El lenguaje en el arte de tomar conciencia de la luz.

Me siento muy bien en el cómodo recinto del silencio. En este lugar aparecen inevitablemente una serie de discursos, del mismo modo que si estuviera en una sala de cine, silenciosamente observando la película.
Amanezco, y como es costumbre abro el Internet y miro lo que me va llegando. Mientras que a la vez leo aciertos y desaciertos conceptuales acerca de las enseñanzas espirituales, en el trasfondo hay dos pantallas superpuestas de comprensión. La más aparente y sonora es una de concepciones y explicaciones que se van mostrando, contrastando todo lo leído, aceptando o rechazando expresiones. Son las funciones de inteligencia que comparan, asumen, reciben y se explican, en palabras, en conceptos, en imágenes, en símiles. Y la menos aparente, con suma sutileza está de fondo, permanentemente sosteniendo todo y sin juzgar absolutamente nada. Esta última es el cómodo espacio de silenciosa paz, estancia de lo sagrado y sublime, que eternamente es pura luz de comprensión infinitamente inteligente. Amabas pantallas se refieren a la conciencia. La primera es la conciencia expresándose en su movimiento como la función mental y la segunda es la conciencia como esencia, en su aspecto inmutable.
Observo toda esta complejidad expresiva de mi misma/o. En pacífica contemplación reconozco su despliegue, que me informa. Al mismo tiempo percibo el cuerpo, y noto que cuando en la pantalla del discurso y del discernimiento suceden trabas o contradicciones, este choque gatilla apretujones musculares y percibo la tensión. Es porque estoy prestando atención al significado de las palabras, y para ello está la memoria que ha acumulado definiciones, como un inmenso diccionario propio elaborado durante toda una vida. Si algo no encaja, el cuerpo me lo avisa.
Estaba leyendo un muy específico texto que muestra la importancia que las palabras usadas puedan tener. Es de Michael James y el texto completo se encuentra —> aquí.
“…en algunos libros encontramos ocasionalmente declaraciones atribuidas a Sri Ramana que están redactadas de tal modo que podrían hacer que parezca como si a veces él aconsejara a las gentes practicar la auto-investigación haciéndose a sí mismos preguntas tales como «¿quién soy yo?». Para comprender por qué tal redacción potencialmente confundidora aparece en algunos de los libros en los que las enseñanzas orales de Sri Ramana han sido registradas, tenemos que considerar varios hechos…
…siempre que a Sri Ramana se le hacía alguna pregunta concerniente a filosofía o práctica espiritual, él usualmente respondía en tamil, u ocasionalmente en telugu o malayalam…
…Si lo que él decía en tamil era traducido notoriamente mal, ocasionalmente corregía la traducción…
El verbo tamil que se usa más comúnmente en situaciones en las que usaríamos los verbos «preguntar» o «cuestionar» en inglés es kettal. Además de significar preguntar, cuestionar o indagar, kettal también significa oír, escuchar a, investigar, aprender o llegar a conocer, de modo que si este fuera el verbo que Sri Ramana usó en cualquiera de las ocasiones en las que los libros ingleses le han registrado diciendo «pregúntese a usted mismo “¿quién soy yo?”» o «cuestiónese a usted mismo “¿quién soy yo?”», el significado interno que él implicaba con estas palabras habría sido «indague “¿quién soy yo?”», «investigue “¿quién soy yo?”» o «encuentre “¿quién soy yo?”».” (fin de la cita)
Pasando del tema de la importancia de las palabras, a la importancia mucho más significativa de aprehender o captar lo que las palabras señalan, tal como lo manifiesta toda esa explicación de M. James, podemos ver el énfasis constante que se hace a poder apreciar, tomar nota o tomar conciencia, de la luz que sostiene todas las posibilidades del conocer… la luz del conocimiento, y en última instancia, lo que es lo mismo: el eterno conocedor. Es reconocer que siempre estamos en el recinto del silencio, observando la película, pero la película nos absorbe de tal modo que pasamos por alto lo esencial de lo inmutable que siempre está ahí, o que siempre es, como uno mismo.
Hay modos de modos para señalar lo esencial, y la enseñanza hablada, la que usa palabras, es apenas una de ellas. Las palabras precisas son importantes, pero mucho más importante en este asunto es tomar conciencia de la luz que observa. Esto es un arte. 
Maria Luisa

“Al preguntar a la mente que controla todo, que dice qué y cómo hacer y perturba, que da explicaciones y divide, la que se cierra a sí misma en conceptos y definiciones, que inventa una senda, un modo con habilidad para moverse en lo cotidiano, quedas expuesto a la confusión y al error. En cambio si resides en el estado natural la mente se silencia y queda en evidencia la realidad más allá de los extremos.” R.Malak.

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2 pensamientos en “El lenguaje en el arte de tomar conciencia de la luz.

  1. Anonymous

    Cito: Mr. Subba Rao: Cuando preguntamos “¿quién soy yo?” ¿qué es ese “yo”?

    Maharshi: Es el ego, pero también es el que hace esa pregunta, porque el Ser (Atman) no hace preguntas ni practica vichara. El que hace preguntas es el ego. Como resultado de esa pregunta el ego comprende su inexistencia y descubre que lo único que existe es el Ser (Atman).

    Sri Ramana Maharshi.
    Namaste.

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