A siete dias del terremoto, dos modos complementarios. Por R.Malak y M. Luisa

(Foto de Firman Hananda Boedihardjo)

 

Maria Luisa dice: 
Fenómenos naturales, conciencia esencial en pleno despliegue, con toda la fuerza de su energética expresión, demostrando el continuo y constante cambio, movimiento, transformación, libre de toda estructura, pasando por encima de cualquier necesidad mental humana de poner orden y control sobre los acontecimientos y de buscar seguridad apresando lo que no puede ser atrapado, como agua que se escurre entre los dedos… manifiesto e in-manifiesto no son dos realmente, mas que dos aspectos de la misma realidad, la luz de conciencia es a su vez la luz como río de Vida… y así como temblaba la tierra temblaba todo este cuerpo, siendo uno… una sola e-moción presenciada, a la que luego la mente le pone el nombre de miedo.
Poco a poco se deja ver la calma profunda y verdadera, que siempre está como trasfondo de todos los movimientos que van y vienen.
A siete días del terremoto.
Hoy es 5 de Marzo de 2010 en Santiago de Chile. Parece que finalmente toda mi eseidad encontró descanso tras una buena noche de sueño en mi propia cama. Aunque debo reconocer que el sofá de mi amiga L, estrechito y todo, no me deja dolor de espalda por las mañanas. Doy gracias por tantas cosas…
Fue el susto más grande que haya experimentado en estos 50 años de vida. En este país los temblores están a la orden del día, y después de dos años instalada aquí, con algunos viajes intermedios a mi querida Caracas, ya me estaba acostumbrando a los cortos y suaves temblores ocasionales y periódicos. Tanto así estaba acostumbrándome, que la madrugada del día 27 de febrero, cuando mi cama comenzó a moverse, me dije, qué bien, disfrutemos esto. ¡Pero qué va! La cosa no tenía aspecto de querer pararse. Todo comenzó a sonar, todo se movía… ¡todo! Qué intenso. En verdad no recuerdo qué fue lo primero que hice, si fue buscar unos zapatos, ponerme algo de ropa o solo ver dónde me podía sostener parada. El caso es que pasaban los segundos… y los minutos, y me veía agarrada de una pared que separa los dos ambientes de mi pequeño departamento, pidiendo que esta situación horrible parara. ¡Para ya! ¡Para ya! Casi dos minutos, y las cosas caían al suelo, sonaba a vidrios rotos, se fue la luz, en todos lados, y creo que cerré los ojos. Parecía interminable… pero todo pasa.
Ya van seis días desde entonces, en que los temblores del susto remanente de mi cuerpo se han mezclado con los 200 y tantos remezones que han sucedido. Y he aprendido varias cosas. Muchas.
Antes de seguir con este impulso de compartir con ustedes mi experiencia, no quiero dejar de expresar el agradecimiento porque, a pesar de todo lo terrible que ha sido para varias regiones de este país, la situación se haya dado a las 3 y media de la madrugada, en que todos (o casi todos, porque doy fe que en la plaza donde se encuentra mi edificio había unos habituales borrachines, con la misma juerga de siempre) estaban durmiendo en su cama. La cuestión de la hora es tan importante, ¡tanto! Un solo ejemplo bastaría para mostrarlo. La oficina de mi amiga L. se vino abajo a los 45 segundos de comenzar el sismo. Estaba vacía (de personas). Ni pensar qué podría haber pasado si esto hubiera sucedido con 12 horas de diferencia, por ejemplo, 3 de la tarde, plena faena laboral. Uf. Así que gracias, gracias, gracias. Y no sólo por L, sino por tantos otros, por todos, en fábricas que se incendiaron, puentes que se cayeron, un metro subterráneo que hubiera sucumbido ante el terror de los miles que suelen transitar en él. Así que el movimiento nos agarró en pleno momento de descanso, limpios, en su mayoría, de las usuales inquietudes de la vigilia.
Tengo algunas reflexiones que no puedo evitar desplegar. La comprensión de algunos asuntos sobre mi existencia (temporal, espacial, como entidad, como persona) y sobre su relatividad respecto a lo absoluto de Ser, sucede cuando los juicios no están presentes y se ve claro que ya nada más hay que comprender, todo está completo y siempre lo ha estado. Sucede cuando la atención no es arrastrada por los urgentes requerimientos de supervivencia, que absorben toda la atención del instante, donde los procesos racionales que emulan la comprensión no entran en funcionamiento. Simplemente no pueden. O sea, está claro que hay instantes de apremio y de instinto en que las ideas quedan suspendidas o quizás se suceden tan rápidas que parece que no hay opción de asimilarlas. La racionalidad queda totalmente perpleja. Y la emoción recorre todo el cuerpo, como si este fuera la tierra misma temblando. Ocurre un terremoto en la eseidad. A la fuerza, cuerpo, mente y mundo son una sola corriente de conciencia desplegando toda la fuerza energética auto-contenida. Emoción es movimiento, viene de “emovere”.
Sin embargo la vida sigue, las vivencias no se paran y la mente sigue haciendo conjeturas acerca de cada evento experimentado, sacando nuevas conclusiones. Y es que así es la mente, una función que saca conclusiones. Sabiendo que todo ya está completo en el Si mismo, esto solo se reconoce, se vive, se siente y se sabe, cuando la mente no está actuando con su tendencia a la separación y clasificación de cada cosa, empezando por mi propio ser como entidad separada de algún lejano Dios sobre-poderoso, del mundo y de todos los seres. Sucede la realización de paz, serenidad y belleza real, cuando la mente no está vuelta hacia fuera, hacia los fenómenos como algo separado de uno mismo. Y queda claro, una vez más, que el sentido de vida no se puede sustentar por mucho tiempo en las situaciones inevitablemente inestables, porque ninguna estructura dura para siempre. Al surgir la desazón existencial, doy testimonio, a todo el que quiera escuchar, de que es posible darse cuenta y realizar en esta vida, la realidad de lo que somos, lo verdaderamente estable, infinito, perpetuo del Si mismo iluminador y sostenedor de todo cuanto viene a existir.  Y solo ahí es real la paz, la felicidad y la armonía de la esencia natural e intrínseca que es el fondo profundo de cada uno. Así, sigamos viviendo, brindando apoyo, luz, claridad, compañía y amor, sin dueño de todo ello. Gracias, gracias, gracias. Maria Luisa

