Explicando la No dualidad entre tintineo de copas

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Ayer estábamos en un matrimonio, y sentados en una mesa con otras 8 personas apenas conocidas para nosotros, en el calentamiento antes de la cena empezamos a introducirnos cuando nos preguntaron sobre qué hacíamos, de dónde éramos, en fin, algo de nuestra historia. Y no hubo más remedio que contar las cosas tal cual. Que yo soy venezolana, que conocí a Rodolfo (R.Malak) en internet por medio de unos grupos de estudio y vine a Chile porque decidimos realizar juntos un libro. Entonces nos preguntaron de qué se trata el libro. No dualidad, dijo él. Y comenzó explicando ante la cara de interrogación de los demás:

“No dualidad trata sobre la realidad absoluta y está relacionado con el ser. Para ahondar en esto comencemos revisando lo siguiente. Nos asomamos a ver el mundo a través de nuestras ideas, de nuestras emociones y de lo que hacemos. Pero sabemos que somos más que pensamientos, actos y emociones. Cuando quiero averiguar certeramente lo que en verdad soy tengo que partir por el principio de observación pura, es decir, observar lo que pienso, siento y percibo sin juzgar. Es el modo de saber que lo que soy es anterior a las ideas, emociones y sensaciones. Que estas se sostienen en que hay conciencia de ellas.”

De pronto me pareció que esto era demasiado tema para una cena en medio de cientos de personas que estaban en ese inmenso salón, unos por cercanía a los novios y otros muchos, seguramente, por puro compromiso. Mesoneros sirviendo copas de entrada, música saliendo por parlantes a metro y medio de nuestros oídos, unos en la mesa interesados en saber de nosotros y otros no, así que había conversaciones cruzadas y sin duda muchos pensamientos: un “los zapatos me aprietan” por aquí, un “quién será ese que está sentado en aquella mesa” por allá, “como se verá mi maquillaje”, “cuándo llegará la comida”, “no quiero encontrarme con fulano”, “qué linda estuvo la ceremonia”.  Aun así, me aventuré entonces a mencionar que este estudio es el mismo que ha realizado la tradición mística y espiritual desde hace más de 5 mil años y que es la base de todas la religiones serias, y que, además, está siendo coincidente con los descubrimientos de estos últimos años en el campo de la física cuántica. Entonces, la pareja que estaba en verdad interesada en la conversación, prestó más atención por pura resonancia. Resulta que su hijo es director de la cátedra de matemáticas de una reconocida universidad en Chile, y supongo que esto hizo más cercano para ellos el tema que comenzábamos a tratar. Pero realmente no era el lugar más adecuado para temas tan intensos, por las distracciones inevitables.

Esta mañana recordé ese trozo de nuestra conversación, que obviamente se desvió hacia asuntos más intrascendentes. Y me pregunté de qué manera poder explicar esto de modo que se haga más cercano, tangible y con sentido, en una situación similar. Pero me doy cuenta de que el concepto “no dualidad” apunta a un modo de investigación (llamado también auto-indagación) que tiene sentido llevarlo a cabo solo cuando has comenzado a dudar sobre lo que crees que eres, cuando te preguntas sobre el sentido de ser y de la vida, y no solo eso, sino que ya has notado la impermanencia de todos los estados del hacer, sentir o percibir y has notado también cómo los pensamientos, a su vez impermanentes, dibujan y desdibujan, sin más sostén que la creencia en ellos, todos los conceptos que tienes sobre lo que eres. Sólo de esta manera, notando desapegadamente la impermanencia de todo, te preguntas acerca de tu propia realidad, es decir, hasta dónde permaneces tú, y si acaso llegas a suponer que no eres permanente, te preguntas qué puede serlo. Permanente, o sea, verdadero en sentido absoluto.

La no dualidad, llegando al fondo de esta investigación, muestra que todo lo conocido está sostenido en el conocedor, que sin la presencia del que conoce, de esta conciencia, no hay cosas, sensaciones, ideas o sentimientos que puedan existir por si mismos. Esto se muestra de una forma completamente lúcida y no sostenida por alguna idea o concepto. Se revela. Y al hacerlo se muestra tu verdadera naturaleza como eterna e inmutable. Ante esta evidencia de pronto descubres que no hay separación real entre el conocedor y lo conocido, y que no hay más ser que el que yo soy. No hay dos. Y se demuestra que esta es la realidad que siempre ha sido así, nada que haya sido alcanzado como si fuera un estado de conciencia o una alteración en la percepción. Solamente se caen los velos del pensamiento que habían separado la realidad en dos: yo y lo demás.

Uno puede apuntar a esto, por supuesto, pero la mayoría de las personas están inmersas en construir su historia, como si el hacer fuera a determinar quién soy yo. Están sumergidas en sus ideas e ideologías, además de tener su visión cubierta por la malla de construcciones mentales y condicionamientos que se presentan con el paquete completo de la manifestación, del venir a ser, del nacimiento y su progresivo aprendizaje e interacción con el mundo. Así es como el apuntar a lo no dual no se capta por lo general, ya que muchas veces produce temor cuando se refiere a cuestionar la personalidad, la persona, el ego, el alma individual como nuestra verdadera identidad. Por eso entiendo que por muchísimos años la enseñanza de la no dualidad estuvo relegada a una modalidad de tipo secreto, sólo para los iniciados, o sea, para los verdaderamente interesados y capacitados para cuestionar e investigar. De ahí tantas ceremonias iniciáticas, prácticas preparativas para la mente, el cuerpo y la estabilidad emocional, buscando las condiciones favorables para la completa soltura de la malla del pensar. Pero hoy en día es inevitable el flujo de información y acceder a ella, y qué bueno me parece, solo que se presta también para tomarla de forma un tanto ligera y asumir la no dualidad como materia de conocimiento y erudición. También para que las prácticas, que originalmente se diseñaron para acomodar la mente, el cuerpo y la emocionalidad de forma que sean funcionales y no estorben, se tergiversen suponiendo que dichas prácticas son para “llegar a ser” y que la realización de la realidad depende de ellas, ya no como medios útiles para calmar el flujo de pensamientos y en muchos casos, incluso con suma lentitud, para llevar a una estabilidad psicológica, entendiendo que la cosa no para allí. Lo diré corto para no extender más: Se trata tan simplemente de ver ahora lo que siempre es y ha sido, la realidad absoluta. La no dualidad es un modo de conocimiento ontológico que apunta a ello.

Maria Luisa

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