Caracas y despunta la conciencia del amanecer.

Caracas y despunta la conciencia del amanecer.

La inteligencia brilla por doquier. Nacemos (si es que alguien nace) plenos de brillantez. Como un sol que se ha metido en un recipiente y salen sus rayos iluminadores por rendijas como ojos, poros, oídos, boca… es la vida, la fuerza de poder iluminar algo.

La conciencia no se ha metido en un cuerpo. La conciencia sabe del cuerpo y sabe de lo que se percibe con el cuerpo, pero no está limitada por este. Es un saber que no implica describirlo… en la vivencia se sabe que el agua de mar es salada aunque no se mencione.

La inteligencia es de lo esencial… es innata… o sea, no nace, no se construye… es. En este instante, siendo consciente del paisaje citadino, viendo que ahí parece estar todo ese mundo… tan armado, consistente, topografía que sostiene construcciones, espacios de relación y albergue, me pregunto: ¿Cómo sabe el espacio llenarse de objetos que se sostienen ahí? ¿Qué poder permite que cada cosa esté en su lugar? ¿Por qué los astros no se precipitan unos contra otros? Al menos por ahora la Tierra no está siendo colisionada por meteoritos, y mientras exista este espacio de reposo, se da la oportunidad de que la conciencia se asome y conozca el sonido de los pájaros al amanecer.

Amaneció para mi mirada muy temprano, fuera de lo normal. Un madrugón mágico en que la vigilia se atrevió a despuntar antes que el sol, para descubrir que la ciudad ya entra en su cauce, a pesar de ser un día festivo. Me siento en el balcón a las 5 y está la noche aún cerrada. No tengo los lentes puestos, así que veo resplandores indefinidos que sé que son luces de calles, de casas y de autos. Entonces la atención está muy alerta y a falta de ojos el oído se agudiza… y escucho… no tan lejos… sonidos secos y en seguidilla…¡¿una ametralladora?! Y siguen varios ¿disparos?. De todas formas los pajaritos siguen ajenos al ajetreo del ego que se cubre, se protege y ataca. Desde este balcón se divisa Caracas, hacia el este, y de acuerdo a su topografía de valles y montes, como una densa ciudad donde se superponen planos de espesor vital… barriadas, llenas de ranchos que a duras penas soportan las inclemencias del clima y de los malandros, al fondo, plagadas de dificultades para sobrevivir. Por otro lado urbanizaciones donde las casas bailan a sus anchas en terrenos con bellos jardines, otras áreas donde edificios se apiñan como colmenas… una variedad intensa y entremezclada de modos de vida y posibilidades. En relativamente poco espacio, como un balde de conciencia contenida, llena de semillas recogidas del infinito.

El pozo de la sabiduría… jnana. ¿Cómo es que se recoge la comprensión? Tantas explicaciones se han dado y seguimos tratando de elaborar. Elaboración de explicaciones, como quien trata de describir el efecto de unas gotas de mar salado en la lengua. Me hallo sin las palabras adecuadas para deslindar la comprensión inmencionable.

Doctrinas… ciertamente que se produce este asunto llamado arrogancia… en verdad que Adán se llenó de orgullo al ser capaz de nombrar las criaturas del edén. Dogmas… ¿por qué necesitamos las ideas como auxilio para dar sentido a la vida? No es una crítica lo que siento… es asombro.

Respirar… magnífica ilusión que infla el cuerpo como si este fuera mi ser. Y hay esa tendencia a quedar atrapada en eso… identificada con este torso rodeado de extremidades y una cabeza que jamás he podido ver como no sea a través de un espejo. Increíble. ¿ Es esto lo que soy? Este cuerpo. No… pero, ¿puedo decir que no soy esto? En verdad que es una sabiduría silenciosa, esta que mira un día que despunta, anaranjado, bello, y también gris, porque seguramente más tarde lloverá, torrencialmente, como sucede en el trópico… un saber indescriptible que escucha dulces cantos de pájaros, que en los arbustos y árboles cercanos parecen cómodos y protegidos, y amenazadores sonidos un poco más allá… al unísono. Peligros o seguridad, no lo sé… pero desde aquí todo es pleno y antes de que aparezcan los juicios éticos, diría que solo es como tiene que ser. Maria Luisa. (12-10-10)

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3 pensamientos en “Caracas y despunta la conciencia del amanecer.

  1. Delia

    Cuando el asombro ocupa el lugar de la crítica la sabiduría asoma y asombra, tal como sucede en este bello post que nos estás ofreciendo, gracias María Luisa.
    Un abrazo.

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