Comprender la Realidad

“Todo lo que digo será a la vez verdadero y falso, las palabras no llegan más allá de la mente. Los objetos en el mundo son muchos, pero el ojo que los ve es solo uno. El universo está en constante movimiento, proyectando y disolviendo innumerables formas y en la consciencia aparece todo reflejo.” R.Malak

Comprender la Realidad aparece como una urgencia en un momento determinado de la vida. Cuando se nos derrumba la torre de espectativas, cuando se nos cae el cuerpo estructural de vida o cuando simplemente todo empieza a carecer de sentido. Por eso es necesario comprender cómo se formó esta edificación, estas ideas de ser y esta esclavitud conceptual que nos amarra al acontecer.

Desde niños comenzamos a estructurar un modo de ser y comportarnos. La sociedad nos obliga a ello. Socializar, relacionarse, interactuar, es algo que sucede a todo ser vivo, plantas, animales, hombres, hasta las células interactúan. El caracter nace con el organismo y en el proceso de la socialización se forma la personalidad. Un ser puro y desprovisto de defensas aparece en este mundo, y necesita armar su coraza, su máscara, su traje para relacionarse. Aunque nace puro, y eso significa feliz, se ve obligado a armar un ego. Se nace en felicidad, en un medio agresivo y competitivo, donde lo mejor que puede suceder es tener unos padres amorosos y cuidadosos, que con inteligencia sepan mantener viva la llama de la alegría innata. Dependiendo del lugar geográfico, de la cultura del momento, del medio social y económico, incluso de las modas, el modo de comportamiento se va perfilando. Un ser puro se viste de ego, cargado de moral, costumbres, códigos de conducta, y una larga lista de deber ser. Deberás ser …. Y la columna de exigencias se extiende…deberás ser así para ser feliz en la vida… y ya éramos felices, libres de estas obligaciones. La sociedad ordena las modalidades esperadas y está muy bien, solo que nos lo tomamos muy a pecho, y las ideas que nos separan como entidad o como grupo familiar o social del resto de las personas, se vuelven imperativamente importantes, nos creemos el cuento por completo, nos empapamos de ello, y el traje empieza a convertirse en un cuero que, llegado un momento, parece que nunca nos deja. Así, nos vemos en constante enfrentamiento contra aquellos que presentan opciones de vida distintas a las nuestras, y nos estresamos en una lucha por sostener nuestros ideales, que es desgastadora y nos llena de sufrimiento.

Cuando nos creemos la premisa de que en algún momento del futuro lograremos ser felices en base a los logros y el éxito que obtengamos, estamos formando la más dura de las corazas, un traje de fuerza hecho de sombras, que se vuelve aparentemente real y muy importante. Es preciso comprender esto. No se puede ver la realidad si esto que menciono se pasa por alto.

La conciencia se asoma a la vida por los ojos de un nuevo organismo, una criatura que con inocencia total comienza a observar movimiento, no sólo visual o sensitivo, sino biológico, sicológico y posteriormente racional. El Ser se asoma a la existencia por medio de tres ventanas: el cuerpo, las emociones y la mente. Esto sucede en el nacimiento. Por tanto ahora nos corresponde comprender qué es el nacimiento, si bien solo poseemos el instante presente para revisar estas ideas, sólo ahora existe, así que es cuestionable el momento en que yo nací. Solo poseemos este momento porque nunca ha habido otro que este. El pasado siempre ha sido un cúmulo de memorias, nada más que eso. El futuro, un conjunto de espectativas, fantasías y proyecciones. Solo el presente existe y lo demás es imaginación. Existe el presente pues somos conscientes de él. Así que nos preguntamos qué hay de cierto en esa idea de que yo nací. ¿Cuándo? ¿Qué nace?

Cierro los ojos, me quedo profundamente tranquila, se silencia el torbellino mental, y todas las ideas desaparecen, junto con mi historia, mis deseos y hasta toda percepción de mi cuerpo. Por supuesto desaparece el mundo. He quedado conmigo misma, sólo yo soy. Nada más que yo misma existe y de nada hay conciencia más que de esto, esta sublime conciencia de si. Se autosostiene con una evidencia arrasadora. Conciencia de si misma. Paz perfecta, y quizás un poema podría intentar describir esta ausencia de estructuras y de contenidos, este vacío pleno de si mismo, completo en eterna felicidad.
Y de pronto… aquí aparece mi cuerpo, mis sentidos y el mundo que estos perciben, los sonidos, olores, formas, colores, distancias, espacio. Aparece la mente, experiencia pasada bajo la forma de un recuerdo, y recuerdo del futuro que he forjado. Y aparece la tercera ventana, sensación, sentimiento…emoción. He nacido, y aparte de esto, no hay otro nacimiento. Nacer es a cada instante. Cada percepción es un nacimiento y así como viene se va… muere. Eso es morir, el final de cada cosa que aparece. No hay nacimiento ni hay muerte para el ser, siendo este conciencia eterna, en el permanente presente.

Soy en silencioso trasfondo, vacío lleno de plenitud, ausente de persona, personalidad, ego. Y de pronto… digo: yo soy… y al aparecer mi cuerpo y sus percepciones, mi mente y sus memorias y mi emoción y su sensación, digo: yo soy … y lo pienso, concibo yo soy. Nace el primer pensamiento. Nace ante la conciencia como su primer contenido, muy sutil, y esta sutileza inicial se fortalece con mis conceptos e ideas de ser y deber ser. Y al yo soy le agrego soy ML. Y luego toda la cadena de ideas y pensamientos que recojo de la pantalla de conciencia, armando una continuidad a la que la razón otorga sentido de ser y de existencia. De manera que pienso la vida, yo que soy vida, armo pensamientos de vida y me creo que esas ideas son mi vida. Pienso la vida sin ser consciente de ser la vida. Mi atención queda atrapada en las ideas, en el círculo vicioso e interminable de conceptos de ser, de debería ser o debería hacer o debí haber hecho. Así, la culpa, el miedo, las dudas, ocupan la pantalla de la conciencia como cosas destacadas, prioritarias, y ocurre el olvido…el olvido de ser vida. Olvido que soy felicidad y sostengo las creencias de ser infeliz y las necesidades de llegar a ser feliz… qué triste absurdo.