R.Malak dice:
Movimientos sísmicos en Chile, vivimos unas experiencias impresionantes. Nosotros, los de este país, hemos aprendido a enfrentarnos a las adversidades de la naturaleza, intentando comportarnos de modo que las construcciones estén de acuerdo a los requerimientos de la zona. Aún así la violencia del sismo afectó a muchos edificios, cosa que Uds. han visto en los noticiarios. Queda ahora reconstruir lo que el terremoto y el maremoto han destruido, seguir manejando la crisis con la atención en lo fundamental, recuperar la normalidad, restablecer el abastecimiento de los servicios básicos y la red de comunicaciones. Otro aspecto que se tendrá que considerar es el efecto post traumático que provoca en las personas, como: pesadillas, insomnio, ansiedad y otras secuelas. Puede haber depresión en toda su gama de efectos, alteraciones del comportamiento, etc. Aparece claramente el sin sentido en la vida, produciendo un efecto de incertidumbre. Son pérdidas relevantes en términos de identidad, y se requiere reconstruir las referencias para recuperar esa cualidad, sobre todo cuando la vida ha estado sustentada preferentemente en el mundo exterior, en las cosas.

Las preguntas obvias que se presentan a los que intentamos mostrar lo esencial son variadas y múltiples, como ejemplo, la más simple y de gran complejidad es:
Si Dios es perfecto, ¿por qué ocurren estas catástrofes?
La respuesta de los maestros tradicionales apunta a que nosotros suponemos que estamos separados del mundo y de los demás,  y son esas acciones de comprensión equivocada las que provocan sufrimiento.
La mente, como función de la conciencia, en su actuar, está diseñada para moverse en la dualidad, construyendo la ilusión de la separatividad, y luego interpreta muy a pesar nuestro, para luego recoger las consecuencias equivocadas de estas invenciones ilusorias. El sufrimiento es un producto y una consecuencia de la mente discriminadora; cuando la mente vuelve a la fuente de donde procede, se evidencia que no hay sufrimiento, todo es comprendido.
La mente constantemente está comparando y dimensionando, su trabajo es verificar lo adecuado y diferenciar de lo incorrecto, por tanto, presiona de distintos modos para que el cuerpo se mueva y tome decisiones. La mente, en su trabajo inmediato, juzga, comenta y evalúa cada situación a una velocidad increíble, se mueve hacia el pasado recogiendo experiencias anteriores o hacia el futuro dimensionando posibles consecuencias y logra que veamos el presente, no de modo real, solo con los hechos tal cual como están sucediendo, sino como un presente condicionado, ya estructurado por las ventanas mente, cuerpo, emoción.
La realización del Si mismo muestra la prisión de la mente y permite vivenciar la realidad sin las interferencias que condicionan, siendo el que observa sin juicio las situaciones, tomando las decisiones en el momento que vayan ocurriendo, y no hay un tú o un yo atravesando las experiencias. Ellas, las experiencias, ocurren en forma espontánea, existiendo por si solas en la conciencia. Las situaciones pasan y seguirán pasando, esto no es una enseñanza para que sea practicada. La conciencia no se puede mirar desde la mente, sino al revés, es la conciencia la que mira a través de la mente. Todas las prácticas y los procesos son asuntos de la mente, todos los sadhanas y ejercicios son cosas de la mente. Todo lo que ocurre a la mente es porque se ha centralizado la conciencia. La mente se muestra impermanente y afecta a sufrimiento y dolor, con conflictos desde la alegría hasta la armonía inestable.  La mente, que consiste en un grupo de ideas, un paquete de pensamientos estructurados por el ego controlador, define y se viste de cuerpo como una unidad biológica con un cúmulo de energía que se despliega como conciencia emotiva. Nada de eso es lo Real. El mundo, Dios y el individuo que se ve afectado por las circunstancias que ocurren y que seguirán ocurriendo, son todas creaciones de la mente. Por tanto lo que haya que hacer se hará, las acciones serán beneficiosas mientras  no exista la propiedad de estar haciendo esas mismas acciones. Al realizar lo Esencial, esto es lo único que se requiere y lo demás ocurre sin obstrucciones. R.Malak
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2 pensamientos en “A siete dias del terremoto, dos modos complementarios. Por R.Malak y M. Luisa

  1. Delia

    A M. Luisa y a R. Malak:
    gracias, gracias por llegar hasta nosotros en estos momentos tan intensos para ustedes, por comunicarnos sus experiencias y reflexiones…nada de lo que se pueda decir o pensar acerca del sentido de la vida puede compararse con lo que se descubre en presencia de los hechos que esa misma vida nos pone día a día en el camino.
    Un abrazo para ambos.

    Responder
  2. MARIA LUISA

    Gracias Delia por tu delicado y apreciable comentario
    Intentamos… salir de lo conceptual.. y mostrar que somos más que racionalidad…y que vean a través de nuestros ojos.
    Un abrazo de ambos para ti.

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