Rezar – Orar

Rezar
La realidad de lo divino absoluto siempre está ahí. Cuando nos movemos entre los vericuetos de la mente y las emociones parece que estamos distantes de lo divino*. No importa cuánto esfuerzo hagamos, la comprensión parece esfumarse. Así es como alguien me decía ayer que sentía una enorme distancia entre lo que yo le decía y lo que él podía ver.
Mientras estamos viviendo esta vida, es imposible escaparse de los sentimientos, nadie deviene una máquina. Ya sea que el sentir se derive de nuestras ideas previas, ideales, expectativas, nuestras impresiones en la memoria, conformismo o rebeldía, o venga de reacciones involuntarias desde el propio mecanismo hormonal.
La calidez de lo divino, su amor incondicional, su impersonal y acogedora beneficencia siempre está disponible, si lo pedimos. ¿Por qué hay que pedirlo? Porque nos pone en la disposición adecuada, entona la mente y permite que fluya la inteligencia esencial que ilumina y baña de relax a nuestro organismo. Y nuestras ideas quedan en “stand bye”, entre las miles de posibles ideas que están contenidas en la conciencia, sin pescarlas.
La vida pasa entre dos riberas de lo placentero y agradable o lo desagradable y doloroso. No hay remedio para esto. Los picos de la emoción se mueven en función de cuán arraigadas están nuestras expectativas.
Moverse en la comprensión permite entonarse en la conciencia luminosa que cuida, otorga, limpia y ayuda. Sin que necesariamente las circunstancias se modifiquen a favor o en contra de nuestros deseos personales, todo lo que pase, todas las experiencias que vivimos, son acogidas, aceptadas imparcialmente y sin lucha, ante la luz de comprensión que viene de lo esencial de nosotros mismos.
En este entonamiento, se puede decir que estamos siendo uno con lo esencial, no diferentes de Ello. Esto no significa que la persona se vuelva conformista, sino que las cosas suceden bañadas en luz que las comprende.
Algunas situaciones o pensamientos disparan una cadena de sensaciones emocionales que pueden llegar a atormentarnos de tal modo que sentimos distancia entre mi ser y lo divino. Recordando al instante que en algún momento ha habido fusión consciente con lo divino, sin que hablemos de fe, más bien de certeza, en este “re-cordar”, lo cordial o corazón, centro, punto esencial, se vuelve prioridad de atención, y en ese instante, se produce la inmediata unión. Cierto que nunca hubo división o separación, aparte de alguna sensación o creencia, pero estas, las sensaciones y creencias, tienen el poder de confundir, y esto es a lo que se le llama Maya o ilusión. Estando imbuidos de Maya, no hay ninguna voluntad que pueda sacarnos de allí, aparte de solicitar, pedir, rezar. Es a esto a lo que se le llama rezo… pedir auxilio, para que la ilusoria separación se diluya como una bendición, siempre en mi, siempre en la Conciencia, valga recalcar. Pedir, solicitar auxilio, es ponerse a disposición, para que lo divino de mi se muestre y me abrace amorosamente, evidenciando el gozo implícito en el Ser, que es plena luminosidad consciente, acogedora, sublime y sanadora.
Maria Luisa
09-12-09
(*En esta exposición me refiero a lo divino como palabra que resume lo real absoluto, lo no dual, lo verdadero del si mismo.)

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8 pensamientos en “Rezar – Orar

  1. Sankara

    Hola María Luisa.

    “La vida pasa entre dos riberas de lo placentero y agradable o lo desagradable y doloroso”

    Sabia reflexión, Gracias.
    Namasté.

    Responder
  2. AdA...

    Primoroso artículo, MªLuisa…
    Nunca debiéramos olvidar lo que nos recuerdas, que hay un banco de amor y consuelo, siempre abierto, que no presta, sino que regala sin interés ni merma. Que no tiene puertas ni ventanas, que la puerta que, a veces, percibimos cerrada y nos separa es la propia… y solo hay que abrirla o abrirse (pedir o estar predispuesto a recibir) para sentir su plenitud colmándote.

    ¡Qué triste que estemos tan predispuestos a olvidar… a hundirnos en el abatimiento de la incomprensión o no aceptación, a apagarnos teniendo tan a mano el conmutador que puede iluminar nuestras sombras caprichosas! ¡qué ciego cerraría los ojos si pudiera abrirlos y ver?! Seguramente, más de uno o dos de nosotros jeje… Pido:
    “Que lo divino nos bendiga con la apertura y la memoria, a/de, ello”

    Besos…

    “Moverse en la comprensión permite entonarse en la conciencia luminosa que cuida, otorga, limpia y ayuda. Sin que necesariamente las circunstancias se modifiquen a favor o en contra de nuestros deseos personales,…”

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  3. MARIA LUISA

    Qué bello Ada y qué hermoso es sentir que el compartir sucede como un aire de doble sentido… me das… te doy… me vuelves a dar.. te vuelvo a dar… me encanta saberte allí, leyendo, recibiendo, escribiendo y dando. Y lo mismo digo de todos aquellos que están en lo mismo. Aprovecho a saludarlos y a todos dar un enorme abrazo.

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