Parece muy real nuestra vida cotidiana, y sin embargo es solo una experiencia empírica. Cuando las ideas están sostenidas ofreciendo un sentido de vida, se hace dificil plantear esto, porque tal afirmación echa por tierra nuestras premisas y lo que ha costado tanto armar, esta identidad, puede perder sentido de repente. La identidad está aquí, es innegable. Tenemos una historia almacenada en el cerebro, con la que nos identificamos y la cual necesitamos en nuestra vivencia del dia a dia, para relacionarnos y cumplir lo que imperativamente nos impulsa, los deseos acumulados que se han convertido en órdenes ineludibles. Tenemos un libreto por cumplir en este teatro de la vida, un script que se ha ido diseñando subliminalmente, y el cual nos vemos obligados a cumplir. Y esto no es ningún problema. El problema es que nos lo creemos.

Así que estando amarrados al personaje que debe seguir este guión, cuando las estructuras se tambalean, nos ha dejado nuestra pareja, un ser amado ha enfermado, una catástrofe financiera nos deja en un hilo, o vivimos la experiencia de un divorcio… cuando se presenta una situación política que deriva en violencia, una guerra quizás, o cualquier situación que detona nuestra emocionalidad en forma extrema y nos hace perder todo sentido de existencia… se presenta la hermosa oportunidad. Es el momento de preguntarnos, de poner sobre la mesa nuestras apreciadas creencias y tener el valor de mirarlas de frente. Y con fuerza atrevernos a cuestionar: ¿quién soy? ¡Quién soy yo realmente! Llega el momento de preguntarnos cuál es la realidad que sostiene todo nuestro devenir. Mi devenir. Qué es lo real de esta experiencia.

La realización de esta realidad se abre como una comprensión espontánea que presenta con claridad manifiesta y autoevidente esta formación virtual de un yo separado de lo percibido, y nos revela el trasfondo permanente de nuestra propia esencia, como Ser Conciencia en plenitud y felicidad, no nacido. En este fondo esencial, el sujeto que percibe, los objetos percibidos y la percepción son una y la misma cosa: conciencia. No hay dos entidades, yo y la cosa observada. No hay dos seres, tú y yo. No hay dos obejetos, yo y el mundo. Es todo conciencia en si misma, sin un yo separado. Yo soy la omniabarcante y eterna conciencia, como continente y como contenido. Esta trascendente comprensión se muestra por sí misma, y no por algún cúmulo de estudios o conocimientos. No es una experiencia, sino la base que permite toda experiencia. No hay dos, el experimentador y lo experimentado. El Ser es No dual, y esta realidad se revela como un resplandor sin causa, cuando la mente regresa a su origen, la conciencia.

Es la mente el proceso funcional que genera la dualidad. Es una emanación de la conciencia que produce el fenómeno de sujeto como separado del objeto. Cuando esta función regresa a su fuente, opera en libertad de los condicionamientos, como pura comprensión, como inteligencia esencial. Esto se conoce como liberación. Liberarse de la mente no es anular la función, sino comprender el ego, comprender el fenómeno, comprender la manifestación como una emanación, como contenidos de conciencia, en la conciencia. No se trata de dejar de pensar, ni de anular el ego, ni de eliminar la mente, sino de dar un paso atrás, observar sin juicios… desapegadamente. Ahí, en ese trasfondo que toma nota, que se da cuenta, que es mi propia esencia, se despliega esta inteligencia que responde todas las dudas. Esto es estar en el orígen, en el corazón, en el centro, es mirar desde lo esencial. Nunca hemos salido de aquí, nunca he dejado de ser el si mismo, uno mismo que se manifiesta como múltiple en la conciencia, debido a la función que llamamos mente.

No soy la mente con todas las cosas que me dice, no soy el cuerpo con todo lo que me cuenta y no soy las emociones con todas las sensaciones que me producen. Soy lo que los contiene, soy lo que se da cuenta de ellos. Jamás he estado limitado por ellos, los reflejos.
Soy el ojo que mira y no se puede ver a si mismo.

Maria Luisa

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2 pensamientos en “Comprender la Realidad

  1. José Manuel

    Hola María Luisa,
    un placer haber encontrado un blog como el tuyo en donde se tratan cuestiones que nos unen. Por una de esas casualidades he llegado a él, por el blog de Janaka, y para mi sorpresa he visto que tenía vinculado el mío.
    He leído varias entradas y son de sumo interés y de una seriedad poco común. También he observado un interesante espacio, el blog de R. Malak, en donde al parecer se siguen conversaciones en tiempo real y, los fragmentos que he leído son bien interesantes.
    En fin, lo dicho, seguiré disfrutando de tu trabajo. Recibe un cordial saludo.

    Responder
  2. MARIA LUISA

    Recibido tu saludo José Manuel…. me alegro que disfrutes estas cosas que compartimos… este compartir la comprensión….
    El blog Conversaciones con R.Malak, sale de chats que tenemos estos dias en forma regular por msn,

    Un abrazo afectuoso.

    Responder

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