2 de Marzo 2014 – Permanente o temporal

Esencia

Permanente o temporal

Cada día he escrito sobre temas de interés espiritual, intentando a la vez aclarar conceptos que aplicamos cotidianamente con un significado que a veces se queda corto cuando los queremos usar para apuntar hacia aspectos más profundos. Por ejemplo en la literatura tradicional, tanto religiosa como filosófica o mística, el término conciencia es usado con frecuencia. En general la referencia apunta al conocimiento que se tiene de si mismo, del entorno y de las experiencias. También se menciona que una persona puede tener conciencia social, conciencia estrecha, conciencia amplia, conciencia moral, etc. Tales generalidades, no obstante, no explican la conciencia como el campo o continente infinito donde se da la experiencia de lo finito. Para mi particularmente Conciencia es Ser en movimiento que puede expresarse como un continente con multiplicidad de contenidos en ella. La Conciencia es permanente, sin embargo sus contenidos son temporales, surgen, se sostienen y desaparecen a la luz de la atención.

Seguiré con estas aclaraciones manteniendo el hilo que apunta hacia lo que es permanente y lo que no.  Muchas veces consideramos que solo somos una entidad independiente (mente-cuerpo-sentimientos) y por tanto nos damos el alimento que satisface el pensar-hacer-sentir, sin embargo en algún momento de pronto nos notamos a punto de desfallecer porque hemos descuidado el alimento espiritual, eso que nos conduce a la vivencia integral y profunda de ser, más allá de nuestra identidad . Es ahí cuando la vida nos exige, por medio de lo que llamo la ley del amor – y que muchos llaman karma (el hacer) – que pongamos remedio a esta situación, mas no existen técnicas, metodologías o prácticas que nos lleven a la integración total de lo esencial. La integración, si pudiera llamarse de ese modo, es siempre por comprensión directa e inmediata, no como resultado de un proceso; en cambio las técnicas, ejercicios, mantras,  etc., son propios de la identidad, o sea, son procesos del hacer que quedan dentro del funcionamiento mental. Lo mental, como proceso, no accede a lo esencial, que es permanente, porque se queda dando vueltas en lo impermanente.

Habiendo mencionado eso, otro término que es adecuado revisar es el de La Gracia, ya que se menciona que cuando no se puede llegar a lo esencial por medio del hacer, no queda más que esperar la Gracia.  Si hablamos de una expresión de la Gracia, es necesario aclarar que ella no es lo mismo que la felicidad que muchos confunden con algún estado especial de euforia. En el concepto que deriva de mi comprensión, la Gracia es el llamado de Si mismo, que está constantemente repicando, y para recibirla hay que estar dispuesto a ella. La Gracia se está manifestando permanentemente y solo es preciso detectarla con la disposición adecuada.

Así como la Gracia es una emanación permanente, de igual modo es la Felicidad en su sentido real. Conviene también investigar este término, ya que se supone que esta no se tiene y que por ello no puede ser permanente, puesto que no se detecta. Entonces aparece el imperioso deseo de la felicidad, lo cual crea sufrimiento, porque buscando felicidad en lo que es temporal no se halla la Felicidad permanente. Incluso podemos decir que la búsqueda de Felicidad tiene dentro de sí las semillas del sufrimiento. Se debe a que se expresa el sufrimiento como un producto del deseo de posesión o por poner nuestro énfasis vital en la obtención de placer, siendo la base de todo ello el sentido de carencia. Por eso bien podríamos plantear que si abandono el deseo de buscar placer como sucedáneo de felicidad, no germinará la semilla del sufrimiento, ya que por causa del apego al placer quedo expuesto al dolor que se siente cuando este no se consigue, y susceptible a los errores y a los frutos de esos errores que son expresiones de dolor. Aún así, sin la comprensión integradora de lo esencial de Ser, o Realización de Si mismo, el resultado de estas comprensiones parciales no puede ofrecer una liberación permanente del sufrimiento.

Hay muchas lecturas en las cuales los autores proponen la Realización de Si mismo, lo que confunde es no saber qué es lo que realmente proponen, entre otras cosas, porque los conceptos que se utilizan son muy variados de unas enseñanzas o doctrinas a otras y a la vez, dichos conceptos no coinciden en su uso con nuestra manera cotidiana de aprehenderlos.

Desde el punto de vista de lo Esencial nada es existente de forma independiente, todo es ilusorio en cuanto a objetos individuales. Dentro de tal ilusión se plantea que hay estados y niveles de comprensión, de ahí la imagen de la escalera en la que cada cual ocuparía un peldaño, todo ello ideas tremendamente confusas que no son explicadas claramente. La enseñanza tradicional, dentro de las doctrinas más serias, menciona que habría un estado, como proceso de asimilación o de comprensión, que va “desde el ego hasta el yo Soy” y otro más profundo “desde el Yo soy hasta lo Esencial indescriptible”.

Esto se puede tratar de aclarar de la siguiente manera. La Conciencia Yo Soy es la centralización de la Conciencia esencial como punto de manifestación. Se sabe que Soy y de inmediato me relaciono con la entidad “cuerpo-mente-sentimiento”, es decir, que la Conciencia esencial se reviste de identidad generando una personificación o ego. La mente, como una función de conciencia, es lo que produce esta ilusión de ser una entidad temporal separada de lo esencial. Al identificase con el cuerpo como manifestación de la mente se está completamente cautivado por la ilusión. En cambio, se sabe de Si mismo, o sea, Yo Soy, cuando no hay una identificación con la identidad sino que se comprende esta como expresión exclusivamente operativa o vehículo, y se sabe que no se está atrapado en la falsa identidad. Dicho de otro modo, cuando se detiene, o se observa sin juicio, la actividad mental, – y en este caso ya no puedo mencionar que es un estado – eso es puro Si mismo que sabe de la expresión de Sí Mismo más allá de todo concepto o definición.

La Realización de Si mismo es la comprensión que integra lo que Soy con la expresión manifestándose de mi mismo y el mundo. En tal integración se ve el mundo como es y no como se interpreta o  imagina,  el desapego asegura la acción justa, las aflicciones y satisfacciones vienen y se van y a veces pueden ser físicas,  emocionales o mentales, pero son siempre temporales;  se vive el mundo, intenso y pleno, no separado de Si mismo. Gracia, Felicidad, Comprensión, Liberación y Realización emanan naturalmente desde la esencia de Ser.  R.Malak

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