De lo dual a lo real y viceversa – From duality to reality and vice versa (R.Malak)



De lo dual a lo real y viceversa (20 oct.2009)
Cuando hablamos de nosotros usamos el pronombre personal “yo”, tanto cuando nos referimos al cuerpo como a la mente, decimos por ejemplo: yo tengo sed, yo camino, yo estoy enojado, yo deseo tal cosa. La mente aparece como la función de la conciencia, ella está diseñada para procesar lo dual, sin embargo ella no puede comprender lo no-dual, a lo más, puede acceder a reconocer la unidad de la diversidad y la multiplicidad. La razón es que su funcionamiento está para procesar las cosas por comparación. Suponemos ser los ejecutores de las actividades, cuando somos solamente los presenciadores de ellas. En el mundo fenoménico estamos de frente al materialismo que impregna todo, incluidos los pensamientos más escondidos. De ese modo todo parece estar carente de sentido, no se evidencia en la mayoría un principio regulador o algo verdadero que oriente a las personas muestre lo permanente.
Si ocasionalmente intentamos observar la mente, nos damos cuenta que ella solo puede revisar los pensamientos y construir espacios virtuales ideológicos. Por otro lado, con el cuerpo se puede accionar y cambiar el medio ambiente, a la vez que se detecta que tanto cambia nuestro cuerpo como nuestro entorno. Esa impermanencia puede ser certificada y detectada por uno como presenciador, como conocedor, sin embargo, de lo que no nos damos cuenta es que siempre estamos allí observado todo lo que es cambiante. Ese “yo soy”, esa naturaleza real, cuando se detecta, sobreviene con una sensación de amor que embarga todo el instrumento, es la felicidad del si mismo, que no pertenece ni a la racionalidad ni a los estados temporales del funcionamiento del cuerpo. Por ejemplo, podemos cerrar los ojos y contemplar lo que sucede en el interior. Podemos ver cómo los pensamientos van y vienen. Podemos observar cómo se unen unos a los otros, formando trenes de datos, estructuras fijas y aparentemente coherentes, de ese modo se interpreta lo cotidiano de manera condicionada por la educación, la cultura y el medio ambiente. Podemos observar de igual manera cómo nuevos pensamientos irrumpen en la pantalla, uniéndose y reuniéndose de formas diversas.
La información, sin importar de dónde proceda, a la luz del intelecto esencial es no dual, sin embargo, cuando es recibida por medio del filtro de la mente, ella es procesada de modo dual, presentando diferencias de valor. El universo, aunque sea una inmensa e ilimitada fuente y receptáculo dentro de la conciencia, siempre recoge lo que es estructurado por la mente. Cuando se está observando los pensamientos, allí, de forma tranquila, atentos, se evidencia el movimiento de la mente. Se puede considerar, por ejemplo, el pensamiento: “estoy observando los pensamientos”, aunque esa observación también es un pensamiento. De igual modo, la observación te hace certificar una multitud de pensamientos, en esa ocasión hay que mirarlos tranquilamente, y atentos, ver cómo recogemos los pensamientos, a lo que le llamamos: “estoy pensando”. En la observación de pronto nos encontramos frente al vacío. Allí, si descartamos el movimiento de los pensamientos, quedan en evidencia dos cosas: por un lado la multitud de pensamientos que atrapan la atención, y por el otro un vacío que tiene la cualidad de provocar una sensación de inestabilidad de la mente. En ese momento es cuando detectamos qué es lo que somos, y en ningún caso somos ni la ausencia de los pensamientos, ni el movimiento de la mente con los pensamientos. Ellos, los pensamientos, están o no están, y yo estoy en observación sin juicio. R.Malak
From duality to reality and vice versa (Oct 20, 2009)
When we speak about ourselves, we use the personal pronoun “I” when referring either to body or to mind; we say for instance: I’m thirsty, I walk, I’m angry, I want that. Mind appears as the function of consciousness, it is designed to process duality, yet it can not understand the non-dual, at most, it can recognize the unit of diversity and multiplicity. The reason stands in that its operation consists in processing things by comparison. We assume to be the executors of activities, when we only are the witnesses of them. In the phenomenal world we are facing the materialism that permeates everything, including the most hidden thoughts. Thus everything seems to be meaningless, it is not evident for most people a regulatory principle or something real which can give guidance and show that which is permanent.
If we occasionally try to observe the mind, we realize that it can only review the thoughts and build ideological virtual spaces. On the other hand, with the body, the environment can be operated and changed, and at the same time we can detect changes in both our bodies and the environment. This impermanence can be noticed and certified by oneself as presence, as a connoisseur, however, we do not realize that we are always there observing all that is changing. That “I am”, the real nature, when recognized, a feeling of love that has engulfed the entire instrument overcomes, it is the happiness of the self, which belongs neither to rationality nor to temporary states of the body functions. For example, we may close our eyes and see what happens inside. We can see how thoughts come and go. We can see how they bind each other, forming trains of data, fixed and apparently coherent structures, thus interpreting the everyday manner determined by education, culture and environment. We likewise can observe how new thoughts burst onto the screen, joining and meeting in various ways.
The information, no matter where it comes from, in the light of essential intellect is non dual, however, when it is received through the filter of the mind, it is processed in the dual-mode, showing differences in value. The universe, though a vast and limitless source and receptacle within consciousness, always reflects what is structured by the mind. When one is observing the thoughts, there, in quietness, attentive, the movement of the mind becomes evident.
One can consider, for example, the thought: “I am watching the thoughts”, although this observation is also a thought. Similarly, the remark makes you certify a multitude of thoughts, at this time look at them quietly and watch, see how we collect thoughts, what we call: “I’m thinking.” In observation we suddenly find ourselves facing a void. There, if we pretend to discard the movement of thoughts, two things are evident: on one hand the many thoughts that catch our attention, and on the other, a void that has the quality to cause a sensation of instability of mind. It is then when we find out what we are, and under no circumstances are we the absence of thoughts nor the movement of the mind with thoughts. They, the thoughts, are or are not, and I am in observation without trial. R.Malak
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