, todo el sentido de identidad.

Con amor,

Maria Luisa (o qué se yo)

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4 pensamientos en “Plenitud en la inocencia

  1. María angela

    GRACIAS Mª Luisa, GRACIAS SER, GRACIAS… TODO LO MISMO.
    En el mundo de las formas en que me hallo y que comparto contigo, como no!, Regalarnos con estas palabras que apuntan a lo Que Compartimos… ES.
    Gracias Bella, Feliz Renacer, como Siempre, Pleno.

    Responder
  2. Xevi Compte

    Hola María Luisa!

    Comparto tu experiencia después de la anestesia 🙂 Hace un mes mes realizaron una colonoscopia (preventiva, estoy bien) y me anestesiaron creo que durante media hora o una hora. Al salir de la anestesia en otra camilla, estaba como flotando, y con una alegria, felicidad y conciencia de “todo está bien” enormes…

    A veces intento argumentar esta experiencia… pero las palabras me parecen postizas… impostadas… Sé de la plenitud de ser, y revivo la experiencia en ocasiones… y en otras ocasiones me distraigo con la mente.

    Dedico mucho tiempo a la musicoterapia aplicada con niños con necesidades especiales, y ellos me regalan encuentros de comunión. La Música nos inunda y desaparecemos …

    Muchos versos, besos y un abrazo enorme! Xevi

    Responder
    1. nodual Autor de la entrada

      Gracias hermoso… me alegra tanto compartir esto contigo, es muy especial que estas cosas se entiendan, tan difícil cuando la otra persona no logra salir de sus esquemas. Abrazo, beso y verso…

      Responder

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