El origen o desde atras de mis ojos


El otro día llegó a estas manos una cámara pequeñita, muy ligera, así que fascinada me fui a recoger un paseo bajo la forma de película. Iba en el auto con una amiga ascendiendo por las sinuosas calles de Valparaíso, capturando al fin lo que hacía tiempo deseaba: algunas bellas construcciones que originalmente estarían limpias, impecables y que ahora tienen el tinte del tiempo, la erosión, el smog, los terremotos, los incendios, quedando percudidas, patinadas y anticuadas. Una mezcla interesante de estilos que dejan traslucir los variados medios económicos con que se construyeron, la huella de una época. Y la ubicación en un entorno aún más interesante y hermoso, colinas por donde se traman vías por las que subimos, bastante escarpadas a veces, con la magnífica presencia del Pacífico al mirar atrás.
Desde atrás de mis orejas, desde atrás de mis ojos, desde atrás de mi cerebro veo todo y aparece como que hay cosas y que se hacen acciones. También hay la apariencia de que pienso cosas y que elijo pensamientos… como si fuera con una cámara filmando el devenir, lo que llamamos vida. Camarógrafo silencioso que no interfiere con lo captado, sino que va dirigiendo la mirada… como una linterna que enfoca cosas, una a una, en un cuarto oscuro.
Tratando de conocer el funcionamiento de mi nuevo juguete, noté que cada vez que apretaba el botón de grabar comenzaba una linealidad de imágenes que terminaba cuando algún atasco en el tráfico de vehículos me invitaba a cesar la grabación. De manera que inevitablemente fui obteniendo pequeñas filmaciones. Abre el obturador, cierra el obturador, y allí, atrapada, una pequeña historia, lo visto en ese lapso. Supuse que tendría que hacer una edición posterior para armar una película con cierta continuidad y sentido, eliminando lo indeseable.
Hay instantes en que las percepciones quedan a un lado… fuera, desaparecidas, como haber cerrado el obturador de la cámara, pero ni se piensa en eso…entonces, ya sea que se vea lo que luego recojo como mundo o que se vea un vacío absoluto de formas, colores o luces… incluso vacío de oscuridad… (vacío = ausencia) … se vea algo o no se vea… está claro que no hay algo y no hay alguien que vea algo… solo ver… un ver que Yo como Si mismo sostengo. Un ver que a través de un ciego también sucede, porque este ver es más allá de los sentidos. Un ver que es saber y no admite dudas, más que nada porque no hay pensamientos acerca de la duda (ni acerca de la certeza)… quizás ningún pensamiento, quizás pensamientos impersonales, pero la posibilidad de Ver siempre está ahí. La linterna está ahí, encendida o no.
El Ver que sostiene todo lo visto… aparte de lo visto no hay cosas ni sensaciones existentes, sino la única existencia que es… este Ver.
Ver y escuchar… escucho la luz, escucho la forma, escucho la idea.
Escuchar y sentir…. Siento la luz, siento la presencia y siento la ausencia.
El común denominador es el Si mismo y su percepción, llámese esta ver, sentir, escuchar, saber… el Si mismo y Conciencia, la permanencia de lo eterno, sin tiempo, no nato. El Si mismo más allá de la (supuesta) entidad, el cuerpo o la personalidad construida. Incluso más allá de la sensación misma, puesto que hasta las sensaciones son impermanentes.
La función mente opera como conciencia en movimiento que va delineando formas, espacio, tiempo, donde se le da un sentido a la existencia de la persona, cual un programa de edición de video, donde quedan descartados algunos eventos o percepciones incomprensibles y que no caben en todo el cuento con el que “quiero otorgarme” una identidad. Es como una selección de lo que se comprende, de lo que se acepta y que tenga relación con la identidad, la persona. Así se trama el sueño de la vida personal, con el actor principal siendo fiel al argumento proyectado, que, en el mejor de los casos,  se va editando de momento en momento.
Hay una constante impermanencia… y esta “constante” Es permanente. La impermanencia es permanente. La constante se refiere a lo que no puede ausentarse: la base, la esencia, también nombrados como la fuente o el origen, entendiendo que el agua no se separa de la fuente, sino que el chorro es una continuidad sin fragmentaciones. Y el origen no es algo de lo que se pueda desprender o separar una percepción. El origen sostiene las sensaciones, sostiene lo visto, lo escuchado, lo conocido, lo existente.
La estructura de la identidad, como una centralización de conciencia a través de la cual se filtra el Ver, está conformada por un cuerpo y una idiosincrasia. ¿Acaso la araña dirá: esta malla que he tejido es mía?
Los sueños no terminan, nada o todo, muy extraño. Soy todo y todo es mí mismo, no tengo forma ni nombre. ¿Qué es de la sal cuando se disuelve en el agua? Su forma cristalina, estructurada y cristalizada desaparece, como cuando algo toca la nada, se transforma en nada. Los sueños no terminan aunque esté en la vigilia y sigo mirando desde el fondo de los ojos.” R.Malak
Magnífico devenir (venir a ser), esta trama insondable, en que la mente no es más que la pretensión de apretujarlo, estructurándolo, como diciendo: es mío. Qué bello amor que en sí mismo se desenvuelve en y como toda persona, captando pequeños destellos de la inmensidad del Ser en movimiento, del Ser Conciencia… en Felicidad de lo Total derramándose por doquier.
María Luisa
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2 pensamientos en “El origen o desde atras de mis ojos

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