Umbrales de Conciencia

Pregunta: Entonces, ni el esfuerzo ni el no esfuerzo es la solución, creo que la clave puede estar en el estado de presenciación, el sentimiento que despierta o se descubre gracias a la comprensión.

Tanto sentimiento como comprensión intelectual son variables que se mueven dentro del espectro de lo infinito de Ser, como reflejos en lo manifiesto. Ninguna de ellas nos lleva a reconocer el Si Mismo, sino que en el estado permanente del Si Mismo, todas las variables son observadas, presenciadas, y desde esta “condición no condicionada”, los efectos en la racionalidad son reflejos fieles de la realidad, y a esto se le llama comprensión. La comprensión sucede en el complejo cuerpo-mente-emociones, como un reflejo del estado no cambiante e incondicionado, de la observación pura y prístina que el Si Mismo proyecta desde si, sin interferencias.
Sabiendo lo que no soy, me desligo de ello. Ese reconocimiento me obliga a dar un paso atrás deshaciéndome de la identificación. La no identificación es propia del estado no dual de lo real de Si Mismo.

Aunque en apariencia uno se encuentra vestido de un cuerpo sensible, o mejor dicho de una serie de cuerpos de diversos grados vibratorios, uno es lo que es esencialmente, pura conciencia, y estos cuerpos son esta misma conciencia que mediante diferentes frecuencias vibratorias percibe las posibilidades que llamamos manifestación.

La percepción física es producto de lo más grueso en la percepción, lo más denso. Emociones son otro tipo de vibración, y racionalidad o conceptualización es otro modo vibratorio. Todos ellos, y otros más, conforman diferentes umbrales de conciencia. La atención, como proyección consciente, produce que alguno de estos umbrales se destaque por encima de los otros, en formas alternadas o simultáneas. Así se producen las diversas e infinitas variedades de identificación. El Si mismo original, Uno como Conciencia, se vuelve multiplicidad en si mismo. La búsqueda de sentido ocurre en el nivel vibratorio de cuerpo-mente-emociones, generando el sueño de la vida en que el Ser se proyecta como individuo, experimentándose en toda la diversidad posible, en expresiones de toda cualidad, desde, por ejemplo, una ameba, hasta un ser humano, desde la célula hasta el organismo de un caballo o de una Sequoya (inmensos árboles de mucha edad).

La racionalidad presente en el ser humano, cuando se sustenta en lo evidente y verdadero, produce sentido real de existencia. No es que por presentarse una conceptualización o explicación ordenada, clara, específica y con sentido, uno sea más Ser de lo que ya Es. Lo que sucede realmente es que, entre otras cosas, el sufrimiento es comprendido, por tanto es más fácil desarraigarse de lo que lo produce. Lo que produce el sufrimiento es el apego a la identificación temporal que el Si Mismo experimenta, cuando la atención está fija en el campo vibratorio de la percepción en alguno de sus modos. Por otro lado, la oportunidad de esta manifestación como ser humano, es expresar lo original, descontaminado, del Si mismo, como una expresión de luz, amor, libertad, comprensión, y la pureza desprovista del condicionamiento social, colectivo y particular, desprovista del “deber ser” moral, religioso, político, familiar, de grupo, de doctrina, y descontaminada de los aprendizajes. De manera que se comprenden las reglas del juego, y en ellas, se sigue moviendo el individuo (el vestido vibratorio) como elemento de interacción consigo mismo en las manifestaciones aparentes de los otros seres.

En el convencimiento de ser un ser humano, de estar atrapados en un cuerpo y sujetos a tiempo y espacio, nos limitamos a la conciencia desde un punto de referencia, el cuerpo. Por eso, cuando se menciona la observación, se confunde con la observación de lo objetivo que se aprehende por medio del campo de percepción sensorial, con los sentidos físicos. Esto produce una referencia, que desde el cuerpo, hace que el mundo sea percibido como una variedad de fenómenos. Esta limitación esconde lo real, puesto que se está siendo consciente de la conciencia parcial y temporal, de lo transitorio y no se está siendo consciente, o al menos eso parece, de la totalidad del Ser Conciencia que es lo real.

No es una obligación conocer o re-conocer la realidad. Cuando se presenta la necesidad de este re-conocimiento, es cuando aparece el buscador de la verdad. Se requiere que esté muy claro que en la variedad de lo manifiesto, o de lo fenoménico, solo se encontrarán respuestas parciales. Que en los conocimientos objetivos, solo se hallarán objetos. Que en los conceptos, solo hay flechas apuntadoras a un significado detrás de ellos, por lo tanto, ningún aprendizaje sacado de los libros consiste en la verdad. Es sólo participando de la propia frecuencia de vibración consciente descontaminada y pura, que se saborea el Si Mismo en si mismo.

En esta búsqueda de experimentación se corre el riesgo de perderse dentro de las experiencias, antes de haber dado con la revelación espontánea de la Verdad. Cuando se busca la realidad esencial, nada de lo que se mueva debe ser considerado como la Verdad. Por tanto, orientarse a lo permanente, no cambiante, es tan simple como reconocerse en el propio Ser real que uno mismo Es. Este es el Corazón, considerado como el origen, desde donde germina toda posibilidad consciente.

Maria Luisa
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4 pensamientos en “Umbrales de Conciencia

  1. Anonymous

    Buenos días, querida Mª Luisa…Hoy, no tengo nada que decir, después de leer. Me siento algo confusa y es mejor no decir nada cuando apenas sientes comprender algo(para mi, digo)Pero quería hacerme presente, pues lo único espontáneo que surgió fue eso: hacerte saber que me interesa leerte, lo que dices…, aunque “me sienta tan lejos” y no entienda apenas, por falta de comprensión, o por la confusión que hoy me visita. Así que eso, que lejos de lo que dices y cerca (admirada) de la escribiente. (No puedo evitar sentir emoción y orgullo, de que sea mujer la que escribe y comprende lo que dices, …no puedo evitar esa separación de imágenes)Un gran abrazo,AdA…

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  2. MARIA LUISA

    Querida Ada,Es un gusto saber que te interesa leer estos escritos, que son comprensiones espontáneas que se escriben solas sobre la marcha, en lo instántaneo del momento.Por lo general aparecen como respuestas a preguntas.La comprensión de la realidad de uno mismo está al alcance de todos, mujeres y hombres, jóvenes y viejos. Cuando la inquietud para reconocerla aparece, el mejor modo para resolverla es presentar las dudas.Te sugiero que me indiques qué es lo que no entiendes, específicamente. Con gusto podré aclarar en la medida que se presente. No es necesario que plantees todas las dudas juntas. Mejor una a una, para ir desgajando poco a poco el racimo de uvas.Un abrazo grande para ti,Maria Luisa

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  3. Anonymous

    Empezando por la pregunta…“Ni el esfuerzo ni el no esfuerzo es la solución”me viene que:Ni el esfuerzo es ni el no esfuerzo es…ambos fenómenos no son claves, por no ser, o por ser interpretaciones, digamos, inducidas por el ego o egoísmo de llegar a ser llevándote a pensar: aún no soy más que algo que identifico con lo que hago o no hago; que te coloca fuera de la realidad del ser o lo que eres mismamente. Por lo que interpreto que ambos, esfuerzo o no esfuerzo para ser algo real, tienen que surgir de lo incondicional del ser, o sin el acicate egoísta de lo que no es y está condicionado a buscar con el ánimo de recibir una recompensa, si te esfuerzas, o a no recibirla si no te esfuerzas.Liberador pero:Para mi, duro de pelar.¿Por qué? Porque aunque por momentos, tal vez, dé ese paso atrás y me deshaga de la identificación, gracias al reconocimiento que surge en observación pacífica, tranquila y entregada ( y ala gracia de lo que soy), como escapada de lo que no es… siempre vuelvo, después de ese momento, a entrar en el barullo de la identificación y lo dual, perdiendo esa paz, esa observación del ser o lo que soy, quedando reducida a un papel concreto… y aunque no llegue a perder mi pedacito de cielo que me conforta,(por conocer en cierta forma su realidad) me veo atrapada enmedio de cualquier conflicto separativo. Es como, si bien conoces el cielo, por haberlo vivido, fuera,… un entrar y salir, como si fuera algo separado… porque lo vives separadamente sin unión. Cuando “estás fuera”, por más que lo tengas, vives confusa y entras al trapo… y vale, la clave es desidentificarse, pero cuando estoy inmersa en mi papel, tengo que confesar que se me escapa todo y lo defiendo “egoístamente”. Por todo esto, por este momento confuso que me atrapa, es que no quería comentar nada, me parecía pretensioso por mi papel mismo… pero mi personajegoico, también es muy agradecido y no podía dejar de comentar algo a tu atención, a la mano que me tiendes… En fin, no dejo de pensar en que las olas no afectan al mar, como explicabas otro día, cosa que al margen del conflicto de ahora, observo a ratos y me conforta.Por hoy, nada más…, por cierto que eso del racimo de uvas, lo sugería un día Malak. Una observación también muy interesante para ir desgranando la vida, grano a grano, teniendo en cuenta, el racimo completo, no obstante.No te planteo como ves dudas, no sé, solo el escenario y la escena. Estoy segura que cualquier “comentario” tuyo me será beneficioso, útil…Te lo agradezco.Un fuerte abrazo.AdA…

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  4. MARIA LUISA

    Querida Ada,tus comentarios me impulsaron a una escritura un tanto larga, así que la comparto contigo en el próximo tema que colgaré.Un enorne abrazo,Maria Luisa

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